Almudena Cid: "Me ha tocado pasar por quirófano. Me tuvieron que poner una prótesis de cadera"
'Salvados' ha abordado este domingo en laSexta el desamparo de los deportistas de élite al finalizar sus carreras junto a Almudena Cid, una de las gimnastas españolas más reconocidas, que disputó cuatro finales olímpicas. En la entrevista con Gonzo, la exgimnasta analiza la falta de apoyo institucional que afrontan muchos atletas cuando se apagan los focos y su lucha, junto al exbaloncestista Fernando Romay y la exesquiadora Lola Fernández Ochoa, por lograr una cotización justa y una jubilación digna.
El programa nace de varias cuestiones: ¿qué sucede cuando se acaban las competiciones y los focos? ¿Cómo sigue la vida de estos ídolos temporales? A través de la historia de la gimnasta, 'Salvados' va dando respuestas a estas preguntas.

El programa arranca con Almudena Cid en una sesión de fisioterapia, donde la exgimnasta habla abiertamente de las graves consecuencias que ha tenido el deporte de élite en su salud: "El deporte de élite deja secuelas y patologías de por vida".
La deportista reconoce que durante años convivió con una lesión de la que ni siquiera era consciente: "Yo tenía el lábrum roto y ni lo sabía. Hasta que no estaba en una obra de teatro no descubrí que lo tenía roto". Fue entonces cuando se sometió a varias pruebas médicas que revelaron el verdadero alcance del problema: "Me dijeron que tenía el lábrum roto, el cartílago roto, un desgarro y toda la articulación hecha añicos".
Almudena Cid sitúa el origen de su lesión en 2001, cuando competía profesionalmente. Sin embargo, no fue hasta muchos años después cuando tuvo que enfrentarse a las consecuencias. "Me ha tocado pasar por quirófano. Me tuvieron que poner una prótesis de cadera de cuatro componentes; no tuve más remedio que operarme. Al menos, no pita en el aeropuerto", explica.

Uno de los momentos más emotivos llega cuando Almudena Cid rompe a llorar al recordar el miedo que sintió antes de la operación. "Tienes el pánico de si te quedarás coja", confiesa visiblemente emocionada. "Pensaba que esto no me afectaba. Mi miedo era no poderme besar la rodilla", añade entre lágrimas. La exdeportista reconoce que el proceso de recuperación fue especialmente duro y que llegó a temer que nunca volvería a encontrarse bien: "Me emociono porque no creía que me iba a recuperar".
Durante su testimonio, Cid también lamenta la falta de responsabilidad y seguimiento médico: "Es verdad que sientes que nadie se ha responsabilizado de esto". En este sentido, explica que la federación no se hizo cargo de los gastos de su operación: "La federación da por hecho que no es una cosa de ellos. La operación no la paga la federación".

La exgimnasta también denuncia que, durante su etapa deportiva, no existía un seguimiento adecuado de las lesiones una vez finalizada la carrera profesional. "En mi época, tú te retirabas y no te hacían un seguimiento de las patologías. Mi historial médico está en el CAR de Sant Cugat, no estaban cruzados con la Seguridad Social", señala.
Además, Almudena Cid sorprende al reconocer hasta qué punto los deportistas de élite son capaces de competir pese a sufrir importantes problemas físicos. "He ido con Valiums a competir", confiesa. Para explicar esta situación, recuerda la presión que supone prepararse durante años para una gran competición: "Si entrenas cuatro años para ese momento y te rompes el menisco seis meses antes, no puedo tirar esos años de trabajo. Como deportista no te lo planteas".
Finalmente, la exgimnasta recuerda la enorme dedicación que exigió su carrera deportiva. Almudena Cid pasó 16 años en la élite y dedicó un total de 21 años al deporte, una trayectoria que le permitió convertirse en una de las grandes figuras de la gimnasia rítmica española, pero que también dejó importantes secuelas físicas que sigue afrontando en la actualidad.
KioskNews shows a cleaned-up reading view extracted from the publisher’s page — the original always lives on their site, not ours.