A favor y en contra de 'Digger', la nueva película de Tom Cruise que está dividiendo a la crítica de cine

- "Pura magia": La película premiada en el Festival de Berlín que ahonda en las raíces culturales de las dictaduras latinoamericanas
- "Entre Hitchcock y Woody Allen": La crisis de la vivienda llega al cine español con una película llena de humor negro y dosis de suspense
- "Para amantes de historias épicas": La película bélica con los hijos de Clint Eastwood y Tom Hanks llega a los cines
A favor de 'Digger', por Roger Salvans
Antes de nada, una confesión: el primer sorprendido de que firme una crítica a favor de un film de Alejandro G. Iñárritu soy yo. Ninguno de sus films anteriores me interpeló personalmente más allá de reconocer el oficio de un director a veces demasiado consciente de ello. Nada que ver con este auténtico tiro en el pie, un no hacer prisioneros que lleva al extremo sus delirios, obsesiones y excesos. ¿No queríais caldo? Pues toma 200 tazas.
En ‘Digger’, Iñárritu nos bombardea con la hipérbole, el ruido, el barroquismo, el virtuosismo técnico, unos personajes en caída libre… Todo está llevado un paso más allá. Y bajo esos alaridos, en un susurro, lo que más le interesa: el poder del acto de creación artística, no solo de dónde nace esa necesidad, también una reflexión conmovedora sobre cómo el arte nos ayuda a reencontrar la esperanza, a sanar de nuestras heridas, a encontrar la fuerza para seguir. Que lo haga bajo un gigantesco artefacto sobre el cambio climático, la codicia y la inoperancia política lo hace aún más meritorio. Judy, el fragmento desprendido del Ártico que amenaza con Europa es quizás el mayor McGuffin –“del tamaño de Washington D.C.”– del cine. Un mecanismo devastador que puede llevarse por delante la carrera del film en taquilla y el futuro comercial de Iñárritu.

Cuanto menos se sepa de la trama del film, mayor será su impacto. Hay películas que agradecen ser explicadas, ‘Digger’ pide ser descubierta. Como también nos tendrían que descubrir por qué nadie rescató antes a Tom Cruise, secuestrado por el cine de acción desde hace una década. Con su primer papel (hiper) dramático en 10 años, prueba que detrás de los sprints, las escenas de riesgo y los kilos de maquillaje y pelucas ralas se esconde un intérprete que lo da todo. ‘Digger’ nos devuelve al Cruise de ‘Magnolia’ o de ‘Nacido el 4 de julio’, un actor consciente de sus habilidades y de que su figura trasciende lo interpretativo. Es imposible dejar de ver a Cruise, como lo es también dejar de mirarlo. Algo de lo que Iñárritu saca partido, convirtiendo esa condición en una parte fundamental del relato, un espejo más en un film que se nos devuelve un reflejo que no gustará.
Como el discurso ante la delegación de gobernantes monocromáticos, uno de los momentos cinematográfios del año: un apabullante plano secuencia en el que Rockwell pasa de cordero lechal dispuesto al sacrificio a acusarnos de la espiral de autodestrucción que hemos provocado. ‘Digger’ es una disaster movie, pero el desastre somos nosotros. ¿Qué llega tarde? ¿Qué abusa del subrayado?¿Qué a su lado ‘¿Telefono Rojo? Volamos hacia Moscú’ parece un ejercicio de contención? Sí a todo. Iñárritu abraza el exceso porque en un tiempo en que farsa y sátira no se distinguen de las noticias que abren los informativos, toca ir un paso más allá. ‘Digger’ es tan sutil como un puñetazo en el estómago, pero no pretende otra cosa. No disimula su condición de tragedia grotesca. Su reflexión sobre el colapso climático, la codicia o la incapacidad de los gobiernos es un grito ya no de socorro, sino de impotencia. En tiempos en los que el cine comercial apuesta por el mínimo común múltiplo, Tom Cruise aparca las acrobacias ‘Misión: Imposible’ para liderar la película más arriesgada del año. Y esas son las piruetas que valen la pena aplaudir.
Lo peor: que el ruido y la mugre a veces son tan excesivos que arrollan con todo el resto.
En contra de 'Digger', por Laura Pérez
El Alejandro González Iñárritu de ‘Amores perros’ (2000), ‘21 gramos’ (2003) o ‘Biutiful’ (2010), empeñado en excavar en los dolores del alma humana, ha evolucionado hacia lugares que entonces habría resultado difícil imaginar. En ‘Digger’, que precisamente significa excavador, muta hacia la sátira sobre un magnate petrolero capaz de acabar con el planeta embriagado por su codicia. Tom Cruise forrado de prótesis, tanto de rostro como corporales, interpreta a este megalómano que alimenta a su gato moribundo con caviar. Mientras, los expertos ambientales de su compañía le advierten de que su explotación ha provocado el desprendimiento de un trozo de hielo del Ártico del tamaño de cinco veces Washington, y que este impactará contra Europa provocando un tsunami brutal. El director se divierte así jugando al cine de catástrofes y de salvar la tierra. Que esto lo protagonice Tom Cruise, quien desde hace años ha centrado su carrera en este tipo de historias, forma parte de su broma, con algún guiño a ‘Misión Imposible’ incluido.
Mientras, John Goodman interpreta a un trasunto de Donald Trump rodeado de asesores que hacen chistes machistas, racistas, desprecian a Europa y pretenden delegar en la IA la solución al problema de los combustibles fósiles. Tras adentrarnos en una atmósfera excesiva y sarcástica, llega un giro de guion que resignifica la parodia que estamos viendo y añade una capa de metaficción al relato.

La propuesta podría ser brillante por la osadía y por la calidad de los actores con los que cuenta. Sin embargo, resulta inevitablemente decepcionante. La película queda lastrada por el desequilibrio en su estructura narrativa. En el primer tercio hace un alarde de audacia, presentándonos una sátira divertida en su hipérbole visual y conceptual. Sin embargo, el artefacto deja de funcionar pasados 40 minutos, cuando el tono mordaz de la comedia se descontrola para convertirse en una caricatura desbarrada y a ratos esperpéntica, que peca de reiterativa y excesiva. Iñárritu aborda el gran asunto de nuestro tiempo, el cambio climático causado por la avaricia del capitalismo, de una manera tan sobreexplicada que acaba resultando simple y superficial. Tampoco sus actores consiguen abrirse paso en el caos. No solo porque Cruise y Goodman se entreguen a la caricatura desmedida, sino porque Sandra Hüller y Jesse Plemons acaban teniendo menos relevancia de la esperada, sepultados por un discurso que lo ocupa todo sin dejar espacio para desarrollar ninguno de los personajes.

El director mexicano ya se había adentrado con cierto humor en el retrato del mundo contemporáneo en ‘Birdman o (La inesperada virtud de la ignorancia)’ (2014) y en la autorreferencial ‘Bardo, falsa crónica de unas cuantas verdades’ (2022). Pero la escritura precisa de aquellas películas, sobre todo de la primera, es aquí un relato de trazo grueso. Por momentos, ‘Digger’ parece querer emparentarse con ‘Aterriza como puedas’ o ‘Top Secret’, pero se toma demasiado en serio para formar parte de esa familia. Su sátira climática tampoco alcanza la audacia nuclear de ‘Teléfono rojo, volamos hacia Moscú’.
Alejandro G. Iñárritu, cinco veces ganador del Oscar, y su director de fotografía Emmanuel Lubezki, que tiene tres, pueden permitirse cambiar de registro y divertirse con sus extravagancias. Pero ‘Digger’ confirma que ambos despliegan lo mejor de su talento cuando se adentran en otro tipo de relatos más personales y, sore todo, mas contenidos.
Lo mejor: lo brillante que resultaba la idea en la cabeza de Iñárritu.

Ficha técnica
Dirección: Alejandro González Iñárritu Reparto: Tom Cruise Riz Ahmed John Goodman Sandra Hüller Michael Stuhlbarg Jesse Plemons Emma D'Arcy País: Estados Unidos Año: 2026 Fecha de estreno: 2-10-2026 Género: Comedia. Drama Guion: Alejandro González Iñárritu, Alexander Dinelaris, Nicolás Giacobone, Sabina Berman Duración: 128 min.
Sinopsis: El hombre más poderoso del mundo se embarca en una misión frenética para demostrar que es el salvador de la humanidad antes de que el desastre que ha desatado lo destruya todo.
KioskNews shows a cleaned-up reading view extracted from the publisher’s page — the original always lives on their site, not ours.