Las características que diferencian a una persona feliz de una desdichada, según la psicología

El psiquiatra Javier Quintero habló de los factores vinculados con el bienestar emocional y la felicidad - crédito Javier Quintero / Instagram
La búsqueda de la felicidad suele asociarse con experiencias agradables, metas cumplidas o la falta de problemas. Sin embargo, el psiquiatra Javier Quintero planteó que el bienestar depende también de recursos personales y hábitos cotidianos. Según explicó, seis características suelen estar presentes en las personas que se consideran felices, mientras que otros cinco comportamientos pueden alejarlas de esa percepción.
A través de sus redes sociales, Quintero vinculó estas ideas con los estudios sobre bienestar del psicólogo Tal Ben-Shahar, conocido por sus investigaciones y clases sobre felicidad. La propuesta reúne factores individuales, como la manera de interpretar los obstáculos, y elementos sociales, como la calidad de los vínculos cercanos.
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La primera característica señalada por Quintero es el optimismo, entendido como la disposición a identificar alternativas ante los problemas. El especialista diferenció esta actitud de la negación de las dificultades: “No se trata de ignorar los problemas, sino de cómo los afrontamos”.
Esta mirada puede influir en la respuesta frente a situaciones adversas. En lugar de interpretar un contratiempo únicamente como una pérdida, la persona optimista busca los márgenes de acción disponibles y las oportunidades que pueden surgir en ese contexto.
En segundo lugar ubicó la resiliencia, definida como la capacidad de recuperarse y continuar después de un revés. Quintero reiteró que la vida no avanza de forma lineal y que el bienestar no implica evitar caídas, sino contar con herramientas para retomar el camino después de ellas.
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El planteamiento pone el foco en la adaptación ante cambios, frustraciones y pérdidas. La resiliencia no elimina el malestar que pueden producir esas experiencias, pero permite elaborar una respuesta que no quede detenida en el problema.
La tercera característica que mencionó el psiquiatra es la capacidad de actuar ante las tareas relevantes. Para Quintero, la postergación sistemática puede afectar la sensación de control y generar malestar, en especial cuando se acumulan obligaciones o decisiones pendientes.
“Las personas felices no posponen lo importante, actúan”, afirmó. La idea no apunta a mantener una actividad constante, sino a reconocer aquello que depende de cada persona y dar pasos concretos para resolverlo.
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El cuarto factor es disponer de una red de apoyo. El especialista subrayó el valor de las relaciones cercanas y de las personas a las que se puede recurrir en momentos de necesidad. En ese sentido, distinguió los vínculos sostenidos a lo largo del tiempo de las interacciones en redes sociales: “No se trata de likes, se trata de vínculos reales”.
Según el experto, las relaciones satisfactorias pueden ofrecer acompañamiento emocional, ayuda práctica y espacios de escucha. También permiten compartir experiencias positivas, un componente que puede reforzar la percepción de bienestar.

El quinto punto es la gratitud, una práctica que Quintero asoció con prestar atención a los aspectos valiosos que ya forman parte de la vida cotidiana: “No se trata de fijarte en lo que te falta, sino en lo que tienes”, explicó al referirse a una actitud que, según su planteamiento, favorece tanto el bienestar individual como las relaciones.
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La sexta característica es el ejercicio físico. Quintero sostuvo que incorporar actividad corporal de manera regular puede repercutir en la salud mental y propuso una referencia concreta: “Con tan solo treinta minutos al día va a mejorar tu salud mental”.
La recomendación se integra a un enfoque en el que el bienestar no queda limitado a pensamientos o emociones. Los hábitos de descanso, alimentación, movimiento y conexión social forman parte de las condiciones que pueden influir en el estado de ánimo.
Estos son los comportamientos que afectan el bienestar personal y que se convierten en actitudes cotidianas - crédito Javier Quintero / Instagram
Quintero también describió cinco prácticas que, a su juicio, pueden conducir a una mayor insatisfacción si se vuelven parte de la rutina. La primera es la necesidad de tener siempre razón, una conducta que puede deteriorar los vínculos cuando convierte cada diferencia en una disputa.
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La segunda consiste en responsabilizar siempre a otras personas por los propios problemas. El psiquiatra advirtió que esa postura reduce la capacidad de reconocer qué cambios están al alcance de cada uno.
El tercer hábito es aplazar la felicidad y condicionar el bienestar a un objetivo futuro, como un ascenso laboral, una mejora económica o la llegada del fin de semana. Quintero indicó que la satisfacción que producen esas metas suele ser transitoria y puede dar paso a una nueva expectativa.
Los dos últimos comportamientos son intentar controlarlo todo y concentrarse de forma permanente en aquello que falta: “Ninguno de estos hábitos te hará infeliz de un día para otro”.
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Su advertencia se centra en la repetición: cuando estas conductas se consolidan en la vida diaria, pueden alejar a las personas de una percepción más estable de bienestar.
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