Camino al desarrollo

El Presidente de la República, en su discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, afirmó, entre otras cosas, que fue a presentar a Chile como “un país que hoy comienza a caminar hacia el desarrollo”.
No dudo de las buenas intenciones del Presidente al aprovechar este foro para atraer la atención hacia Chile bajo su gobierno. Pero no es esta la forma, desechando en una frase todo lo que los chilenos hemos contribuido a avanzar históricamente hacia el desarrollo, aun con gobiernos de diferente signo, especialmente en las décadas pasadas. Un proceso construido incrementalmente que ha llevado a Chile a contar con niveles de desarrollo y calidad de vida similares a los de varios países de la Unión Europea y en los primeros lugares de desarrollo institucional en América Latina y el mundo.
No debe caer el gobierno en lo que en el ámbito académico de la psicología social, de la gestión y de la ciencia política, se conoce como el “síndrome de Adán”, una tendencia conductual y cognitiva en la que se asume que el mundo, la historia o un proyecto específico comienzan con uno. Bajo este sesgo, se desprecia, invalida o desecha por completo el trabajo realizado por sus antecesores. Porque de esta forma no se construye precisamente la unidad que necesita el país.
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