La ostra tropical que coloniza las costas españolas por el cambio climático
Puede parecer una ostra más, pero Pinctada radiata está siguiendo una trayectoria que los científicos llevan años vigilando. Esta especie de origen tropical se ha extendido desde el Mediterráneo oriental hacia el oeste y ya está asentada en aguas españolas. En las Islas Columbretes, frente a Castellón, su presencia se detectó por primera vez en 2020 y su asentamiento quedó confirmado posteriormente.
Lo llamativo es que no se trata de una llegada reciente al Mediterráneo. La especie apareció por primera vez en la cuenca tras la apertura del canal de Suez, a finales del siglo XIX, y desde entonces ha ido ampliando su territorio. Lo que preocupa ahora es que el calentamiento del Mediterráneo está favoreciendo a una especie termófila capaz de dispersar sus larvas con facilidad. El nuevo estudio, publicado en 2026 por ScienceDirect, ha permitido seguir ese avance con una red de vigilancia que reúne 132 puntos de muestreo en ocho países.
De las aguas tropicales al Mediterráneo español
La historia de esta especie, la Pinctada radiata, es en realidad la de una ostra que ha sabido aprovecharse de los cambios de temperatura del Mediterráneo. Su origen está en la región del Indo-Pacífico y su entrada en este mar está relacionada con la apertura del canal de Suez. Durante décadas permaneció en la zona del Mediterráneo oriental y en la zona centro-sur, pero los registros científicos evidencian que ha ido propagándose a otras zonas.
En España, de hecho, el avance resulta especialmente visible. El estudio de 2026 recoge su expansión por la costa peninsular desde el sur de Cataluña hasta Almería y destaca el caso de las islas Columbretes, un espacio marino protegido situado a unos 60 km de la costa de Castellón. Allí se lleva realizando seguimiento desde 2003 y la especia no fue registrada hasta 2020.
Sin embargo, el recorrido no termina en Castellón. Los investigadores también han encontrado registros en distintos puntos del litoral mediterráneo español, con primeras detecciones en numerosos lugares entre 2022 y 2023. El estudio señala, por ejemplo, la presencia de la especie en zonas de Murcia y del entorno del Mar Menor, donde los registros muestran una colonización progresiva desde poblaciones situadas mar adentro hacia ambientes costeros más protegidos.
Uno de los aspectos que más interesa a los científicos es precisamente la velocidad y capacidad de dispersión de esta ostra. La especie tiene una elevada producción de larvas y puede prosperar en ambientes modificados por la actividad humana, características que facilitan su expansión. La investigación utiliza colectores de larvas para detectar su presencia incluso antes de que existan poblaciones adultas claramente establecidas en una zona.

El caso español permite observar cómo funciona ese proceso. En el delta del Ebro, por ejemplo, los colectores detectaron Pinctada radiata en 2022 en uno de los diez dispositivos instalados. Los investigadores consideran que este tipo de detecciones aisladas puede estar relacionado con introducciones localizadas y destacan la importancia de mantener la vigilancia para saber cuándo una población consigue establecerse.
Por eso, más que hablar simplemente de una nueva especie que ha llegado a las costas españolas, los científicos están siguiendo un cambio en el mapa del Mediterráneo. La ostra lleva más de un siglo en estas aguas, pero ahora su presencia se está extendiendo hacia zonas donde antes no aparecía. El estudio de 2026 documenta precisamente ese avance hacia el Mediterráneo occidental y subraya la necesidad de mantener sistemas de vigilancia capaces de detectar nuevas poblaciones antes de que estén plenamente establecidas.
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