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Monday, September 28, 2026

Rayos X, láser y ciencia: las técnicas que revelan qué esconden las grandes obras de arte bajo su superficie

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Descubre qué revelan los rayos X y otras técnicas contemporáneas en el análisis de pinturas: desde los bocetos preparatorios hasta las recetas alternativas de preparación de pigmentos.

Erica Couto

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El análisis del arte pictórico empieza, en ocasiones, lejos de la pincelada: se ilumina un cuadro con rayos X, se apunta con un láser Raman o se fotografía en bandas de luz que ningún ojo humano percibe. Gracias a estas técnicas, bajo la superficie visible pueden aparecer un dibujo desechado, un repinte, el rastro de un pigmento inusual o la huella de una mano ajena a la del maestro. La pintura deja entonces de ser una imagen fija y se convierte en un archivo de decisiones.

Algunos estudios técnicos recientes de obras de arte demuestran que la ciencia aún puede aportar pruebas nuevas sobre la concepción, ejecución y significado de estas piezas. Veamos cómo ha sido posible con el Salvator Mundi, un mural de Diego Rivera, la Sala de Constantino del Vaticano y el arte rupestre de Sulawesi.

El uso de nuevas tecnologías está reescribiendo la historia del arte tal y como la conocíamos.

Un mundo invisible bajo las capas de pintura

¿Qué hay debajo de Las Meninas de Velázquez, de El ciervo herido de Frida Kahlo o de La bruja de Salvator Rosa? Algunas tecnologías son capaces de mostrar lo que esconden las pinceladas de un cuadro. La radiografía de pinturas registra las diferencias de absorción de rayos X: los pigmentos con elementos pesados, como el plomo o el mercurio, aparecen con mayor contraste y delatan cambios de composición, clavos, soportes o zonas repintadas. No identifica a un artista, y sus resultados pueden volverse ambiguos cuando varios materiales responden de forma parecida.

Otras técnicas, como la reflectancia infrarroja, atraviesan ciertas capas y revelan los dibujos preparatorios, es decir, el boceto trazado antes de aplicar color. La luz ultravioleta , por su parte, hace visibles las fluorescencias asociadas a barnices, repintes y restauraciones antiguas.

Otras técnicas, como la reflectancia infrarroja, atraviesan ciertas capas y revelan los dibujos preparatorios, el boceto trazado antes de aplicar color.

La anomalía técnica de la Sala de Constantino

Durante la restauración de la Sala de Constantino de los Museos Vaticanos, un estudio técnico detectó una rareza reveladora. Se descubrió que dos figuras alegóricas, la Justicia (Iustitia) y la Cortesía (Comitas), no se pintaron al fresco, como el resto de la sala, sino directamente al óleo sobre el muro. Esta técnica experimental resulta arriesgada, puesto que la aplicación del óleo sobre la pared plantea serios problemas de adherencia y conservación. Esa anomalía se ha interpretado como el indicio material de una fase de ensayo atribuida al entorno de Rafael.

De la receta a la práctica

La identificación de pigmentos y el establecimiento de la autoría artística de una obra resultan mucho más sólidos cuando combinan varias técnicas. Así, la espectroscopía estudia cómo una sustancia absorbe, emite o dispersa la radiación: la fluorescencia de rayos X (XRF) informa sobre los elementos químicos presentes, mientras que la espectroscopía Raman aporta información molecular y mineralógica.

Pintado entre 1922 y 1923, el mural La creación, primera gran obra de Diego Rivera, ofrece un ejemplo notable. La tradición lo describía como una pintura encáustica, elaborada con cera de abeja fundida y resinas. Sin embargo, el análisis microquímico publicado en 2026 en ACS Omega por Aguilar-Rodríguez y su equipo detectó biomarcadores compatibles con resina de copal. Sin embargo, no se encontró ninguna evidencia de cera de abeja en las muestras examinadas.

La discrepancia entre la receta descrita y la práctica material puede deberse a una reformulación del artista, a una degradación selectiva de los componentes o a las limitaciones del muestreo. En cualquier caso, este caso concreto sugiere que lo que un artista dice hacer y lo que hace realmente no siempre coinciden.

Un análisis microquímico del mural La creación, de Diego Rivera, detectó biomarcadores compatibles con resina de copal, pero no encontró ninguna evidencia de cera de abeja en las muestras examinadas.

¿Quién la pintó? La cristalografía y los límites de la plausibilidad

La cristalografía se ocupa del ordenamiento de los átomos en los sólidos cristalinos y puede identificar estructuras minerales. Su uso más comentado en un contexto artístico llegó con el Salvator Mundi, atribuido a Leonardo da Vinci. En un artículo publicado en 2026 en npj Heritage Science, Juan Manuel García-Ruiz y Dianne Modestini examinaron las diminutas manchas representadas en el orbe transparente que sostiene la figura de Cristo.

Su interpretación es que esas motas milimétricas no representarían simples burbujas de aire en el vidrio, sino que reproducirían inclusiones fluidas anisótropas, es decir, pequeñas cavidades con líquido atrapado dentro de un cristal, propias de una esfera de cuarzo o de cristal de roca. Las formas poligonales y su orientación correlacionada apuntarían a la simetría de un cristal real. De ser así, la pintura habría representado un fenómeno mineralógico más de tres siglos antes de que la ciencia lo describiera.

En este caso, la cristalografía solo establece qué formas pintadas son compatibles con determinadas estructuras cristalinas. Es, por tanto, un argumento de plausibilidad basado en la geometría. La atribución del Salvator Mundi sigue dependiendo del estilo, la procedencia, el historial de restauración y la comparación con obras documentadas, pero el uso de otras disciplinas para leer el cuadro proporciona un marco más amplio para su interpretación.

Según una investigación, las motas milimétricas del orbe del Salvator Mundi reproducirían pequeñas cavidades con líquido atrapado dentro de un cristal, propias de una esfera de cuarzo o de cristal de roca.

Los límites impuestos por la roca

El arte prehistórico ilustra con claridad los límites de estas técnicas científicas aplicadas al arte. Una investigación publicada en Nature en 2026 y centrada en Liang Metanduno, en la isla de Muna (Sulawesi sudoriental), dató la huella de una mano con una antigüedad mínima de 67.800 años. La técnica empleada, la datación por series de uranio-torio, mide el tiempo transcurrido desde la desintegración radiactiva del uranio presente en la calcita. La técnica, por tanto, permite datar la capa de calcita que cubre la pintura, pero no el pigmento. La cifra indica que la mano se imprimió, como mínimo, hace 67.800 años, pero no fija el momento exacto de su ejecución.

Incluso la inteligencia artificial, la herramienta más reciente, opera bajo esta lógica de cautela. Los algoritmos aplicados a mapas microscópicos de textura y topografía superficial pueden comparar los patrones de la pincelada y ayudar a localizar coincidencias, pero producen probabilidades y correlaciones, no veredictos. Sus resultados solo cobran sentido cuando se contrastan con el conocimiento del conservador, la historia material de la obra y el resto de las evidencias. De ahí que el laboratorio no sustituya al ojo experto: solo lo amplía.

Referencias

  • Aguilar-Rodríguez, Pablo, Joel Landa-Huerta, Angel Santiago-Jiménez, Sandra Zetina, Araceli Peña-Álvarez, Mayra León-Santiago y Nuria Esturau-Escofet. 2026. "An Encaustic without Wax: Microanalytical Binder Characterization of Diego Rivera’s First Mural, Experimental Reproduction, and Identification of Degradation Products". ACS Omega 28.11 (29): 43265–43276. DOI: https://doi.org/10.1021/acsomega.6c00983
  • García-Ruiz, J.M. y Modestini, D. 2026. "A crystallographic approach to the orb of the New York Salvator Mundi". npj Heritage Science, 14, 287. DOI: https://doi.org/10.1038/s40494-026-02558-9
  • Oktaviana, A.A., Joannes-Boyau, R., Hakim, B. et al. 2026. "Rock art from at least 67,800 years ago in Sulawesi". Nature 650, 652–656. DOI: https://doi.org/10.1038/s41586-025-09968-y
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