Punch44 injured in France train derailmentThe Jerusalem PostSyrian national indicted for aiding 2025 Berlin Holocaust Memorial stabbingESPN DeportesAtlante no encontró respuesta y Pachuca escapó con la goleadaESPNJeter reunites with 9/11 victim's daughter as Yanks pay tribute in ceremonyInquirerMatibag: Cayetano siblings back in PH Sept. 12-13한겨레알래스카 앞바다 뒤집힌 배에서 홀로 표류…15살 소년 사흘 만에 구조돼CNN TürkPutin'den Avrupa'ya Ukrayna uyarısı: Bu bizimle savaş anlamına gelecekSözcüFındık bahçesini söktü, servet kazandı: Kilosu 250 liradan kapış kapış satılıyorSky TG24Dov'era Trump l'11 settembre 2001? Le storie raccontate dal presidente e cosa non tornaHet Laatste NieuwsDepraetere haalt 179 miljoen euro uit elektriciteitsfactuur: “Dit systeem maken we eerlijker”Lenta.ruПутин озвучил цены российских энергоносителей для продажиSouth China Morning PostHong Kong to table cooling-off period bill for beauty, fitness deals by mid-2027
The Daily Newsstand · Free, Always
Saturday, September 12, 2026

“Quiero ser abogado”: Tenía problemas de aprendizaje y no podía copiar del pizarrón, pero le devolvieron la confianza

Translate

Volanta

Tenía problemas de aprendizaje y no podía copiar del pizarrón, pero una maestra de apoyo lo sostuvo para que no se atrasara


Texto de Micaela Urdinez | Enviada especial

12 de septiembre de 2026

ARISTÓBULO DEL VALLE (MISIONES). - Algo no estaba bien. Tenía 9 años y no podía poner en palabras esa percepción, pero algo lo hacía sentir fuera de lugar, distinto al resto. No recuerda exactamente el día, sí que estaba en cuarto grado cuando la docente de su escuela fue a hablar con su madre, María Antonia Pedrozo, para decirle que él tenía un problema de aprendizaje. Ahí, la certeza le explotó en la cara. “Yo veía cualquier cosa que decía la maestra y dejaba de prestar atención. Me distraía por cualquier cosa. Me costaba aprender en ese momento”, dice Alexis Valdemar Benítez, que hoy tiene 13 años y vive en barrio San Ramón, en la ciudad de Aristóbulo del Valle. La docente también le dijo a su mamá, María Antonia Pedrozo, que existía un Centro de Apoyo Escolar al que Alexis podía empezar a ir para que no se atrasara. Él llegó como tantos otros chicos: lleno de incertidumbre, y allí lo recibió Roxana Wrage, la coordinadora del lugar. -Yo necesitaba ayuda porque una persona me dijo que tenía un problema de aprendizaje. Entonces vine, Roxana me ayudó y sigo hasta ahora. -¿Vos te dabas cuenta de que tenías un problema de aprendizaje? -Sí. -Y cuando empezaste a venir acá, ¿qué hacías? -Hacía la tarea y empecé a prestar atención. -¿Qué materias tenés ahora en la escuela? -Tengo Lengua, Matemáticas, Fisicoquímica, Historia, Ética, Biología, Arte y Educación Física. -¿Todas aprobadas? -No todas. Matemáticas, Bioquímica y Lengua son las que más me cuestan.

* * *

Es martes. Son las 12.15 del mediodía y Alexis dobla en la esquina para hacer los últimos pasos hasta su casa. Viene caminando desde la escuela con un jean con bolsillos a los costados de las piernas, un buzo estampado y carga una mochila roja en la espalda. Es de contextura física pequeña y, a simple vista, no pareciera que tiene 13 años y que está en el segundo año de la secundaria. Su mamá lo espera en la cocina con un guiso de fideos caliente que no va a poder compartir con él porque se tiene que ir a trabajar como empleada doméstica. Su papá está haciendo changas en la construcción. Come solo, despacio. En un rato, tiene que ir al centro de apoyo.

* * *

Un lugar de aprendizaje y contención . Arriba, Alexis llega caminando a su casa desde la escuela con la mochila a cuestas; abajo, ingresa con otros chicos al Centro de Apoyo Municipal de Aristóbulo del Valle a reforzar los contenidos que más le cuestan

Desarrollo y Autogestión (DyA) es una ONG que trabaja en Argentina, Perú y Ecuador, colaborando con gobiernos, organizaciones comunitarias, empresas y otros actores claves para transformar las vidas de las comunidades más vulnerables. Uno de sus focos es prevenir y erradicar el trabajo infantil. Para eso, desarrolla espacios seguros de cuidado y apoyo educativo, protegiendo los derechos de niños y adolescentes de sectores vulnerables. “En la Argentina, estamos trabajando en La Matanza, en lo que es provincia de Buenos Aires, en Tucumán y también en Misiones, donde tenemos presencia desde 2019. Entre 2022 y 2024, apoyamos económica y técnicamente al centro de apoyo en Aristóbulo del Valle que después quedó bajo el ala del municipio”, dice Helga Fourcade, directora ejecutiva de la oficina de DyA en la Argentina. En 2024 llevaron a cabo un estudio sobre estudiantes de escuelas públicas de Misiones que reveló que el 75% de los niños y adolescentes de entre 13 y 15 años habían realizado, al menos, una actividad de mercado. El 56% había hecho tareas de consumo y el 19%, trabajo doméstico intensivo. “Esto muestra que 7 de cada 10 niños estaban en situación laboral. Sin embargo, eran niños escolarizados, que asistían y mantenían su regularidad en la escuela y, por ahí, trabajaban o ayudaban en la casa”, explica Wrage, que también es la responsable territorial de DyA en Aristóbulo del Valle. Por las tardes, los padres de Alexis trabajan y él tiene asignadas algunas tareas de la casa. -¿Qué te gusta hacer cuando no estás en la escuela? -A veces me dan ganas de venir al cuartel, o hago la tarea. También tengo fútbol. Cuando mi mamá y mi papá se van a trabajar, yo limpio la casa para ellos. Después vienen y les hago el mate, se bañan y se acuestan un rato. -¿Te cocinás vos? -Sí, a veces sí. Actualmente, DyA acompaña a dos centros de apoyo escolar en la localidad de Apóstoles. Además, están diseñando junto al equipo de investigación de la Universidad Nacional de Misiones y el Conicet un dispositivo de alfabetización digital para escuelas secundarias del municipio de Aristóbulo del Valle. Para eso, están relevando en cuatro escuelas, con encuestas y grupos de discusión, cómo usan los dispositivos digitales los adolescentes y a qué riesgos están expuestos, como grooming, sextorsión, ciberacoso, juegos de azar en línea y desinformación. “Estos son fenómenos que la comunidad ya identifica como urgentes, pero sobre los que hay poca evidencia local. La articulación entre universidad pública, municipio y sociedad civil es lo que convierte un diagnóstico en política pública. Y una política pública en transformación real”, dice Fourcade.

* * *

Además de ser la coordinadora del centro de apoyo, Wrage es profesora de Matemáticas y está por recibirse de licenciada en Educación. Se podría decir que la enseñanza la atraviesa, la apasiona, la moviliza. Por eso, ante la pregunta de qué significa para ella como docente ver la felicidad y la satisfacción de un chico que está aprendiendo, se quiebra. -El proyecto del centro lo armé yo durante la pandemia en conjunto con las diferentes direcciones y secretarías para buscar llevar respuestas a las familias que no sabían qué hacer ante las dificultades pedagógicas de sus hijos. Y ahora ver a los chicos egresados, estudiando abogacía, odontología o administración de empresas es mucho. Sentís que dejaste una huella. Con todos esos chicos todavía seguimos teniendo contacto, me escriben y me dicen "gracias profe por ayudarme". Eran chicos que vivían en barrios periféricos y que siempre buscamos que estudien, que se reciban, que trabajen. Yo siempre les decía a las chicas: "Ustedes primero piensen en estudiar, en estar estables económicamente y después vean si quieren estar en pareja y formar una familia. -¿Hay chicos que todavía trabajan con la yerba? -No se ve tanto, en parte por una insistencia de todas las organizaciones que le inculcaron a los padres que el niño debe estar en la escuela y no en un yerbal o en las cosechas de cítricos. Fue un trabajo minucioso de las escuelas que detectaban los casos y hacían sus intervenciones para buscar, por todos los medios, que esos niños volvieran a la escuela. A partir de 2022 nosotros empezamos a trabajar con DyA para buscar, por un lado, la erradicación del trabajo infantil y, por el otro, garantizar el derecho a la educación para que el niño no esté trabajando. Ese era nuestro propósito. -Otro fenómeno que se da bastante es que los chicos se van atrasando porque repiten, porque faltan o porque les cuesta aprender. -Sí, el tema de la repitencia es un factor que se está viendo mucho en las escuelas. Vemos a niños de 10 años en segundo grado o niños con sobre edad que dejan la escuela a mitad de año, van a otra escuela y cosas así. Los docentes dentro del aula tienen 30, a veces casi 40 chicos y por eso surge la necesidad de buscar más apoyo escolar para que no se caigan del sistema escolar. Y bueno, ahí una de las herramientas es nuestro centro, al que las mismas docentes derivan a los chicos. -¿Cuáles son los principales motivos por los que los alumnos faltan a clase? -Faltan a clases porque viven muy lejos, por lluvia en el caso de las escuelas en las colonias que tienen caminos feos. Básicamente eso. Sí se ve que, en los últimos años de la secundaria, hay algunos que empiezan a dejar. Y más que nada en primero o segundo año porque ese choque que hay entre la primaria y la secundaria, a veces, es bastante brusco. Y dicen: "No, yo no quiero ir más porque no me sale, es muy difícil".

Una madre que acompaña. Cuando a María Antonia Pedrozo le dijeron que a Alexis le estaba costando la escuela, enseguida se acercó al apoyo escolar para que no se atrasara; trata de dejarle la comida lista a su hijo y si no él es el encargado de cocinar

“El proyecto del centro lo armé yo durante la pandemia. Y ahora ver a los chicos egresados, estudiando abogacía, odontología o administración de empresas es mucho. Sentís que dejaste una huella”

Roxana Wrage, responsable del apoyo escolar

* * *

A María Antonia Pedrozo le pasó lo que le pasa a muchas personas que crecieron en contextos vulnerables: empezó a atrasarse en la escuela por problemas económicos. Es hija de madre soltera y tiene una hermana melliza. Terminó la primaria y, cuando se encontró con que estaba en tercer año de la secundaria con 18 años, dejó. Hoy, dice que le gustaría completarla. Por eso, en el momento en el que le plantearon que Alexis estaba con problemas en la escuela, supo que tenía que hacer algo, que la historia no se tenía que repetir, que ellos -ella y su marido- estaban haciendo un esfuerzo enorme para que él pudiera lograr lo que ellos no habían podido. -Por más que le enseñábamos en casa, no era lo mismo que un docente que tiene más capacidad que uno como papá o mamá. Y ahí me dieron el número de Roxana. Gracias al centro de apoyo, Alexis va bien en la escuela. También es un gran apoyo para las familias. Yo no le dejé abandonar el centro porque era una ayuda tanto para él como para mí, como para el docente. Él siempre fue muy contento. -¿Qué significaría para vos que Alexis termine la secundaria? -Como papás sería un gran logro porque yo creo que, hoy en día, en lo que más tienen que enfocarse los chicos es en los estudios, en una carrera profesional para poder salir adelante. Sin el estudio no somos nada. Él tiene algunos compañeros que terminaron la primaria y no siguieron la secundaria. -¿Está difícil la situación económica ahora? -Sí, para todos creo, para todo el país. -¿Qué te gustaría para el futuro de tu hijo? -Que él termine una carrera y se forme profesionalmente. -¿Te ayuda en la casa? -Sí, él tiene sus obligaciones en la casa. Él arregla lo que es su cama, dobla su ropa, lava sus zapatillas. Hace tareas básicas de su edad porque el papá y yo trabajamos. Entonces cuando está en mi casa, él cocina.

* * *

Después de almorzar, Alexis se pone a limpiar y a ordenar la casa. Cuando termina, se cambia el buzo, agarra la mochila y se va caminado hasta el centro de apoyo que le queda a unas cuadras de su casa. A las 15 saluda a Roxana y a las otras docentes del lugar. Se sienta en la punta de una mesa, abre la carpeta con los problemas de Matemáticas y Roxana empieza a explicarle. -Alexis arrancó con nosotros porque tenía un déficit de atención. La maestra escribía en el pizarrón y él miraba para otro lado, no copiaba. Y ahí se vio que no iba avanzando. Ahí la maestra habla con la madre y lo manda para acá. Ahora viene cuando él necesita, porque tiene exámenes o para recuperar. -¿Qué es lo que más le cuesta? -Matemáticas. Cuando él necesita reforzar otra materia, me avisa y organizamos con el profe. -¿Cuántos chicos vienen ahora al centro y en qué consisten las actividades? -Vienen entre 50 y 60 chicos de primaria y secundaria. Nosotros estamos con 20 docentes voluntarios que perciben una certificación por parte de la Subsecretaría de Educación. -¿Qué es lo que más te gusta de tu trabajo? -Que buscamos que este espacio sea un lugar de contención, no solamente pedagógico. Se hace un trabajo personalizado con los niños, se los escucha cuando vienen por ahí cabizbajos, porque ya uno tiene una conexión con el niño, ya conoce cómo es la familia, dónde vive.

* * *

La pasión por ayudar a otros. Es el tercer año que Alexis participa como cadete en el Cuartel de Bomberos Voluntarios de Aristóbulo del Valle, donde aprende valores, pero también a usar las herramientas y a actuar en caso de accidentes; en un futuro, le gustaría ser bombero y estudiar abogacía

Llega el fin de semana. Es sábado y Alexis se levanta contento porque sabe que es el día en el que asiste al cuartel de Bomberos Voluntarios de Aristóbulo del Valle, donde está haciendo su formación como cadete. Tiene puesta una gorra y una remera con el logo de la institución. De fondo, se ven tres camiones listos para salir ante cualquier emergencia. -¿Cómo fue que se te ocurrió venir acá al cuartel de bomberos? -Un compañero me había dicho que me anotara con él y desde ahí empecé a venir. -¿Hace cuánto? -Estoy en tercer año. Y es hasta que cumpla la mayoría de edad, a los 17 años, para llegar a aspirante. -¿Qué cosas aprendés acá? -Acá aprendo muchas cosas y valores. También aprendí sobre las herramientas como la tijera eléctrica que sirve cuando hay un accidente de auto y hay una víctima dentro del auto y no se puede abrir la puerta, con eso se corta o se abre. Y después está la que es un gato, que se le puede poner abajo del auto para levantar si hay una víctima abajo. -Cuándo venís acá, ¿qué haces? -Lo primero que hacemos es saludar a todos los bomberos. Después nos formamos para ver cuántos cadetes somos. Y depende con qué instructor tenemos, nos vamos arriba al salón o vamos abajo a la cancha a hacer el calentamiento. -¿Ya te subiste alguna vez en un camión? ¿Qué sentiste? -Hicimos un simulacro como que había un compañero que estaba de víctima y nos fuimos con el camión a buscarlo. Si hay un accidente, el camión va rápido. Y no tenía cómo sujetarme al camión. Tenía que ir sentado. -¿El traje de bombero ya lo tenés? -No. Tengo solo la remera y la gorra. -Cuando seas grande, ¿qué querés ser? -Quiero ser bombero. Y voy a estudiar para abogado porque me gusta, me interesa lo que hacen, como resuelven los casos familiares y eso. -¿Te imaginás yéndote lejos de tu familia a estudiar? -Sí. Conozco a una persona que se tuvo que ir a estudiar a Posadas para ser abogado. Por eso, capaz hay que irse lejos.

* * *

Ramón Arizaga es cabo del Cuartel de Bomberos de Aristóbulo del Vale y es el que recibe a Alexis. Le muestra cómo se desenrolla la manguera y lo pone a hacer un ejercicio. Lo mira a la distancia y recuerda cuando él ingresó como cadete a sus 13 años. De ese tiempo, se acuerda que los instructores eran más severos, más estrictos y que le respiraban en la nuca. “Pero gracias a eso hoy estoy donde estoy”, dice 21 años después, dedicándose full time a su trabajo como bombero. -¿Cuál fue la situación más difícil que te tocó siendo bombero? -De ver a una criatura en un vehículo y no poder sacarla. Porque se te pasan mil cosas por la cabeza, como que puede ser alguno de tus hermanitos, alguno de tus sobrinos o algún vecino. Esos son los casos que más te chocan porque son chiquitos, tienen toda una vida por delante y justo le viene a pasar eso. -¿Cuáles son los valores que se aprenden siendo bombero? -Dentro del cuartel te enseñan mucha disciplina, a valorar la vida, a cuidar de uno mismo y de tus compañeros. Hoy en el cuartel estamos con 18 bomberos activos. Aparte, tenemos la escuela de aspirantes de la que participan cuatro y también la escuela de cadetes en la que hay más o menos 15 chicos. -¿Cómo lo ves Alexis? ¿Lo ves con pasta? -Sí, se lo ve bastante comprometido. Es un chico muy activo en las prácticas que hay que hacer. Siempre está ahí. Hay algunos compañeros que se quedan, él viene y les enseña, les muestra cómo tienen que hacer las cosas. Nosotros no vamos a seguir estando para el resto de la vida acá y ellos tienen que seguir nuestros pasos.

* * *

Afuera de la casa de Alexis hay un tacho para hacer cemento y unos ladrillos apilados. Es que su casa y la de sus primos (que está pegada a la suya) están en construcción. Él comparte habitación con sus padres y tiene el baño a medio terminar. -¿Qué necesita la casa? -Hasta ahora tenemos las ventanas y la puerta. Lo que faltaría sería la cerámica y terminar mi pieza que se va a hacer de cero. -¿Dormís con tus papás? -Sí. -¿Qué es lo que más estás necesitando en este momento? -Tener una pieza para mí. Me gustaría que tuviera una cama, un ropero al lado, una mesita de luz y mi tele. -Si pudieras pedir tres deseos, ¿cuáles serían? -Pediría una tele porque la que tenemos nosotros no anda para mirar videos, un ropero y mi habitación. -¿Ves que tus papás hacen un esfuerzo para que puedas estudiar? -Sí. -¿Y lo sentís como una responsabilidad? Sí.

Frenar el abandono escolar
Una maestra vio que Alexis Benítez tenía problemas para aprender y le sugirió empezar a ir a un centro de apoyo escolar que hizo la diferencia para que hoy siga en la secundaria; allí lo recibió Roxana Wrage, la coordinadora del lugar, quien lo sostuvo para que no se atrasara en la escuela y pudiera soñar con ser un profesional

Cómo colaborar:

Las personas que quieran apoyar la escolaridad de Alexis y ayudarlo a tener una habitación para él solo, pueden hacerlo donando a DyA al alias DONACIONES.DYA o comunicarse Norma López, coordinadora territorial de la ONG al +54 9 3786 414268.

CON EL APOYO DE

Créditos

Compartir

Copyright 2026 - SA LA NACION | Todos los derechos reservados

View the original on La Nación

KioskNews shows a cleaned-up reading view extracted from the publisher’s page — the original always lives on their site, not ours.