Analizamos 'The Witcher 3: Wild Hunt Remastered': "Sí, sigo enamorado"
Me he vuelto a enamorar, lo reconozco. Volver tantos años después a Velen, Novigrado y Skellige ha sido reencontrarme con uno de esos juegos que, por mucho tiempo que pase, siguen teniendo algo. Un juego que me marcó en mi etapa adulta. 'The Witcher 3: Wild Hunt' vuelve a Nintendo en una versión remasterizada para Switch 2 y, después de unas cuantas horas junto a Geralt y Sardinilla, tengo bastante claro que CD Projekt Red ha hecho los deberes.
Sobre todo porque jugarlo ahora en una portátil como Switch 2 cambia bastante la experiencia. Por eso, si no jugaste a 'The Witcher 3' en su día, ahora mismo tienes muy pocas excusas para no hacerlo.
Volver a Velen tantos años después
Hay algo raro en volver a un juego que conoces tan bien. Al principio vas casi con el piloto automático. Reconoces personajes, lugares, misiones, objetos... incluso recuerdas algunas conversaciones. Hasta que aparece una misión secundaria que habías olvidado; entonces vuelves a caer en sus garras, como si de un grifo se tratara.
Porque 'The Witcher 3' sigue teniendo magia, una capacidad brutal para contar historias pequeñas. No hace falta estar siguiendo la trama principal para encontrarte con algo que te haga parar. Una aldea, un contrato de monstruos, una conversación en una taberna o una misión que empieza pareciendo una cosa y acaba siendo otra.

Ese es, probablemente, el mayor mérito del juego tantos años después. El mundo sigue teniendo vida incluso cuando no estás haciendo lo que se supone que deberías estar haciendo. Por eso volver a Velen, Novigrado o Skellige no se queda solamente en la nostalgia.
Pero los años también se notan
Aquí viene la parte menos bonita. 'The Witcher 3' sigue siendo un juegazo, pero hay cosas que ya no puedes mirar con los mismos ojos que en 2015. Algunas animaciones, determinadas físicas, las expresiones faciales de algunos personajes o ciertos movimientos dejan bastante claro de qué generación vienen. Es en el combate probablemente donde más se nota.
CD Projekt Red ha trabajado en este apartado para la remasterización y se agradece. Hay mejoras en animaciones, respuesta y comportamiento de los enemigos, y la sensación general es más cómoda. Pero no esperéis encontrar un sistema de combate completamente nuevo.
Sigue siendo uno de los puntos que más acusa el paso del tiempo. Funciona, permite jugar con diferentes estilos y, cuando empiezas a combinar ataques, señales, aceites y pociones, tiene bastante más profundidad de la que parece al principio. Pero también hay momentos en los que Geralt no responde exactamente como esperas o en los que las animaciones recuerdan demasiado al juego original.
No me ha impedido disfrutarlo. Ni mucho menos. Pero después de tantos años es imposible no fijarse.
Prepararte antes de luchar sigue teniendo sentido
Os tengo que confesar que una de las cosas que más me gustan de 'The Witcher 3' es que no todo consiste en llegar y pegar espadazos.
Geralt es un brujo y se supone que sabe lo que está haciendo. Estudiar al enemigo, utilizar una señal concreta, preparar aceites, elegir una poción o simplemente entrar en combate con algo de cabeza puede marcar bastante la diferencia.
Las señales siguen funcionando muy bien dentro de este sistema. Igni, Aard, Quen, Yrden y Axii tienen usos diferentes y, aunque no necesitas dominar todas sus posibilidades para avanzar, experimentar con ellas hace que los combates tengan bastante más gracia.

Lo mismo pasa con la alquimia. Puedes jugar sin profundizar demasiado, pero cuando empiezas a aprovecharla de verdad, el juego te recompensa.
El mundo sigue siendo lo mejor
Más que el combate, el apartado que mejor ha envejecido es el mundo. Aquí es donde entiendo perfectamente que haya gente que siga hablando de 'The Witcher 3' tantos años después; yo el primero.
El mapa está lleno de cosas, pero no da la sensación de estar lleno porque sí. Muchas veces sales de una misión, ves algo en el horizonte y acabas desviándote. Luego aparece otra cosa. Y otra...
Cuando quieres darte cuenta, llevas una hora haciendo algo que no tenías previsto. Porque sí, 'The Witcher 3' tiene, probablemente, las mejores misiones secundarias que existen. Hay personajes que aparecen durante unas horas y terminan dejándote más huella que protagonistas de otros juegos. Eso sigue siendo difícil de igualar.
Switch 2 le sienta realmente bien
Aquí es donde esta versión tiene más sentido. En Nintendo Switch ya se hizo una auténtica proeza para conseguir mover 'The Witcher 3', pero en Switch 2 la situación cambia bastante. La mayor potencia permite disfrutar del juego con una calidad visual muy superior y con una experiencia mucho más cercana a las versiones de sobremesa.
La vegetación, la iluminación, las texturas, la distancia de dibujado y el nivel de detalle general ganan bastante.
Los controles también tienen su gracia
CD Projekt Red ha aprovechado algunas de las posibilidades de Switch 2 para añadir nuevas formas de jugar.
Hay controles por movimiento, funciones táctiles y otras opciones que no son imprescindibles, pero que pueden resultar útiles dependiendo de cómo juegues.
No creo que nadie compre esta versión únicamente por eso, pero se agradece que no se hayan limitado a subir la resolución y ya está.
Además están las expansiones
Si nunca jugaste a 'Hearts of Stone' y 'Blood and Wine', aquí tienes todavía más juego por delante.
Y no es contenido para rellenar. 'Blood and Wine', especialmente, podría pasar perfectamente por una aventura independiente. Tiene su propio tono, personajes y una región completamente diferente a lo que habíamos visto durante buena parte de la aventura principal. Para mí, dos de los mejores DLCs que se han hecho nunca. Todo lo que sea más horas con Geralt es bienvenido.
En conjunto, la cantidad de contenido que ofrece esta edición es una barbaridad. Para alguien que llegue ahora por primera vez, todavía más.

¿Merece la pena si ya lo jugaste?
Aquí depende un poco de cuánto quieras volver a jugarlo.
Si terminaste 'The Witcher 3' hace años y no tienes ninguna necesidad de repetir la aventura, probablemente las mejoras por sí solas no sean suficientes para convencerte.
Pero si te apetece volver a controlar a Geralt, esta es una manera muy cómoda de hacerlo. Y si nunca lo jugaste, cuesta encontrar una razón para seguir esperando. Tienes la aventura principal, las expansiones y todas las mejoras de esta versión en una consola en la que, además, funciona especialmente bien. Y, de paso, es una buena forma de prepararte para 'The Witcher 3: Songs of the Past', el nuevo DLC que está por llegar y al que le tengo unas ganas enormes.
No todo ha envejecido igual
Creo que esa es la mejor manera de resumir esta remasterización. El mundo, las historias, los personajes y la cantidad de contenido siguen estando a un nivel altísimo. Ahí 'The Witcher 3' todavía aguanta perfectamente el paso del tiempo.
El combate, las animaciones y algunas cuestiones visuales son otra historia. La remasterización mejora bastantes cosas, pero no puede borrar de golpe lo que había debajo. Tampoco creo que haga falta.
Porque cuando llevas unas horas jugando y te descubres desviándote otra vez de una misión principal para investigar una señal en el mapa, ya estás dentro.

Conclusión
Me he vuelto a enamorar de 'The Witcher 3'.
No porque esta versión haya convertido el juego en algo completamente distinto, sino porque volver a él sigue siendo muy fácil. Se ve mejor, funciona mejor en Switch 2 y mantiene aquello que hizo especial al juego: su mundo, sus personajes y esa capacidad para convertir una misión secundaria cualquiera en una historia que acabas recordando.
¿Tiene cosas que han envejecido regular? Sí.
¿El combate podría haber recibido una revisión todavía más profunda? También.
Pero después de tantas aventuras con Geralt, lo que me queda es la sensación de que este sigue siendo uno de esos juegos que merece la pena haber jugado. Uno de los grandes videojuegos de la historia. Y ahora, además, puedes hacerlo prácticamente en cualquier sitio con la versión de Nintendo Switch 2.
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