Descubren indicios de cámaras ocultas junto a una cueva prehistórica de Italia famosa por sus restos neandertales y misteriosas figuras paleolíticas
Un estudio geofísico descubre indicios de cavidades desconocidas junto a la Grotta delle Veneri, una cueva italiana donde aparecieron restos neandertales y dos enigmáticas figuras paleolíticas.
Publicado por Christian Pérez
Redactor especializado en divulgación científica e histórica
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En el sur de Italia, una cueva que ha proporcionado algunas de las piezas más singulares del Paleolítico europeo podría esconder nuevos espacios subterráneos todavía desconocidos. Un equipo de investigadores ha identificado varias anomalías bajo el terreno que apuntan a la existencia de cavidades sin explorar, algunas de ellas posiblemente conectadas con una gruta habitada por nuestros antepasados hace miles de años.
El escenario de este descubrimiento es la Grotta delle Veneri, situada cerca de Parabita, en la región italiana de Apulia. Conocida por sus restos humanos prehistóricos y por dos pequeñas esculturas femeninas talladas en hueso, esta cueva constituye uno de los yacimientos más importantes del sur de la península itálica. Ahora, una investigación publicada en la revista científica Digital Applications in Archaeology and Cultural Heritage plantea que su estructura podría ser más extensa de lo que se conocía hasta ahora.
Lo interesante es que los científicos no han necesitado excavar para localizar estas posibles cavidades. Mediante tecnologías capaces de detectar cambios físicos bajo la superficie, han obtenido imágenes del subsuelo que permiten distinguir zonas aparentemente huecas, fracturas en la roca y sectores posiblemente rellenos de sedimentos.
El estudio, dirigido por investigadores del Consejo Nacional de Investigación de Italia y la Universidad de Malta, abre nuevas posibilidades para conocer la evolución de este lugar. Sin embargo, todavía será necesario realizar investigaciones directas para confirmar si las anomalías corresponden a cámaras desconocidas y determinar si contienen vestigios arqueológicos.
Una cueva que ya había sorprendido a los arqueólogos
La historia arqueológica de Grotta delle Veneri está estrechamente relacionada con dos figuras descubiertas en 1966. Son pequeñas representaciones femeninas elaboradas sobre fragmentos de hueso, generalmente interpretadas como mujeres embarazadas. Una mide aproximadamente nueve centímetros y la otra seis.
Estas esculturas, conocidas como las Venus de Parabita, se han situado aproximadamente entre hace 20.000 y 18.000 años, aunque las estimaciones cronológicas varían según los investigadores. Su aparición convirtió la cueva en una referencia para estudiar las manifestaciones simbólicas de los grupos humanos que habitaron Europa durante la última glaciación.
Pero las figurillas no fueron los únicos descubrimientos. Las excavaciones también documentaron herramientas de piedra, huesos decorados y restos de ocupaciones correspondientes a diferentes etapas de la Prehistoria. Entre los hallazgos más significativos figura un enterramiento doble de un hombre y una mujer, fechado aproximadamente entre hace 28.800 y 28.300 años.
El yacimiento conserva, además, testimonios relacionados con los neandertales y los humanos modernos. Esta prolongada historia de ocupación resulta especialmente valiosa porque permite estudiar cómo distintos grupos humanos utilizaron un mismo entorno a lo largo de miles de años.
La propia geología contribuyó a conservar esos testimonios. La gruta se formó en un paisaje de roca caliza modelado por la acción del agua, que fue disolviendo lentamente el terreno hasta crear espacios subterráneos. Con el paso del tiempo, algunos de estos huecos acumularon sedimentos capaces de preservar materiales arqueológicos.

Detectan posibles cavidades de hasta 10 metros bajo el terreno
La investigación comenzó por una necesidad relacionada con la conservación del patrimonio. Las autoridades italianas tenían previsto acometer trabajos de restauración para facilitar el acceso a la cueva, pero antes era importante conocer las condiciones del subsuelo.
Para ello, los especialistas recurrieron a dos procedimientos complementarios: el georradar, que emplea ondas electromagnéticas para identificar discontinuidades bajo tierra, y la tomografía de resistividad eléctrica, que analiza cómo circula la corriente a través de los materiales del terreno.
Los investigadores dividieron el espacio en tres áreas. En la primera, situada sobre la cueva conocida, el georradar identificó anomalías de entre ocho y diez metros de extensión, cuyas partes superiores se encuentran aproximadamente entre 0,9 y 2,7 metros de profundidad.
Su distribución espacial y las características de las señales llevaron a los autores a relacionarlas con la estructura de la gruta. También aparecieron indicios de roca intensamente fracturada, una circunstancia relevante para evaluar la estabilidad del yacimiento.
Uno de los resultados más prometedores procede de un perfil de resistividad eléctrica que detectó una anomalía entre los metros 28 y 46 del recorrido estudiado. Según los investigadores, podría corresponder a una prolongación de la cueva hacia el noreste, una posibilidad que todavía necesita confirmación arqueológica.

¿Qué puede esconderse en los espacios todavía inexplorados?
Las otras dos áreas examinadas también proporcionaron resultados interesantes. En la zona B aparecieron señales compatibles con una posible cavidad o un sector de roca muy fracturada, a profundidades comprendidas entre 1,8 y 3,6 metros.
En la zona C se identificaron anomalías de entre cuatro y cinco metros de extensión, cuya parte superior se situaría aproximadamente entre 0,9 y 3,6 metros bajo la superficie. Los científicos consideran que podrían estar relacionadas con nuevos huecos dentro del sistema subterráneo.
La comparación entre los registros del georradar y las mediciones eléctricas permitió reforzar algunas interpretaciones. Las zonas con resistividades muy elevadas coincidían, en determinados sectores, con reflejos electromagnéticos intensos, una combinación compatible con la presencia de cavidades.
No obstante, los resultados no demuestran todavía la existencia de nuevas cámaras arqueológicas. Algunas anomalías podrían corresponder a fracturas naturales o a espacios antiguos que actualmente están rellenos de materiales.
Precisamente por eso, el estudio constituye un punto de partida para futuras intervenciones. Además de señalar lugares donde podrían existir cavidades desconocidas, proporciona información para planificar trabajos de comprobación y detectar sectores potencialmente inestables.
La posibilidad de encontrar nuevas galerías resulta especialmente interesante en un yacimiento que ya ha permitido reconstruir diferentes episodios de la Prehistoria europea. Por ahora, el subsuelo de Parabita mantiene abiertas sus incógnitas: los instrumentos han identificado dónde buscar, pero serán las próximas investigaciones las que determinen qué existe realmente bajo la roca.
Referencias
- Barbolla, D. F., Torre, C., De Giorgi, L., & Leucci, G. (2026). New data about Grotta delle Veneri by GPR and ERT surveys. Digital Applications in Archaeology and Cultural Heritage, 42(e00560), e00560. doi:10.1016/j.daach.2026.e00560
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