Nathan Ambrosioni: «No decimos suficientemente a los demás que les queremos»

Nathan Ambrosioni es uno de los grandes valores del cine francés actual. Aún en la veintena, y con alabados largometrajes a sus espaldas como Les drapeaux de papier (2018) y Toni, en famille (2023), además de varios cortometrajes, acaba de estrenar Los niños están bien, premiada en los festivales de Karlovy Vary y Málaga. A punto de ponerse a rodar su nuevo film, el cineasta atendió, en una conexión online, a la prensa española y presentar una sensible historia sobre la familia, la infancia y la maternidad, que empieza cuando Suzanne (Juliette Armanet) deja a sus dos hijos pequeños en casa de su hermana Jeanne (Camille Cottin), y desaparece sin dejar pistas ni rastro. «Es importante no juzgar a Suzanne. Lo importante para mí era hablar de los que se quedan, no de los que se van», asegura Ambrosioni, que vuelve a trabajar con Cottin después de Toni, en famille: «Camille es una inmensa actriz. Tiene una gran seguridad y personalidad. Además, sabe escuchar y respetar el guion. Y esto último es muy importante cuando ruedas con niños. Si les cambias el guion o improvisas, ellos se pierden».

El realizador explica que «siempre me ha interesado el tema de los desaparecidos. Cada año desaparecen unas 15.000 personas. Busqué mucha documentación sobre este asunto». Expresar nuestros sentimientos sigue siendo un tabú y un problema, según Ambrosioni: «No decimos suficientemente a los demás que les queremos. Y el personaje de Camille Cottin se reprocha mucho la relación que había tenido con su hermana». Otro de los personajes importantes es el policía que ayuda y asesora a Jeanne. Para crearlo, «me vi con varios policías que me ayudaron en esta tarea de documentación que comentaba antes», añade el realizador que cree que «en este período de crisis, la gente va al cine más como refugio que como evasión. Y en Francia estamos muy preocupados con qué pasará con el cine si la extrema derecha llega al poder».
Junto a los ya consagrados Camille Cottin (’Tres amigas’, ‘Rembrandt’, ‘Tiempos de ilusión’), Monia Chokri (’15 pruebas de amor’) o Féodor Atkine (’Pauline en la playa’, ‘Werther’, ‘La buena boda’), el film supone la presentación de los pequeños Manoa Varvat y Nina Birman: «Vimos a unos 500 niños y niñas para encontrar a los que iban a interpretar a Gaspard y a Margot. Pero, nada más tenerlos delante, me di cuenta de que eran los adecuados. Trabajé con ellos como si fueran adultos, y respondieron muy bien. Hay que tener en cuenta de que los menores solo pueden rodar tres horas al día, por lo que la concentración en el set fue máxima».

¿Se lee las críticas de tus films, Nathan Ambrosioni? Esbozando una media sonrisa, y con el mismo tono distendido de toda la conversación, comenta que, afortunadamente, «en Francia han amado la película. Sí, yo leo las críticas, pero con miedo, esperando que sean buenas. Y, si no lo son... ¡lloro! Es algo que me afecta».
La que promete pocos lloros, aparentemente, es su próxima cinta, ‘Les trois filles d’Éléonore Wagner’, una comedia «reconfortante sobre una mujer de 60 años que, justo antes de Navidad, anuncia a sus hijas que se divorcia. El peso central volverá a recaer en el retrato de la familia y sus cambios, pero con un tono más divertido».
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