El Joventut y los Nets, una relación mutua de aprendizaje gracias a Jordi Fernández
Braman las cigalas en Las Vegas anunciando a bombo y platillo un calor sofocante de 40 grados en pleno de julio mientras sube la temperatura y la intensidad en el entrenamiento de los Brooklyn Nets de Jordi Fernández, tanto como para acabar convirtiéndose en una olla de grillos. Albert Cañellas, entrenador asistente del Joventut, será por unos días entrenador asistente del conjunto neoyorquino en la Summer League de la NBA y desprende esa ilusión del primer día de clase en su primera sesión con el conjunto neoyorquino, ávido de saber más del mundo NBA.
Pero Albert se ve envuelto en una traicionera novatada más que una gentil bienvenida. Ni él ni los Nets querían. Pero todo acaba con un buen puñado de risas. Nadie como el propio Cañellas para contarlo en primera persona.
“Ellos hacen una cosa que se llama scrimmage, que es como un partido de entrenamiento. Antes, hicimos un calentamiento y ellos tienen como hábito que el entrenador ayude desde dentro, no sólo desde fuera sino desde dentro. Yo estaba intentando hacer una simulación de una defensa y un jugador, trabajando para recibir el balón, me tiró al suelo y di dos o tres volteretas. Todo el mundo empezó a gritar”, cuenta entre risas el técnico.
“¡Bienvenido a la NBA! me dijeron”, recuerda Albert Cañellas. “Pero no me hicieron daño ni nada, una novatada”, aclara el técnico, deslumbrado aún por el buen rollo que presidía el ambiente de los Nets.

Preparando la vuelta al cole a las puertas de iniciar la nueva temporada ACB, Cañellas se recrea en las memorias de verano con esa grata experiencia en los Nets. Está el Puente de Brooklyn y el Pont del Petroli y luego los puentes que Jordi Fernández ha construido entre Brooklyn y su querida Badalona, dos mundos tan distintos pero a la vez tan parecidos y complementarios.
Uno de estos puentes es el constante trasvase de conocimiento entre el distrito neoyorquino y la ciudad catalana en el que un y otro club aprenden del otro. En los Nets hay de alguna manera ya esencia del método Penya con Jordi Fernández al mando de un proyecto que prioriza también el desarrollo de talento joven y en el Joventut llevan dos veranos haciendo cursillos intensivos de otro baloncesto como el NBA.
El año pasado Anna Cruz, responsable de la sección femenina, fue parte del cuerpo técnico de Brooklyn en la liga de verano y este pasado verano Albert Cañelllas ha sido el invitado especial del club de Badalona. El que es uno de los entrenadores asistentes de Dani Miret en el Joventut habla de esta relación con Jordi Fernández y la NBA.
“Jordi, aparte de ser de Badalona, valora lo que se hace en Badalona en general y en la Penya en particular. La Penya no es sólo una escuela de jugadores, sino también de entrenadores. Él quiere mantener un vínculo con su ciudad, valora lo que que es la Penya y por eso quiere mantener el vínculo con gente de este entorno”, destaca el técnico de este Joventut con los ex NBA Ricky Rubio y Nico Laprovittola.

Pau Ribas, director de la cantera del Joventut y entrenador del equipo U22, y otra figura con estrechos lazos con la Penya como Pedro Martínez también han trabajado este verano con un equipo NBA, en este caso con los Toronto Raptors.
En el caso de Cañellas, el ayudante de Miret quedó impresionado con la unidad y la química de los Brooklyn Nets. Sus reflexiones son pura pedagogía que desmonta clichés sobre los equipos NBA como el individualismo y el egoísmo en un mundo tan competitivo.
“Nunca había tenido contacto directo con el baloncesto americano y pude ver un baloncesto diferente, un entorno totalmente diferente y, a pesar de las diferencias en cuanto a estructura y calidad de los jugadores, hay cosas que son muy aplicables y las que me llevé. Entre ellas, la capacidad de trabajar juntos. En la NBA hay staffs muy grandes de más de 25 personas y es impresionante como todo el mundo está bien coordinado y generan un muy buen ambiente de trabajo entre ellos y con los jugadores”, cuenta Cañellas.
“Ellos dan mucha importancia a que los jugadores estén felices con lo que hacen y que estén motivados, cómo los miembros del staff se apoyan unos a otros y se animan para que el resultado sea mejor”, añade el técnico del Joventut.

Cañellas explica cómo esa envidia, esa deseo de que al otro le vaya mal propio de ambientes tan competitivos en el ámbito que sea no existe en la NBA según su experiencia en los Nets.
“El ambiente es muy competitivo. La NBA es la mejor liga del mundo y todo el mundo quiere estar en la NBA. Lo que pasa es que la manera en la que ellos generan competitividad no es criticándose al otro o intentar lo que está haciendo el del lado. En España y Europa en general, en según qué lugares, se procura que al otro le vaya mal para que así tú despuntes. Allí es todo lo contrario, yo hago mi trabajo muy bien e intento que a ti tu trabajo te vaya muy bien y esa es la manera bien vista de trabajar. Lo otro no está bien visto, no es aceptable entre compañeros desear que al otro le vaya mal porque así a mí me irá mejor. La mentalidad es hacer que todo el mundo se sienta bien porque si todo el mundo se siente bien eso será éxito para el equipo. Y el líder de todo eso es Jordi”, destaca Albert Cañellas.
Desde fuera y desde una mentalidad más europea, esa vehemencia con la que los jugadores NBA celebran desde el banquillo los puntos se ve como una especie de show de adorno con sobreactuación pero, a juzgar por ese profundo vínculo que tienen, es algo que sienten y les sale de dentro.
“Antes de ir allí, tenía la sensación de que esto era parte del show, no entendía muy bien porque actuaban así y pensaba que era más un tema cultural americano. Pero cuando estás allí y ves el significado de esas cosas, por qué durante los entrenamientos hay mucha comunicación, por qué durante los entrenamientos se animan, es una manera de crear hábitos que te ayuda a estar conectado con el entrenamiento, a tener más energía. Si un día tienes menos energía, los compañeros tiran de ti y respiras energía, alegría y quieres dar tu 100%. No ves a nadie desconectado”, explica Cañellas.
La conectividad es uno de los principios innegociables de Jordi Fernández en la Brooklyn way, la cultura que el de Badalona está construyendo en los Nets desde su llegada a la franquicia en 2024.
Diferentes comunicadores
El método para promover la felicidad
Albert Cañellas también habla de los métodos que utilizan en Brooklyn para llegar al corazón de lo jugadores.
“Todo el mundo tiene sus propios métodos, pero por lo menos lo que ellos hacen es estudiar cómo es todo el mundo, prestan mucha atención a la personalidad de la gente. Siempre intentan ser amables, cercanos, no sólo dando importancia al tema técnico-táctico, pero también observar lo que está pasando en el momento. El interlocutor no es siempre el mismo, ellos tienen su tutor o persona de desarrollo. Unas veces esa es la persona que se acerca, otras puede ser un miembro del staff, otras el primer entrenador. Tienen una estrategia entera diseñada para atraer gente y para que este vínculo personal esté bien establecido”, explica el técnico del Joventut.
“El baloncesto es importante. Pero en un nivel alto donde todos los jugadores son tan buenos, lo que hace la diferencia, entre otras cosas, como el compromiso de ese jugador con la franquicia, como que ese jugador se sienta a gusto, como que ese jugador se sienta importante y los jugadores secundarios acepten que un día jugarán menos pero que aún tengan esa energía y transmitan positivismo”, cuenta también Cañellas.
Cañellas ve aspectos aplicables
¿Cómo un equipo europeo como el Joventut puede adoptar esta mentalidad?
Cañellas reconoce que hay esta manera de comunicar y de crear química de los Nets para fomentar la armonía grupal es “aplicable” a un equipo europeo como el Joventut. Sin embargo, se puede aplicar con matices, pues hay que tener en cuenta el contexto y mentalidad distintos del baloncesto europeo.
“En el staff de la Penya somos cinco personas en la pista con Dani Miret y los asistentes principales, que somos Aleix Duran, Héctor Sánchez, Pau Ribas y yo. Para una estructura como la nuestra no está mal, lo que pasa es que trabajar de una manera parecida a la que ellos hacen ahí no sólo requiere recursos, sino también un cambio de mentalidad y cultura. Allí, por ejemplo, no tienen la oportunidad de entrenar mucho durante el año, con lo que necesitan muchos entrenadores para poder hacer trabajo individual con el jugador”, explica Cañellas.

“Ellos tienen un rato de trabajo individual que sería bueno si los clubes europeos le dedicaran un poco de más tiempo, no tanto como ahí pero un poco más para el desarrollo del jugador. A la vez, este desarrollo del jugador te permite tener una conversación con el jugador, construir una relación a través del entrenamiento. La primera fase es siempre conectar con la persona y entonces trabajar desde esta conexión”, añade el entrenador asistente del Joventut, que detalla cómo intentan aplicar esta filosofía colectiva de los Nets en la Penya.
“Intentamos trasladar aquí lo que aprendimos allí. Intentar entrenar con energía, intentar tener buena comunicación entre el cuerpo técnico y los jugadores y la verdad es que aquí en la Penya es fácil porque el staff es gente que se conoce desde hace mucho tiempo, buena gente. En este sentido, para nosotros es fácil hacer eso y con los jugadores es exactamente lo mismo”, destaca Albert Cañellas.
Tener un estandarte como Ricky Rubio que tan bien conoce la cultura NBA tras 12 años en la mejor liga del mundo.
“Cuando la pretemporada empezó, me preguntó cómo había ido allí. Él ha sido un gran jugador NBA y todo el mundo le respeta, no sólo por lo buen jugador que es, sino también por su personalidad. Pude poner en común esto con él y es bonito compartirlo con alguien que lo ha vivido y lo tienes en tu día a día. Algunas veces él ha vivido cosas similares y es intentar encontrar estrategias para importar cosas que podemos aplicar aquí y que no dependen de ser un equipo NBA, tener recursos o no tenerlos, es más una cuestión de construir una mentalidad, de construir relaciones personales”, explica Cañellas, quien lleva seis años en la estructura de la Penya, en los cuales ha pasado por las categorías inferiores y ha sido entrenador jefe del filial, el CB Prat.
El entrenador asistente del Joventut explica con un ejemplo práctico cómo están fomentando la comunicación en la plantilla para plasmar lo que aprendió en los Nets.
“Estamos intentando tener algunas reuniones pero no sólo con un jugador, sino con dos o tres para hablar con ellos y que luego hablen entre ellos y entonces tienes feedback. Nos hemos repartido los jugadores entre los miembros del staff para hacer un poco de este mentoring. Dani (Miret) es una persona muy abierta, súper accesible, pero a veces al jugador le da cosa decir ciertas cosas al primer entrenador y entonces con este enfoque con los asistentes sacas información valiosa del jugador de que no está a gusto o puedes hacer otras cosas”, cuenta Cañellas.
“Se trata de llegar a los jugadores de diferentes maneras y construir diferentes dinámicas que no sean una reunión individual o una reunión con todo el equipo. Son diferentes estrategias de comunicación para generar una buena atmósfera y confianza para trabajar”, subraya el técnico.
Los Nets muestran curiosidad por saber del Joventut
Intercambiando conocimiento con Kyle Hines
Albert Cañellas fue al entorno de la NBA a aprender pero en los Brooklyn Nets mostraron interés en saber cómo trabajaba el Joventut, por lo que la experiencia de aprendizaje fue de alguna manera mutua. El mayor intercambio de conocimientos fue con una leyenda de Euroliga fue con Kyle Hines, cuatro veces campeón de Europa y ahora asistente de General Manager de los Long Island Nets, filial de la G-League de Brooklyn.
“Yo no fui allí a enseñar, básicamente a aprender. Sí que hubo momentos de intercambiar opiniones con los asistentes e incluso con Jordi. Pude tener una conversación bastante larga con Kyle Hines y como él tiene mucho bagaje en el basket europeo me preguntaba cómo veía algunas cosas y algunos asistentes cómo entrenábamos algunas cosas. Pero mi rol, más que decir lo que hacemos aquí, fue más aprender y disfrutar la experiencia”, cuenta Cañellas.

La NBA no aprende sólo de figuras del baloncesto con marcado ADN Penya como Jordi Fernández o Anna Cruz y Albert Cañellas con su estancia en los Nets en la Summer League, y es que Pedro Martínez es toda una referencia para la mejor liga del mundo.
El actual entrenador del Real Madrid colaboró con el cuerpo técnico de Brooklyn el pasado verano y con el de los Toronto Raptors junto a Ribas en este, y, sobre todo, las palabras que le dedicó Kenny Atkinson la pasada temporada reflejaron la alta estima en la que le tiene la NBA.
Atkinson dijo que Martínez es “innovador” y que “todos los entrenadores NBA aprenden de él”. El técnico de los Cleveland Cavaliers fue pupilo como jugador de Pedro Martínez, quien le hizo debutar en ACB con el Salamanca la temporada 1995-1996. La pasada campaña el técnico catalán añadía a su ya decorada trayectoria la Liga ACB con un Valencia al que también llevó a la Final Four de la Euroliga.
Bloqueos con más jugadores
Trucos tácticos para aplicar en la ACB
A Cañellas le caló la manera con la que los Brooklyn Nets promovían felicidad y química en su equipo, pero también hubo aspectos tácticos que le llamaron la atención. Hay uno en concreto en el que el técnico profundiza y que de hecho el Joventut ya aplica.
“Brooklyn y otros equipos hacen unos bloqueos entre jugadores exteriores que aquí se hacen menos. Aquí se pueden encontrar entre base y escolta para generar confusión, pero ellos lo hacen con más jugadores. Normalmente los bloqueos típicos son el base y el escolta con el pívot o el ala-pívot, esos son los bloqueos que se ven más aquí en Europa. En cambio, ellos tienen más tipos de bloqueos entre más tipos de jugadores y eso es lo que me pareció más interesante porque al final te da unas opciones y un dinamismo que si los sabes aprovechar bien en el momento adecuado te puede dar ventajas”, explica Albert Cañellas. El corte de vídeo del entrenador Rafi Rubiano arriba es un ejemplo de lo que explica el técnico asistente de la Penya.
Tan lejos pero tan cerca, más de 6.000 kilómetros separan Brooklyn de Badalona pero la historia de Jordi Fernández y el baloncesto reducen la distancia. Sin olvidar de dónde viene, el primer catalán que empezó jugando en el Joventut mantiene presente su club y su ciudad en la NBA de palabra y obra mediante figuras importantes en la entidad como Anna Cruz y Albert Cañellas. Brooklyn y Badalona, separadas en el mapa pero unidas por el baloncesto.
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