Ana Mena convierte Zaragoza en ‘Un clásico’ de baile y espectáculo
Zaragoza, 12 oct (EFE).- Ocho bailarines, una estructura metálica y una sucesión de coreografías, fuego y cambios de ritmo han bastado para que Ana Mena transforme este lunes Espacio Zity en una gran pista de baile, en un concierto en el que el público ha pasado de corear sus canciones a seguir cada movimiento de una artista que ha vuelto a demostrar su dominio del pop.
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Vestida de negro, con plumas, transparencias y calentadores, la malagueña ha aparecido en lo alto de la estructura durante ‘Carita triste’, una presentación en blanco y negro que ha dado paso a una actuación de gran despliegue visual.
La canción ha terminado con los bailarines sosteniéndola en las alturas, una imagen que ha anticipado el tono de una noche marcada por la energía, el baile, el poderío y una puesta en escena con vocación de espectáculo.
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El fuego también ha irrumpido sobre el escenario mientras sonaban temas como ‘Solo’ y ‘Un beso de improviso’, en una sucesión de coreografías que ha mantenido al público en movimiento.
La artista ha interrumpido el ritmo para agradecer la acogida y recoger el cachirulo que le ha lanzado un asistente: “Esto es impresionante. Gracias por esta bienvenida. No me lo puedo creer”.
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Entre el público había seguidores de todas las edades, desde niñas que seguían cada paso de baile hasta madres que acompañaban a sus hijas, parejas y grupos de amigos. De hecho, un grupo de pequeñas admiradoras incluso ha pedido subir al escenario para bailar con ella, en una noche en la que la coreografía ha sido tan protagonista como las canciones.
Con ánimo de bajar las revoluciones, antes de interpretar ‘Lárgate’ al piano y con pie de micro, ha explicado que era una canción con la que se sentía identificada y que, en algún momento, “todos hemos querido decirle a alguien que se marche”.
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La pausa ha continuado con ‘Quiero decirte’, sentada en una escalera y acompañada por la guitarra, en una interpretación que ha comenzado con la fragilidad de quien sigue intentando recuperarse y ha recuperado después el pulso de su versión original con la entrada de los bailarines.
La cantante ha aprovechado ese momento para hablar de una gira que ha descrito como “sanadora”, después de necesitar volver a los escenarios y recuperar el contacto directo con el público. “Este tour se nos está haciendo corto. Este es nuestro último show”, ha dicho.
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“Esto es de las cosas más bonitas que me ha pasado. Es muy especial cantar las canciones con el público y sentir de nuevo este trato tan directo. Me está haciendo muchísimo bien”, ha confesado.
La energía ha regresado con ‘A un paso de la luna’, ‘Pa ti toa’, ‘Un clásico’ y ‘Se iluminaba’, con la estructura convertida en un espacio de baile para los ocho artistas que la acompañaban.
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Ana Mena ha alternado los movimientos de una estrella del pop con pasajes en los que su voz ha quedado en primer plano, antes de encadenar ‘Música ligera’ y ‘Madrid City’.
El estallido final ha llegado con ‘Las 12’, entre luces y confeti, en un cierre que ha dejado al público con ganas de más y que ha demostrado que Ana Mena es una diva del pop consagrada en el panorama musical, no solo por sus bailes sino también por su voz. EFE
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