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Sunday, October 4, 2026

Bachelet-Boric: el duelo inevitable

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“A quienes pensaban que después de esto me iba a ir para la casa, les tengo una mala noticia: esto no va a pasar”. La frase con que la expresidenta Michelle Bachelet cerró su discurso en el Teatro Municipal de La Pintana, el miércoles por la noche, al agradecer el homenaje que los partidos de oposición y la fundación Horizonte Ciudadano le organizaron tras su fallida campaña por la Secretaría General de la ONU, fue recibida con una ovación por el casi millar de personas que asistieron al acto, pero también con cierta reticencia al interior de algunas colectividades opositoras.

La exmandataria había abierto la puerta de un debate incómodo del que pocos se atreven a hablar públicamente, pero que, a sottovoce, ha ido agarrando fuerza, especialmente en el Partido Socialista, a medida que se evidencian las distintas miradas sobre el rol que podría desempeñar Bachelet ahora que está de vuelta en la política activa chilena.

Una discusión que -además- suma un ingrediente explosivo: las “ganas de cobrar revancha” al gobierno de José Antonio Kast por la falta de apoyo a su candidatura a la ONU, un estado de ánimo que ha transcendido desde su entorno.

Este último componente era con el que festinaban algunos al término del acto de homenaje y reconocimiento que le brindaron a Bachelet en el Teatro Municipal de La Pintana. La timonel del PS, la senadora Paulina Vodanovic, por ejemplo, medio en broma y medio en serio decía “junten miedo” cuando se le preguntaba sobre el significado de las palabras de la exjefa de Estado.

En las filas del PS no es un secreto que la senadora por el Maule ha sido una de las principales impulsoras de que Bachelet encabece las críticas y cuestionamientos a la gestión del Presidente Kast, un terreno en el que el expresidente Gabriel Boric corre en solitario. La exmandataria tiene credenciales más que suficientes para complementarlo en ese rol: estatura política, trayectoria y alta adhesión en las filas de la oposición.

Y es que Vodanovic entiende que el exmandatario, que sólo hace meses dejó La Moneda, lidera casi sin contrapesos en la oposición. Un escenario incómodo para el PS, que quiere recuperar su condición de primus inter pares de la izquierda que fue impugnada por el Frente Amplio cuando alcanzó el poder.

El protagonismo de Bachelet en la arena política contingente, que atizó su fracaso en la candidatura a la Secretaría General de la ONU, es -en todo caso- un tema en disputa en las propias filas socialistas, donde un sector del partido no oculta su entusiasmo en afianzar los lazos con el Frente Amplio.

“Qué bueno que Michelle Bachelet siga aportando aquí. A Chile le hace bien su voz (...). En La Pintana ella dijo que hay que recuperar la confianza y volver a construir proyectos colectivos. Tiene razón. Los que estamos al debe somos los partidos y quienes hoy tenemos responsabilidades políticas. Nos toca construir ese proyecto, formar nuevos liderazgos y recuperar la confianza de la gente. Flaco favor le hacemos si cada vez que a los partidos nos falta una respuesta, la respuesta es Bachelet. Ella está haciendo su parte. Falta la nuestra”, señala el diputado Daniel Manuchehri, quien es cercano al extimonel del PS y exministro del Interior de Boric, Álvaro Elizalde.

La propia Bachelet -además- está ajena a los intentos por hacerla competir con el exmandatario frenteamplista.

Ambos exjefes de Estado han cultivado en los últimos años una alianza que parece incombustible. No sólo tienen línea directa -sin intermediarios-, sino que mantienen contactos periódicos en los que intercambian análisis y opiniones varias.

Bachelet fue una consejera frecuente de Boric durante su gobierno, y el exlíder estudiantil redimió tempranamente sus demonios con un sector del mundo socialista apostando a un vínculo sólido con quien fue su antecesora. Es decir, ambos han puesto sus esfuerzos en una relación colaborativa.

La dinámica de esta alianza genera ruido al interior del PS. La autonomía con que Bachelet administra su relación con Boric inhibe los intentos de algunos por atreverse a convencer a la exmandataria de disputar protagonismo con el exlíder estudiantil.

Cinco días después de anunciar el retiro de su candidatura a la Secretaría General de la ONU -tras quedar penúltima en los sondeos informales del Consejo de Seguridad-, el 24 de septiembre pasado Bachelet firmó una inédita carta junto a Boric para criticar la decisión de Kast de adherir al Escudo de las Américas, la polémica coalición de países afines impulsada por el Presidente Donald Trump en la región en el contexto de su disputa por la hegemonía con China.

Desde 1990, con el retorno a la democracia, nunca expresidentes chilenos habían firmado una declaración conjunta para cuestionar la política exterior de la administración de turno. Lo usual es que los exmandatarios hagan saber en reserva y directamente a La Moneda su parecer en temas que involucran la soberanía y la seguridad del país.

Quienes han trabajado estrechamente con Bachelet aún están sorprendidos de que haya dado ese paso y sospechan de la influencia de Boric en la ofensiva. “No es la forma en que ella actúa en política”, afirma un estrecho colaborador de Bachelet. Y añade: el tono de la carta es mucho más Boric que Bachelet, ella jamás cuestionaría la facultad presidencial, es muy respetuosa de eso", aseveran.

Ejemplo de ello, esgrimen las mismas fuentes, fue la relación que cultivó con el exmandatario Sebastián Piñera, ya fuera porque era él quien le pedía consejo, o bien ella se comunicaba personalmente con el fallecido jefe de Estado para plantearle alguna preocupación.

Pese a las complicidades de Bachelet y Boric, hacerlos rivalizar es un destino inevitable en momentos en que el escenario opositor está abierto, sin protagonistas declarados, y cuando la disputa de hegemonía entre el PS y el FA está desatada.

En el acto de reconocimiento que se le hizo esta semana en el Teatro Municipal de La Pintana, el duelo virtual que ambos protagonizan se volvió evidente. Varios asistentes apretaron los dientes cuando se realizaron las presentaciones ante la inminente medición de popularidad, aunque la figura socialista era la festejada y Boric un invitado.

¿El aplausómetro? Parejo, coinciden diversas fuentes consultadas.

30 septiembre 2026 Homenaje Michelle Bachelet Foto: Andrés Pérez 30 septiembre 2026 Homenaje Michelle Bachelet, en la comuna de La Pintana, participaron el expresidente Gabriel Boric y autoridades de oposición. Foto: Andrés Pérez Andres Perez

La idea original del desagravio a Bachelet surgió tras las celebraciones de Fiestas Patrias en el equipo de excancilleres y exsubsecretarios que apoyaron su campaña a la Secretaría General de la ONU, quienes plantearon inicialmente hacer una cena en su honor.

Fue el entorno de Bachelet, el que también integra la timonel del PS, Paulina Vodanovic, el que vio la posibilidad de convertir lo que sería un evento privado en un acto multitudinario de reparación, pero también -y esto fue lo que abrió el apetito de varios- en la revalidación de la figura de la dos veces exmandataria de Chile en la escena contingente.

A Ana Lya Uriarte, exministra y amiga personal de Bachelet, por ser quien mejor la conoce, le delegaron la tarea de convencerla. No fue fácil. Bachelet reconoció públicamente que cuando se le acercó hace poco más de una semana para proponerle la idea del acto, ella se sintió muy incómoda.

“Le propusimos hacerlo en el ex Congreso Nacional, para darle un mayor realce. Pero ella dejó de contestar. Ana Lya nos advertía que eso era una señal de que no le había gustado la propuesta, así que mejor esperáramos un poco, que estuviera de otro ánimo, para retomar la iniciativa y plantearle otra propuesta. Fueron como tres lugares los que se propusieron antes de que aceptara La Pintana”, señalan miembros del equipo de Bachelet que participaron en la organización del encuentro.

El sí de Bachelet recién se produjo el viernes pasado, por lo que el secretario general del PS, Arturo Barrios, tuvo apenas tres días para organizar la producción y logística del acto.

En una aceptación tácita de que comparten el mismo cetro en el escenario de la oposición, Boric ocupó un lugar protagónico junto a Bachelet.

Ambos llegaron juntos, en el mismo vehículo, hasta el teatro de La Pintana, también se sentaron uno al lado del otro en primera fila y se les vio comentar animadamente y hasta cantar juntos, especialmente cuando la Big Band de La Pintana entonó “Michelle”, la canción que lanzó The Beatles en 1965.

Entre los socialistas que buscan en Bachelet una carta potente para neutralizar la posibilidad de que Boric actúe sin contrapesos, el acercamiento de la figura frenteamplista a la exmandataria es estratégico. “Él está ampliando su base de apoyo. Sabe que para mantenerse vigente frente a otros liderazgos emergentes, como el del alcalde Tomás Vodanovic, la mayor diferencia que puede marcar es que él sí puede llegar a ciertos ‘generales’ en la izquierda a los que no puede llegar Tomás, por eso ha hecho un esfuerzo de superar las diferencias que tuvo la generación que llegó con él y el Frente Amplio con las generaciones anteriores de la ex Concertación que tanto criticaron”, señala un dirigente socialista que trabajó en La Moneda tanto en el gobierno de Bachelet como en el de Boric.

En esta estrategia, Boric cuenta con un aliado importante en el PS: Álvaro Elizalde. El exministro de Interior, quien además podría volver a dirigir a los socialistas en abril del próximo año, no sólo es cercano al expresidente frenteamplista, también ha defendido públicamente la tesis de construir un eje entre el PS y el FA que comparta la hegemonía de la oposición.

La disputa del exministro con Paulina Vodanovic ha generado un duelo en la segunda división opositora. Vodanovic es para Bachelet lo que Elizalde es para Boric, afirman en la colectividad de calle París.

Aunque no lo reconocen en público, ambos se ven como eventuales cartas presidenciales, por lo mismo, aspiran a que si los exmandatarios no fueran a correr en esta oportunidad, les endosen a ellos el respaldo.

Lo cierto es que en el PS recelan del entusiasmo de Boric por participar de la contingencia. El exmandatario ha roto la tradición de sus antecesores de no inmiscuirse en política contingente y no son pocos los que piensan que ya está evaluando volver a postular a La Moneda en 2029.

Bajo ese análisis, atizan su interés en que Bachelet dispute el espacio de líder de la oposición.

Santiago, 30 de septiembre 2026. Partidos políticos de la centroizquierda e izquierda realizan un acto de desagravio y homenaje público a la expresidenta Michelle Bachelet. Jonnathan Oyarzún/Aton Chile JONNATHAN OYARZUN/ATON CHILE

Ambos exmandatarios permanecen ajenos al duelo en el que los pretenden involucrar.

Cercanos a cada uno de los jefes de Estado sostienen que ninguno de ellos ha logrado definir el espacio que van a ocupar en Chile.

“Boric y Bachelet tienen muy clara la agenda y el rol internacional que están ocupando, pero no así el espacio que quieren jugar en Chile”, señala un dirigente opositor.

Boric y su equipo siguen trabajando desde la oficina que instaló el exmandatario frenteamplista a inicios de año en el barrio Bellavista, pero a la fecha no ha terminado de armar lo que será su fundación y las áreas en las que se va a involucrar. A su favor juega el factor tiempo. Boric y su entorno son conscientes de que el liderazgo del exmandatario no tiene una fecha temprana de caducidad.

Bachelet tampoco tiene definido cuál será el rol que quiere jugar en lo inmediato y la seduce la idea de seguir fortaleciendo su apuesta internacional. “Es muy apresurado imaginar qué camino va a tomar la expresidenta. Ella se va a tomar un buen tiempo en encontrar su lugar. No creo que sea algo rápido. Va a estar dándole vueltas al tema, conversando, pimponeando. Va a seguir insistiendo y trabajando arduamente por la unidad de todo el progresismo, pero no la veo armando una estrategia política ni haciendo tareas concretas”, explica un cercano a la exmandataria.

Lo que sí está claro es el mandato que la propia Bachelet les entregó a los miembros de su fundación, Horizonte Ciudadano, para que esta sea “la casa de todos” y un puente para el diálogo y la unidad más amplia del progresismo. Una misión que podría verse entrampada por el jaloneo de algunos de sus cercanos porque asuma un rol más activo dentro de la oposición y se desate -a pesar de ella misma- la competencia con Boric.

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