Científicos de Stanford hablan de un prometedor estudio sobre la pérdida dramática de los arrecifes de coral

Un encuentro inesperado entre dos fragmentos de coral llevó a investigadores de la Universidad de Stanford a explorar una posibilidad para su recuperación. El hallazgo surgió en el laboratorio, mientras buscaban respuestas frente al deterioro de estos animales esenciales para la vida marina.
El estudio, publicado en Science Advances, mostró que ciertos corales blanqueados podían recuperarse al entrar en contacto con otros saludables. Aunque los resultados son prometedores, los científicos aclaran que todavía existen obstáculos para trasladar el procedimiento al océano.
Por qué los corales pierden su color y quedan en peligro
Los corales son animales que dependen de algas microscópicas alojadas en sus tejidos. Estas les aportan sus colores característicos y, mediante la fotosíntesis, producen gran parte de su alimento.
Cuando la temperatura del agua aumenta demasiado, los corales pueden expulsar esas algas. Entonces se vuelven blancos y pierden una fuente fundamental de nutrientes, lo que puede provocarles inanición y muerte.

El blanqueamiento no significa necesariamente que el coral haya muerto, pero incluso los ejemplares que sobreviven pueden necesitar meses o años para recuperarse.
La dimensión del problema es considerable. Según los datos de la National Oceanic and Atmospheric Administration (NOAA) recogidos por ABC News, el último episodio global duró aproximadamente dos años y medio y expuso al 84% de la superficie mundial de arrecifes a temperaturas capaces de causar blanqueamiento.
Cómo surgió el experimento de los científicos de Stanford
Danny Collins, estudiante de doctorado y autor principal del trabajo, investigaba cómo proteger a los corales de bacterias patógenas presentes en el plástico. Se preguntó si el contacto también podría aprovecharse para introducir organismos beneficiosos.
Al conversar con Steve Palumbi, profesor de Ciencias Marinas y coautor del estudio, descubrió que ambos tenían ideas similares. Palumbi había observado accidentalmente el contacto entre un coral saludable y un fragmento blanqueado.
A partir de esa coincidencia, decidieron realizar una prueba sencilla: colocar juntos un fragmento sano y otro afectado para observar qué ocurría.

Qué resultados obtuvieron de su experimento
Los investigadores trabajaron con pequeños fragmentos de una sola especie de coral. Cuando el ejemplar sano y el blanqueado eran genéticamente idénticos y mantenían contacto físico, el afectado se recuperaba en siete semanas.
El equipo observó que sus tejidos se fusionaban y formaban un puente por el que podían transferirse nutrientes y algas beneficiosas. Ese intercambio comenzaba apenas 36 horas después del contacto.
Para comprobar la importancia de esa unión, también colocaron fragmentos separados por unos milímetros. En esos casos, prácticamente no hubo recuperación.
Qué límites tiene el método para restaurar los arrecifes de coral
La compatibilidad genética constituye una restricción central. Cuando los científicos pusieron en contacto corales genéticamente diferentes, no observaron recuperación, sino interacciones que Collins comparó con el rechazo de un órgano trasplantado.
Por eso, la técnica todavía no representa una solución aplicable a gran escala en el medio natural. Sin embargo, podría orientar nuevas investigaciones, como extraer algas de corales saludables e introducirlas en ejemplares blanqueados sin necesidad de unirlos físicamente.
Collins considera que este enfoque podría convertirse en una herramienta adicional de restauración, aunque insiste en que prevenir el daño sigue siendo fundamental.
“Los corales blanqueados no son un caso perdido”, afirmó. Para el equipo, su capacidad de recuperación ofrece una razón para continuar investigando, sin perder de vista las amenazas que provocan el deterioro.
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