“Reacher” 4x08: Alan Ritchson confirma su mejor momento en un final de temporada notable

Cada nueva temporada de “Reacher” no hace más que confirmar que la gente detrás de la adaptación de las novelas de Lee Child a la televisión es la indicada. Y es que el equipo liderado por Nick Santora ha entregado un episodio cuyas fortalezas están muy por encima de sus debilidades, por lo que seguramente será –otra vez—lo más visto del streaming en las próximas semanas.
Como ya hemos dicho en reseñas anteriores, la temporada 8 de “Reacher” inicia con un momento cumbre: nuestro héroe de acción se encuentra en un subterráneo, en la fría madrugada de Filadelfia, cuando se encuentra con una dama en estado depresivo. Al acercarse, el ex policía militar intenta calmarla, y de pronto descubre que la mujer lleva un arma, pero, además, planea quitarse la vida.
¿Qué lleva a una mujer a cumplir un destino tan cruel? Jack Reacher se lo pregunta más de una vez y así decide investigar qué hay detrás de esa dama. Así, rápidamente descubre que la mujer fue una funcionaria gubernamental que, en su momento, tuvo acceso a un ‘Secreto de Estado’, el cual protegió en una memoria USB y envió a sus seres queridos. La presión que desató el conocer lo que finalmente hay dentro de la USB hizo que a la mujer (y a su familia) se le persiga.
Pero no solo el Gobierno a través de múltiples agencias de seguridad está detrás de esta mujer. También hay un par de sicarias indonesias de nombre Lila Hoth (Agnez Mo) y Amisha Hoth.Así, pues, a lo largo de los primeros episodios de la temporada fuimos conociendo cómo estas peligrosas asesinas a sueldo buscaban la USB no por el motivo que Reacher creía (una fotografía de un político estadounidense con aspiraciones presidenciales) , sino porque en el fondo de la imagen aparecía una pizarra con una fórmula para elaborar un arma de destrucción masiva.
Pasada la mitad de temporada, Reacher y sus compañeros de equipo --en este caso Jacob Merrick (Christopher Rodriguez-Marquette), hasta la agente de la policía de Filadelfia Tamara Green (Sydelle Noel), pasando por el periodista y eterno soñador del Pulitzer Russell Plum (Kevin Weisman) -- tienen distintos intereses más allá de la USB. El ex policía militar, sin embargo, puede liderarlos debidamente hasta el final de temporada, cuando el enfrentamiento con las sicarias indonesias se acerca.
Otro detalle que ya hemos mencionado en reseñas previas es la forma en cómo el equipo detrás de la serie se ha encargado de acompañar al protagonista (Alan Ritchson) de un elenco bastante aceptable. Cada uno tiene un rol debido y todos congenian a la perfección cuando de hallar la USB se trata. La oficial Tamara parece haber recuperado la alegría de ser policía (antes solo se enfocaba en su jubilación), el policía Jacob quiere explicaciones ante el crimen de su hermana y sobrino, y el periodista Russell desea publicar el gran reportaje que lo devolverá al primer plano.
Descubierta la verdadera razón por la que la fotografía al interior de la USB importa (una peligrosa fórmula capaz de matar a millones), Jack Reacher y sus amigos se lo hacen saber al senador y aspirante a la presidencia John Sampson. Aunque con sus intereses políticos claramente definidos, este personaje va develando poco a poco una honestidad singular. Así pues, ya en el episodio 7, queda expuesto: en una reunión para recaudar fondos pro campaña, un kamikaze enviado por las indonesias busca matar a los asistentes. Así pues, abriendo nomás el capítulo final de la temporada 4 de “Reacher” vemos como Sampson se sacrifica, lanzándose sobre el kamikaze para terminar en el mar, pero con el peligro totalmente desactivado. La satisfacción inicial da un rápido pase a una nueva preocupación: las indonesias tienen en su poder al químico que puede ampliar la peligrosa toxina. Así, ambas lo fuerzan a producir más, y amenazan a un delincuente para que la esparza en un club nocturno colindante a su escondite. Hasta ahí, sin embargo, ha llegado Jack Reacher.
Antes del encuentro, no obstante, el retirado militar junto a Tamara y Jacob tuvieron que enfrentarse a una serie de sicarios de mala muerte, a los que vencieron con bastantes problemas y sufrimiento. Tamara sufrió las consecuencias de ver una explosión muy cerca y Jacob terminó al borde de ser calcinado por un miserable asesino. Aquí valdría decir que, tal como ha pasado con las temporadas previas, siempre es bueno cuando los acompañantes de Jack (en realidad, Alan Ritchson) lo acompañan en los combates y maniobras de riesgo. No solo porque depender de otros humaniza al gigantón superhéroe, sino porque todos pueden convertirse en un equipo, casi sin conocerse.
La gran tarea final del episodio 8 de la temporada 4 se reparte entre Jack Reacher versus las sicarias indonesias versus Tamara y Jacbo intentando someter al sicario que iba a esparcir la toxina en un club nocturno. El director Sam Hill consigue un trabajo redondo al presentar de forma intercalada ambas contiendas. De un lado, Reacher sufriendo cortes por todo el cuerpo a causa de las cuchillas de las indonesias. Pero más allá de estas ‘armas blancas’, toda la escena de la pelea entre Jack y las dos delincuentes asiáticas es quizás lo mejor del episodio final de esta temporada 8. Con un estilo muy ‘John Wick’, vemos desplazamientos a lo largo de varios pisos de un taller abandonado que, además, se cae a pedazos presa del fuego. Las coreografías y el trabajo de dobles, combinados con la dirección de Hill, nos entregan un desenlace realmente notable.
Superadas las peleas, volvemos al tema de la peligrosa toxina. Tras acabar con el villano que la iba a rociar en un club nocturno, Tamara y Jacbo –que terminaron relacionándose como pareja--- van en búsqueda de Jack Reacher, quien se encuentra casi rendido en el suelo frente a Foster, tal vez uno de los villanos más despiadados a lo largo de las cuatro temporadas. Interpretado por Dean Armstrong, este personaje demuestra tener casi siete vidas y aparece para cobrar venganza ante nuestro superhéroe de carne y hueso. Así, cuando está a punto de dispararle en la sien, aparece Amisha Hoth (Anggun), quien, tras acabar con Foster, termina con Reacher a merced suyo. Al momento de cobrar venganza, los amigos de la temporada: Jacob y Tamara, hacen su aparición.
Con litros de sangre regados sobre la pista, decenas sicarios asesinados es Jacob quien tiene el rol preponderante: ¿vengará la muerte de su hermana y sobrino ejecutada por una de las dos sicarias indonesias responsables? Como si se tratase de su consciencia, Tamara lo mira a lo lejos y espera que aquel hombre que ha despertado en ella sentimientos de ternura no se deje llevar por la venganza y el rencor. Tras pensarlo y recorrer el pecho de Amisha con una de sus propias cuchillas, el policía local suelta la cuchilla. Un toque de redención y perdón para cerrar la temporada 8 de una serie que parece siempre lista para llevarnos de la emoción al miedo, y de este al éxtasis, de la mano de un actor que, sin lugar a dudas, es el mejor representante del género de acción en la actualidad.
KioskNews shows a cleaned-up reading view extracted from the publisher’s page — the original always lives on their site, not ours.