Asombroso hallazgo arqueológico en España: restos de hace 60.000 años revelan que los neandertales podrían haber limpiado sus campamentos
El análisis de 640 fragmentos de carbón en un yacimiento de Barcelona revela que los neandertales pudieron limpiar y reorganizar sus campamentos hace unos 60.000 años.
Publicado por Christian Pérez
Redactor especializado en divulgación científica e histórica
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Hay descubrimientos arqueológicos que no necesitan grandes monumentos, enterramientos extraordinarios ni herramientas desconocidas para cambiar nuestra percepción del pasado. A veces basta con examinar algo tan corriente como las cenizas de una hoguera. Eso es precisamente lo que ha ocurrido en el yacimiento de Abric Romaní, situado en Capellades, Barcelona, donde unos diminutos fragmentos de madera carbonizada han proporcionado nuevas pistas sobre la organización de los campamentos neandertales hace aproximadamente 60.000 años.
Un equipo de investigadores encabezado por Tomás Fernández-Iriarte ha estudiado 640 fragmentos de carbón vegetal recuperados en este importante enclave prehistórico. Los resultados, publicados en la revista científica Journal of Paleolithic Archaeology, apuntan a una posibilidad especialmente interesante: los neandertales no solo distribuían sus actividades en diferentes espacios, sino que también pudieron retirar los residuos de sus hogueras para mantener determinadas zonas de ocupación.
La investigación aborda una cuestión que rara vez ocupa el protagonismo de los grandes descubrimientos sobre nuestros parientes evolutivos. ¿Qué hacían con los restos de sus actividades cotidianas? Sabemos que dominaban el fuego, fabricaban herramientas y procesaban animales, pero reconstruir cómo mantenían los espacios donde transcurría su vida diaria resulta mucho más complicado. Y es ahí donde el carbón puede ofrecer respuestas.
El yacimiento catalán constituye un escenario privilegiado para este tipo de investigaciones. Su secuencia arqueológica abarca decenas de miles de años y conserva numerosos testimonios de ocupaciones neandertales. Las condiciones de sedimentación permitieron que materiales especialmente delicados, como restos de madera, huesos y carbones, llegaran hasta nuestros días con una conservación excepcional.
Un campamento prehistórico con una distribución sorprendente
Los investigadores centraron su atención en el nivel arqueológico Ra, excavado entre 2019 y 2022. Durante aquellos trabajos se documentó cuidadosamente la posición de los fragmentos de carbón, que posteriormente fueron examinados mediante microscopía y herramientas informáticas capaces de representar su distribución sobre el terreno.
Lo interesante apareció al comparar las distintas zonas del abrigo. En el sector septentrional, los carbones formaban concentraciones extensas que coincidían con las estructuras de combustión. En cambio, hacia el sur aparecían agrupaciones más pequeñas y aisladas, algunas alejadas de los hogares identificados por los arqueólogos.
Esta distribución plantea una interpretación llamativa. Mientras que los restos del norte podrían corresponder a residuos depositados donde se utilizaba el fuego, las acumulaciones meridionales serían compatibles con materiales desplazados posteriormente. Es decir, los ocupantes pudieron apartar brasas apagadas, cenizas y maderas quemadas para despejar determinados lugares.
No necesariamente se trataba de una limpieza comparable a la actual. Bastaría con retirar los restos de una hoguera o empujarlos hacia un espacio próximo para reutilizarla. Aunque todavía no existe una demostración definitiva, semejante comportamiento implicaría cierta planificación de las actividades y un aprovechamiento organizado del espacio disponible.

La madera quemada también revela cómo conseguían combustible
El análisis de las especies vegetales aportó otra información importante. Aproximadamente el 76 % de los fragmentos estudiados pertenecía al grupo de pinos de montaña identificado como Pinus sylvestris. Esta predominancia encaja con los estudios paleoambientales que sitúan extensos pinares en el entorno del yacimiento durante aquel periodo.
Los científicos también detectaron pequeñas cantidades de madera del género Prunus, al que pertenecen diferentes árboles y arbustos, incluidos algunos frutales. Su presencia resulta interesante porque podría responder a una recolección ocasional o a usos específicos, aunque no se han encontrado evidencias suficientes para determinar su finalidad.
El estado microscópico de muchos carbones proporciona pistas sobre la recogida del combustible. Las alteraciones observadas indican que parte de la madera ya estaba deteriorada antes de arder. Los investigadores consideran probable que los neandertales aprovecharan ramas y otros restos leñosos muertos disponibles en las inmediaciones, evitando desplazamientos innecesarios para abastecer sus fuegos.
Esta estrategia resulta razonable si tenemos en cuenta la cantidad de combustible necesaria para mantener encendidas las hogueras. La disponibilidad de madera muerta habría facilitado ocupaciones relativamente breves y permitido dedicar tiempo a otras actividades esenciales, como conseguir alimentos o fabricar instrumentos de piedra.

¿Limpiaban realmente los neandertales sus hogares?
No obstante, hay un detalle que obliga a interpretar los resultados con prudencia. Abric Romaní es un abrigo donde el agua desempeñó un papel importante en la formación de los depósitos arqueológicos. Pequeñas corrientes, filtraciones y acumulaciones minerales pudieron modificar algunos materiales mucho después de que sus ocupantes abandonaran el lugar.
De hecho, varios carbones presentaban señales de hongos, concreciones minerales y alteraciones posteriores a la combustión. Estos indicios eran proporcionalmente más frecuentes en el sector meridional, lo que impide atribuir automáticamente todas las diferencias espaciales a la intervención humana.
Los investigadores tampoco pueden determinar todavía si las concentraciones documentadas corresponden a una única estancia o a distintas ocupaciones separadas en el tiempo. Es posible que algunos grupos reutilizaran hogueras anteriores y desplazaran residuos acumulados durante visitas precedentes. Para resolverlo será necesario comparar los carbones con herramientas de piedra, restos óseos y pequeños materiales conservados en los sedimentos.
Aun con estas incertidumbres, la investigación aporta una perspectiva valiosa sobre los neandertales. Su vida cotidiana no se limitaba a encender fuego y aprovechar los recursos naturales. Los indicios de Abric Romaní sugieren que también pudieron preocuparse por mantener y reorganizar los lugares donde desarrollaban sus actividades. Un comportamiento aparentemente sencillo que, decenas de miles de años después, ayuda a comprender mejor la complejidad de aquellas comunidades humanas.
Referencias
- Fernández-Iriarte, T., Mas, B., Chacón, M. G., Saladié, P., Vallverdú, J., & Allué, E. (2026). The use of space in neanderthal campsites: Evidence from spatial and taphonomic analyses of charcoal remains from level Ra of Abric Romaní (Barcelona, Spain). Journal of Paleolithic Archaeology, 9(1). doi:10.1007/s41982-026-00277-y
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