Un jefe en la zaga del Real Zaragoza
El Real Zaragoza tiene un jefe en su zaga, un jugador ejemplar. Diego González es hoy una referencia indiscutible, el favorito de la grada. Su llegada ha servido para cubrir en una sola persona dos vacíos que dejó el Zaragoza en sus últimas temporadas. Nunca tuvo un central que marcara la línea, tampoco un líder en tiempos de cólera.
El empate ante el Atlético de Madrid despertó una preocupación en el vestuario del Zaragoza. El equipo aragonés se expuso a un intercambio. En el golpe a golpe consiguió empatar, pero encajó cuatro tantos. Ibai Gómez orientó la semana siguiente hacia un objetivo muy concreto, recuperar la solidez de las jornadas anteriores. En esa búsqueda, Diego González volvió a ser el norte.

El central castellonense guió a la zaga, con agresividad y un dominio total de los duelos. Cómodo en el filo de las jugadas, corrigió a la carrera y supo anular a Flakus, uno de los delanteros más incómodos de la competición. Diego González siguió la pista que ha trazado en este inicio de temporada: arriesgó y ganó siempre, hasta ser el central con más jerarquía de la categoría.
Una defensa fiable
El fútbol le ha hecho encontrar en Rubo Iranzo a su compañero ideal, su media naranja. Si González domina los partidos desde la agresividad, el cruce y la concentración, Iranzo esprinta a toda velocidad para cubrir sus espaldas. La defensa es tarea de todos, pero el carril central marca la diferencia. El Zaragoza tiene hoy una pareja de centrales que es una fortaleza entera.

El juego sonríe a un defensor que entendió que el descenso a Primera RFEF en Zaragoza podía ser un salto en su carrera. Emocional y guerrero, su juego se explica mejor a través de la gente. Siempre jugó dos partidos en el mismo: uno sobre el césped y otro hacia la grada. Y en Zaragoza, de momento, los ha ganado todos.
Diego González y los registros de un líder
Los números le sitúan en la cima defensiva de la categoría. Es el jugador con más recuperaciones del grupo, el tercero con mejor porcentaje en duelos aéreos, el segundo que más pases completa, el quinto con más éxito en sus entradas y un ganador de mil batallas (supera el 80% en sus duelos).
González domina un registro esencial en el plan de Ibai Gómez: el arte de la anticipación. Valiente y concentrado, siente cada jugada y asume el desafío como si el fútbol pudiera ser el todo y la nada. Guerrero y gladiador, hasta la cinta que usa para protegerse de un golpe en pretemporada parece un complemento ideal para su juego.
Con pie para el fútbol moderno y la intuición de un defensor de siempre, Diego González lidera al Zaragoza y conquista a su grada. Jerarca emocional, cumple el primer mandamiento de un líder: juega siempre pensando en el de al lado, en el valor que tiene el grupo entero. Y no le pide a nadie ningún sacrificio que no haya hecho él primero.
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