La IA está rompiendo todas las barreras de la ciberseguridad. Ha conseguido hackear a los hackers

Las agencias estatales de ciberseguridad llevan mucho tiempo de alertando a medio mundo de sus fallos de seguridad. Bancos, ayuntamientos y empresas reciben sus correos cuando una amenaza se cierne sobre ellos. Lo que no se vieron venir es que, esta vez, el ataque lo iban a recibir directamente ellos.
El Instituto Holandés para la Divulgación de Vulnerabilidades (DIVD), es el equivalente holandés al INCIBE español: un organismo dedicado a la ciberseguridad de todos y entregado a la investigación y protección de los sistemas informáticos. Sin embargo, hace unos días ellos mismos fueron víctima de un ataque: "somos los hackers que fuimos hackeados". Lo raro no fue perder esa racha. Lo raro fue quién estaba al otro lado del teclado.
El ataque entró por la puerta de servicio. Todo empezó el 21 de septiembre, lunes para más inri, dentro del sistema de tickets de soporte del instituto. DIVD usa Zammad, una plataforma de soporte técnico muy parecido al que usan miles de empresas. Ahí había dos fallos Zero-day que nadie conocía todavía.
Uno permitía ejecutar código sin tener siquiera una cuenta secuestrando las sesiones ya iniciadas y ejecutando código de forma remota desde ellas. El otro dejaba que un usuario normal cambiara sus credenciales a administrador total. Según detalla el propio informe del DIVD en su catálogo de vulnerabilidades, la combinación de ambas suman una gravedad de 9,4 sobre 10.
Un agente de IA en modo roomba. El equipo de respuesta de DIVD descubrió algo que no encajaba con el procedimiento habitual de ningún ataque anterior que hubieran visto antes. En su primer comunicado, los expertos se mostraban sorprendidos: "no porque sea la primera vez que nos hackean, sino porque el modo de actuar indica que se trata de un ataque impulsado por una IA con capacidad de actuar sola".
Días después dieron más detalles sobre el ataque, describiéndolo como "ruidoso y muy, muy caótico", según recogía SecurityWeek. El sistema decidía cada paso por su cuenta, "a la velocidad de la luz y con una lógica descuidada". En un momento, el propio agente interfirió su ataque de intermediario con otro de fuerza bruta, algo que ningún atacante humano haría. Por la descripción de los expertos, más bien parece que en lugar de un ataque planeado por un agente de IA, parece que los atacantes soltaron una roomba errática en los servidores del instituto.
Lo que se llevaron y a quién afecta. El DIVD bloqueó el acceso a sus sistemas en cuanto notaron algo raro y pidieron soporte a Merlon Security, una empresa de ciberseguridad impulsada por IA afincada en Países Bajos para reconstruir lo ocurrido.
El golpe tuvo consecuencias reales. Entre los datos robados hay direcciones de correo de sus propios voluntarios, según confirma la organización en su página de seguimiento del incidente. Ahí admite que "esto supone un mayor riesgo de ingeniería social, porque facilita que alguien se haga pasar por alguien del DIVD". Con esos datos en la mano, un atacante puede escribir un mensaje falso haciendo mucho más creíble una suplantación de identidad.
No es un caso aislado, es ya una tendencia. El DIVD no ha sido el único caso registrado en las últimas semanas. Días antes, la Agencia Española de Protección de Datos había recibido su primer aviso de una filtración provocada por IA. En aquel caso, un agente de IA encontró huecos en la seguridad y entró de forma autónoma sin que nadie guiara el ataque.
El 25 de septiembre publicó un informe en el que se indicaba que un grupo de agentes de IA había eliminado más de cien cuentas de almacenamiento en la nube en solo siete minutos. En su informe anual, la agencia europea ENISA avisaba de que 2026 traería un incremento de los ataques impulsados por IA en el que no había manos humanas de por medio.
Estos incidentes llegan después de que Anthropic y OpenAI admitieran que sus agentes de IA habían vulnerado la ciberseguridad de varios sistemas, incluyendo algunos del Gobierno de Australia.
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