La primera Biblioteca Trasandina en Santiago: el espacio que revive el fraterno vínculo literario de Chile y Argentina

La relación entre la literatura chilena y argentina es virtuosa y antigua. La crítica literaria Lorena Amaro piensa en Domingo Faustino Sarmiento, quien cruzó la cordillera huyendo de la dictadura de Juan Manuel de Rosas y escribió en territorio nacional una pieza fundamental de la tradición literaria argentina: Facundo (1845). También piensa en Manuel Rojas, chileno nacido en Buenos Aires, autor de libros claves de la narrativa chilena.
“María Luisa Bombal y Pablo Neruda compartieron la cocina para escribir en Buenos Aires; allá fue también Marta Brunet, que encontró en revistas como Caras y Caretas un apoyo fundamental en los inicios de su carrera literaria. El escritor argentino Bernardo Kordon pasó gran cantidad de años en Chile, de manera casi secreta. En fin, los cruces culturales son infinitos”, agrega la profesora de la Universidad Católica.
En la actualidad, esa hermandad mediada por la cordillera de los Andes tiene una nueva plataforma, llamada Biblioteca Trasandina. La iniciativa nace de un trabajo colaborativo entre el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (Malba) y el Centro Cultural Palacio de La Moneda (CCPLM).

La cooperación entre ambas instituciones venía desde las artes visuales. No obstante, faltaba entramar sus espacios dedicados a la lectoescritura.
Malba ha realizado 25 versiones de la Fiesta de la Lectura. Magdalena Arrupe, coordinadora del área de Literatura, explica a Culto que este evento semestral “explora la idea de la lectura como una práctica colectiva, invitando al público a participar de distintas acciones que comprometen la escritura, la lectura, la voz, la caligrafía, la encuadernación, el arte escénico, y la expresión y comunicación intergeneracional. Es decir, pensar el libro más allá de la figura de autor”.
Además, el museo organiza desde 2018 la Residencia de Escritores Malba (REM), que hace tres años incluye becas para chilenos. Entre los becados se encuentran Alejandra Costamagna (2024), Alberto Fuguet (2025) y Diego Zúñiga (2026).
Al otro lado de la cordillera, el espacio lector del CCLM se inauguró el 2021. Arrupe asistió a esa instancia y compartió con miembros del equipo la experiencia de Malba Literatura. “Nos reunimos con el equipo de CCLM, Felipe Bascuñan, Gabriel Hoecker y Elisa Villanueva, para compartir las experiencias que el departamento de Literatura de Malba estaba desarrollando y pensar posibles colaboraciones”, recuerda.
En 2024, la idea de hacer una Fiesta de la Lectura en Chile cobró fuerza. Ambas instituciones propusieron actividades y se presentó a la primera seleccionada para la Beca Chile de la Residencia de Escritores de Malba. “Con la intención de profundizar en la hibridación de nuestros espacios de programación, creamos el programa de la Biblioteca trasandina, dentro de nuestro encuentro anual en Santiago y Buenos Aires, donde cada espacio aporta actividades concretas a la programación de la otra institución en una edición de la Fiesta”, indica Arrupe.

Así, en 2025 se inició una nueva etapa de colaboración. “La Biblioteca Trasandina busca poner en valor la producción editorial de ambos espacios culturales, de ambos países y generar una circulación de libros entre Santiago y Buenos Aires”, dice Alejandra Valenzuela, quien asumió la dirección ejecutiva del centro cultural en junio de este año.
“Aunque Chile y Argentina están muy cerca, muchas veces las publicaciones, los autores y las editoriales, como otras expresiones artísticas y culturales, no circulan tanto como uno pensaría. La Biblioteca Trasandina busca justamente abrir y potenciar ese intercambio y generar nuevas redes”, agrega.
Estantes en tránsito
Tal como describe Alejandra Valenzuela, esta no es una biblioteca tradicional, “sino una biblioteca que se construye a partir del intercambio de libros y de autores entre ambos países”.
“Cada año viaja un envío de libros de un lado de la cordillera al otro, coincidiendo con cada versión de la Fiesta de la Lectura, junto con caja de correspondencia llamada Hasta que la cordillera nos separe, con recomendaciones y reflexiones que agentes culturales de ambos países dejan para lectores desconocidos del otro lado”, explica.
En el primer envío, llegaron al espacio lector del CCLM títulos como Mi juventud reunida de Mariano Blatt, El libro agotado de Gabriela Halac, Qué hacer y Una oportunidad de Pablo Katchadjian y Luciérnaga de Natalia Litvinova.

De acuerdo a Magdalena Arrupe, del Malba, los libros seleccionados cumplen criterios claves para viajar de Argentina a Chile. “El primero, es que lleguen todos los libros y publicaciones que edita nuestro departamento de Literatura al espacio Lector y estén disponibles para el público chileno, y viceversa”, indica. Ejemplo de ello es Breve historia argentina de la literatura latinoamericana (a partir de Borges) de Luis Chitarroni, Debates pendientes de Rita Segato o Mente y Escritura de Juan Villoro.
En segundo lugar, que lleguen los libros de los autores invitados a la Fiesta de la Lectura de Buenos Aires y de Santiago a las ciudades vecinas, como ha sido el caso de los textos de María Negroni y Simón Soto.
“Y el tercer criterio tiene que ver con las exhibiciones que cada institución produce”, explica. Fue la exposición Huellas de Cuncuna (2024) del CCLM la que motivó el envío. A Buenos Aires llegaron libros reeditados de la Colección Cuncuna, trabajo de la Editorial USACH y Ediciones Ekaré, que incluye títulos como La flor de cobre de Marta Brunet, La guerra de los yacares de Horacio Quiroga y Colección Cuncuna. La revolución del libro infantil, de Claudio Aguilera y María Isabel Molina. Viajó también Cabeza y corazón es una ostra de Emiliana Pereira Salazar.
Rareza en las páginas chilenas
En el marco de la exposición de la artista y poeta argentina Fernanda Laguna, viajó hasta el Centro Cultural Palacio de La Moneda una colección de su sello de fanzines Belleza y Felicidad, de los 2000, para consulta del público de la Fiesta de la Lectura en Santiago. También llegaron a Chile Este amor tan grande y Ese tiempo que tuvimos por corazón de Marie Gouric y las publicaciones de MALBA Literatura Orden y desorden de Diamela Eltit, Compañeros de viaje: ensayos sobre mi biblioteca personal, John M. Coetzee, entre otros.

En el caso de Chile, fue el dueño y librero de La Inquieta Librería, Gerardo Jara, quien seleccionó los títulos a enviar en el cuarto intercambio, enmarcado en la 24° Fiesta de la Lectura que se desarrolló el 22 de julio de este año. Esa edición tomó como punto de partida la exhibición Luz, color y espacio de Dan Flavin, que inspiró la temática literaria de bibliotecas de baja intensidad: publicaciones de circulación reducida, acciones editoriales efímeras, bibliotecas independientes y proyectos editoriales concebidos para existir en escalas mínimas.
“La idea es que hubiera autores que puedan dar una luz de lo que es una narrativa chilena. Como este año el tema de allá fue los libros raros, se pidió que se diera una muestra de 5 o 6 autores nacionales que tuvieran esta idea de la rareza”, explica a Culto Gerardo Jara.

Entre los elegidos se encuentra Diario Estúpido, de Cecilia Vicuña, texto que nació de la obligación autoimpuesta de escribir todos los días por cinco años. En la selección también está Aguas servidas de Carlos Cociña, “un libro medio enclave que habla sobre detenidos desaparecidos y los sufrimientos en dictadura”, explica Jara.
Su suman a la lista El cerebro, de Guillermo Deisler, Lecturas aberrantes y hermenéutica esquizo, de Cristian Geisse, Indisciplinas de la mirada de Andrea Soto Calderón y La seducción de los venenos, de Roxana Miranda Rupailaf. En este último, la autora “habla un poco sobre el erotismo y el deseo en las mujeres, pero también qué ocurre con la mujer desde la vereda mapuche”, describe el librero.
“Lo que más se repitió fue poesía, ya que en Chile se escribe mucha. Creo que era menester que hubiera un gran número de poetas. También hay dos ensayos, uno sobre arte y otro sobre literatura”, fundamenta. “Son poemas extraños, ensayos raros, eso es lo que ocupamos como directriz”, dice para cerrar.
El futuro de la biblioteca
Lorena Amaro, crítica literaria chilena, ve con optimismo la iniciativa y los títulos escogidos. “Esta biblioteca, que propicia el envío de libros de un lado al otro de la cordillera, no solo argentinos o chilenos, como Luis Chitarroni o Carlos Cociña, sino también de otros espacios culturales, publicados en las hermosas colecciones de MALBA (pienso en el imprescindible Silviano Santiago) es un hecho político, que espero se mantenga en el tiempo, con actividades que rescatan la utopía lectora de una editorial como Quimantú o lecturas públicas en dos países cuyos gobiernos han declarado su escaso interés por la cultura”, reflexiona.
Alejandra Valenzuela, directora ejecutiva del Centro Cultural Moneda, asegura la continuidad de la biblioteca a pesar de la posturas de ultraderecha de Chile y Argentina. " Ha atravesado siete gobiernos distintos, y eso no es casualidad: nuestro quehacer trasciende las orientaciones políticas. Asumo esta dirección con la convicción de que la cultura debe ser, precisamente, un espacio de encuentro que propicie el diálogo y la coexistencia de distintas miradas y no de confrontaciones", enfatiza.

Desde el Malba, Magdalena Arrupe vislumbra el crecimiento de la biblioteca hacia el público general y profesionales de ambas regiones. “Estamos en un momento germinal, considerando muchas cuestiones prácticas”, afirma.
Lorena Amaro insiste en la importancia de defender el espacio. “Hay que defender la literatura y las ciencias, la precariedad es muy grande hoy. Ojalá el proyecto perdure y no cambie la política del Centro Cultural de la Moneda sobre este u otros puntos como la cineteca y las exposiciones, ahora que ha habido un cambio en su dirección. Sería más que lamentable”, concluye.
**Los lectores y lectoras que quieran acceder a los títulos de la Biblioteca Trasandina, deben solicitarlos en el Espacio Lector del Centro Cultural Palacio de La Moneda.
KioskNews shows a cleaned-up reading view extracted from the publisher’s page — the original always lives on their site, not ours.