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Saturday, October 31, 2026

El ocaso de un imaginario migratorio

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Adriana PalomeraPor 

Los múltiples procesos migratorios, incluso aquellos desencadenados por salidas forzadas, han estado acompañados de expectativas de superación respecto de las coyunturas en los lugares de origen (de Haas, 2021). Migrar es aspirar a un presente y, sobre todo, a un futuro “mejor”. Como es sabido, en la mayoría de los casos esta proyección se confronta empíricamente con un escenario ambivalente de oportunidades y dificultades en las sociedades de acogida. No obstante, quien decide o se ve obligado a desplazarse suele asumir que el camino no será fácil y, aun así, acepta el riesgo.

En el caso de la inmigración venezolana en Chile, una primera oleada que ingresó al país entre 2017 y 2019 logró que la posibilidad de cumplir parte de sus expectativas se impusiera sobre las dificultades del proceso migratorio.

Sin embargo, tras años de residencia en Chile, el escenario de desaceleración económica, el alza del costo de la vida y la dificultad para convalidar títulos profesionales han contribuido al deterioro de las condiciones de vida de muchas personas que, aun encontrándose en situación regular, han visto frustradas sus posibilidades de movilidad social o estancado su ascenso.

Por otro lado, muchos venezolanos convocados tanto por relatos de compatriotas, así como por el imaginario del “oasis chileno”, se enfrentaron a mayores barreras de ingreso, incrementando la entrada irregular. Con esto, el auspicioso horizonte de oportunidades comenzó a erosionarse de manera progresiva, dificultando el ingreso de nuevas oleadas y afectando a ciudadanos venezolanos en situación más precaria que quienes llegaron previamente.

De este modo, el proyecto que años antes parecía viable comenzó a transformarse en una situación de precariedad e incertidumbre, llevando a una parte de la población venezolana a reorientar sus proyecciones hacia nuevos destinos, o incluso regresar a Venezuela.

Con todo, si bien se estima que han salido poco más de 10 mil venezolanos de forma voluntaria, esta cifra aún no permite hablar de una oleada migratoria de retorno. Al parecer el debilitamiento del imaginario del “oasis chileno”, también se evalúa a la luz del contexto global, que atraviesa un momento menos auspicioso para migración.

Por Adriana Palomera, directora Centro de Estudios Migratorios, CEM USACH.

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