Si la pregunta es si África tuvo un "rascacielos" hace 2.800 años, la respuesta de las matemáticas es que, técnicamente, sí

Cuando pensamos en rascacielos, es culturalmente inevitable asociarlos al Nueva York y Chicago de finales del siglo XIX y principios del XX con toda la razón del mundo, pero puede que existieran antes, muchísimo antes. Vamos, casi 3000 años antes y en un sitio a priori bastante insospechado, o esa es la conclusión a la que acaba de llegar un estudio realizado en Etiopía.
¿El primer rascacielos africano? Allá por el año 800 a. C., en Yeha, en la región de Tigray en el norte del mencionado país africano se levantó un palacio llamado Grat Be'al Gibri. Hoy está en ruinas, reducido a parte de la planta baja y poco más, como puedes ver en la imagen que ilustra este artículo. Tenía una planta de 60 metros de ancho por 60 metros de ancho y por aquel entonces, era el mayor edificio de este tipo conocido en el sur de Arabia y África oriental de la época
La pregunta del millón es: ¿qué altura tenía el templo? Un equipo multidisciplinar alemán se propuso resolver esa pregunta, así que se pusieron manos a la obra. La respuesta: en el peor de los casos, entre 16 y 19. Ojo, eso no quiere decir que las tuviera, solo que sus muros serían capaces de soportarlas.
Por qué importa. Hasta ahora, la altura de este tipo de edificios derruidos se deducía a partir de textos y pinturas, porque no había un análisis estructural que diera más pistas. Así, el historiador yemení al-Hamdānī (siglo X d. C.) habla de un palacio de 20 pisos en Yemen, y hay pinturas rupestres de Arabia del Sur que muestran palacios con al menos nueve.
El estudio propone además que quienes diseñaban y construían este tipo de edificios sabían lo que hacían, ya que los esfuerzos se reparten de forma moderadamente equilibrada entre los muros, lo que denota experiencia y conocimiento detrás.
UN VISTAZO A...
A prueba de milenios (y metros). El estudio de este yacimiento tiene más de un siglo de historia: comenzó con la Expedición Alemana a Aksum en 1906, siguió con excavaciones etíopo-francesas en 1971-73 y continúa desde 2009 con un proyecto etíopo-alemán financiado por la Fundación Alemana de Investigación (DFG). Los muros se hicieron con piedra, barro y vigas de madera, una técnica muy común hace unos 3.000 años en el sur de Arabia y el noreste de África, y que también se usaba en Grecia y Asia Menor desde la Edad del Bronce.
Como los rascacielos actuales (los de madera). Entre los trucos para su durabilidad y longevidad, para las vigas emplearon olivo africano y Cordia africana, resistente a las termitas (pero no al fuego). Entre las piezas más pesadas hay pilares monolíticos de arenisca de hasta 20 toneladas. Y pese a ser una construcción milenaria, la Universidad Técnica de Brandeburgo Cottbus-Senftenberg (BTU) compara su técnica con las construcciones híbridas de madera que hoy se proyectan en altura en ciudades como Sídney, Hamburgo o Berlín.
Cómo lo han calculado. Para llegar a esa conclusión, recrearon con un modelo tridimensional dos trozos de muro: una esquina y una puerta. Después, con software de modelado y análisis por elementos finitos, calcularon cuánto peso podía soportar, así que fueron añadiendo kilos al modelo hasta que el muro fallara.
Con valores medios, los muros habrían aguantado entre 48 y 56 plantas. En el peor de los casos, entre 16 y 19: 16 en el tramo de esquina y unas 19 en el de la puerta. Como curiosidad, la madera influyó muy poco: lo primero que cedía era el barro. Llegaron a una conclusión llamativa: los muros tenían capacidad de sobra, por lo que creen que solo algo excepcional pudo derrumbar el edificio. Lo más probable es que fuera el gran incendio que lo destruyó.
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