Las empresas colombianas perdieron capacidad para pagar deudas: Fitch Ratings alertó dificultades de caja para financiarse

Las empresas colombianas calificadas por Fitch Ratings enfrentan menor generación de flujo de caja y una capacidad reducida para atender el servicio de la deuda, en un entorno de financiamiento restrictivo. Por medio de un informe, la agencia anotó que considera que las empresas colombianas afrontan mayores presiones financieras porque sus márgenes y la cobertura de intereses se redujeron, mientras las tasas elevadas encarecen el crédito y el deterioro fiscal limita el acceso al mercado.
El apalancamiento conserva una posición relativamente sólida, pero ya no compensa por sí solo el debilitamiento de la caja.
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Como se recordará, durante los últimos 12 meses, el portafolio corporativo del país acumuló siete rebajas de calificación más que mejoras. La calificadora vinculó ese resultado a la rebaja de Colombia a ‘BB’ desde ‘BB+’ en diciembre de 2025 y señaló que “el entorno soberano ha presionado las calificaciones internacionales de los emisores”.
El apalancamiento sigue como el componente más resistente de los perfiles crediticios corporativos, aunque mostró un aumento entre 2022 y 2025:
- El indicador bruto mediano pasó de 2,3 veces a 2,6 veces, mientras el apalancamiento neto avanzó de 2,2 a 2,3 veces.
- La evolución de la deuda contrasta con el deterioro de la rentabilidad. El margen Ebitda mediano —ganancias antes de intereses, impuestos, depreciación y amortización— cayó de 30,7% a 24,2% en ese mismo período.
- La cobertura de intereses mediante Ebitda se ubicó en cuatro veces en 2025, cerca de la mitad del nivel registrado en 2021. Esa reducción deja a las empresas con menos margen para afrontar el costo financiero de sus obligaciones.
Fitch explicó que el descenso del flujo de caja no respondió a un ciclo de mayores inversiones. “La relación entre gasto de capital y depreciación y amortización bajó de 1,6 veces en 2022 a una vez en 2025, mientras aumentaron los pagos de dividendos”, precisó. El menor gasto de capital deja la inversión en activos cerca de niveles de reposición, en lugar de reflejar una expansión de proyectos.
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Asimismo, señaló que “el deterioro del flujo de caja no estuvo acompañado de mayores inversiones”.

Las condiciones monetarias mantienen la principal restricción sobre el financiamiento corporativo:
- El Banco de la República elevó en 75 puntos básicos su tasa de política monetaria el 30 de junio de 2026, hasta 12%, el nivel más alto desde abril de 2024.
- La expectativa de inflación para el cierre del año se sitúa en 6,48%, frente a la meta de 3%. Esa distancia reduce el margen para que el banco central baje las tasas y abarate el acceso al crédito.
La presión también proviene de las cuentas públicas:
- El Presupuesto General de la Nación de 2027 prevé que el Gobierno Central de Colombia registre un déficit de 9,4% del Producto Interno Bruto (PIB), aunque mayores ingresos vinculados al petróleo y medidas fiscales previstas podrían reducir esa cifra.
- Incluso, si se cumple una meta de ajuste fiscal equivalente a 2,2% del PIB, Fitch prevé que el déficit se mantenga por encima de 7%. El resultado seguiría por encima de las proyecciones anteriores de la calificadora.
- El presupuesto contempla USD27.000 millones de endeudamiento externo bruto y USD23.000 millones netos, más del doble de los niveles de 2026. El recurso a los mercados internacionales responde, en parte, al mayor costo del financiamiento local.
Fitch advirtió que obtener ese volumen de recursos en los mercados de bonos “podría ser difícil” y podría requerir un apoyo sustancial de organismos financieros internacionales. Para las compañías, la disponibilidad de ese financiamiento incide en las condiciones bajo las que pueden refinanciar deuda o respaldar nuevas inversiones.

La Administración de Abelardo de la Espriella plantea autorizar la fracturación hidráulica, reabrir licencias de exploración y producción y modificar la gobernanza de Ecopetrol S.A., calificada en ‘BB’ con perspectiva estable. El programa también contempla restablecer el modelo de concesiones viales y ampliar las iniciativas de vivienda.
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Según Fitch, esas decisiones podrían ampliar los portafolios de proyectos en energía, infraestructura y construcción de vivienda. La ejecución, sin embargo, dependerá de la capacidad de convertir las medidas regulatorias en inversiones con financiamiento disponible. “El panorama fiscal incorpora obligaciones heredadas, costos asociados al terremoto y un mayor gasto en pensiones, salud, educación y subsidios de energía. También pesan los intereses más altos y la pérdida de ingresos esperados de una reforma tributaria que no fue aprobada”, advirtió la entidad.
El Gobierno llegó con la promesa de bajar impuestos y preservar el gasto social, pero enfrenta costos de reconstrucción aún inciertos y un Congreso fragmentado. Esos factores pueden dificultar la adopción de medidas de consolidación fiscal. Sobre esto, Fitch Ratings remarcó que “la credibilidad del plan fiscal suele importar más que su tamaño”.
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