PSG-Barça, el "rien ne va plus" del fútbol moderno
Arde París y, en esta ocasión, no es un tópico periodístico. Es una descripción de una realidad que tiene a Francia conmocionada e indignada a partes iguales. Y, en este ambiente, con el primer ministro hablando de posibles “toques de queda”, el Barça llega a la capital del mundo para disputar un partido de fútbol que debería ser un paréntesis en una situación tan excepcional. Pero el fútbol, de pronto, no es la prioridad ya en la ciudad del vigente campeón de Europa. Pero lo raro del contexto no quita que hoy, a las 21, se enfrenten los dos equipos más atractivos de ver, hoy por hoy, en el planeta futbol.
El PSG de Luis Enrique y el Barça de Flick se parecen porque presionan 90 minutos, porque practican un fútbol tan letal como vertical, pero, a la vez, porque tienen tocadores de lujo como Rodri, Pedri, Vitinha o Fabián que marcan el ritmo de los encuentros. Y tienen a jugadores diferenciales como Doué o Raphinha, más allá de las incesantes genialidades fuera de catálogo del último Balón de Oro, Dembélé, y del próximo Balón de Oro, Lamine Yamal. Lo mejor del partido de hoy, ante los dos primeros clasificados de la Champions, es que no se juegan más que los puntos. No hay cálculo, no hay partido de vuelta, no pasa uno y se elimina el otro, con lo que ambas escuadras pueden practicar su fútbol a tumba abierta.
En juego, más allá de los millones por la victoria y el puesto en la clasificación, está el prestigio, el reconocimiento, el poder dejar con la boca abierta a los aficionados neutrales del mundo que se sentarán ante el televisor a ver, hoy por hoy, el partido más atractivo de ver. Muy raro sería que el partido terminase con empate a cero. Pero, como sí reza el topicazo, esto es fútbol.
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