El mono integral de Keely Hodgkinson con capucha y generadores de vórtices para ganar centésimas al cronómetro
Parecía más preparada para filmar una película de ciencia ficción que para competir en una carrera de 800 metros. La británica Keely Hodgkinson sorprendía el pasado viernes en la pista del StoneX Stadium de Londres vestida completamente de negro, cubierta de tobillos a cabeza y con una pequeña abertura en la capucha para dar salida a su característica coleta.
Una imagen que rápidamente comenzó a circular por las redes sociales y a compararse con aquella tan icónica de Cathy Freeman en los Juegos Olímpicos de Sidney 2000. Pero detrás de ese peculiar aspecto hay mucho más que una cuestión estética. Desarrollado por Nike específicamente para ella, el objetivo es reducir al máximo la resistencia aerodinámica que soporta su cuerpo mientras corre.
De momento, el nuevo traje de superheroína de la británica no pudo tener mejor estreno: ganó los 800 metros con un registro de 1:56.40, aventajando en más de dos segundos al resto de sus rivales y cerrando con victoria una temporada complicada marcada por los problemas físicos.
Una segunda piel
El concepto de este mono integral parte de una realidad conocida desde hace años en otros deportes como el ciclismo o el patinaje de velocidad. Y es que, cuando el atleta se desplaza a gran velocidad, su propio cuerpo y la ropa que utiliza generan resistencia contra el aire. Por tanto, reducir mínimamente ese drag puede traducirse en una pequeña mejora del rendimiento.

Nike ha vuelto a llevar esta idea al extremo con Hodgkinson. Porque su traje cubre completamente brazos y piernas e incorpora una capucha ceñida para suavizar el flujo del aire alrededor de la cabeza. Al mismo tiempo, presenta grandes aperturas en la espalda y las axilas para no interferir en el braceo y garantizar la ventilación. Apenas tiene costuras y prescinde de cremalleras o cierres. Va completamente entallado.
Así, para conseguir ese ajuste milimétrico, el diseño se desarrolló a partir de un escaneado tridimensional del cuerpo de la atleta y posteriormente fue confeccionado a mano. La intención era conseguir una prenda que funcionase prácticamente como una segunda piel sin comprometer el movimiento necesario para correr un 800.
Pequeños tornados para controlar el viento
Uno de los conceptos más interesantes del traje de Hodgkinson son los pequeños elementos que incorpora distribuidos por distintos lugares de la superficie. A simple vista, son inapreciables. Pero ahí están, cumpliendo una importante misión. Nike los ha denominado generadores de vórtices. Son microestructuras con forma triangular impresas en 3D y situadas en diferentes orientaciones según la zona del cuerpo. La idea es modificar el comportamiento del aire cuando pasa alrededor de la atleta.
Esta solución se ha aplicado a otros deportes donde la aerodinámica también desempeña un papel fundamental. Y es que no siempre una superficie completamente lisa es la más rápida. En determinadas condiciones, controlar el flujo del aire alrededor del cuerpo puede resultar más eficiente.
Aunque probablemente el elemento que más ha contribuido a viralizar el traje de Hodgkinson es su capucha. Eso sí, a diferencia del utilizado por Cathy Freeman, que cubría por completo su cabello, la mediofondista británica puso como condición durante el proceso de diseño que quería mantener visible su coleta. Y por eso los diseñadores apostaron por una abertura específica en la parte posterior.
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