El peso chileno cierra su peor trimestre frente al dólar desde 2024: pierde $50 y la paridad avanza hacia $980

El alza del petróleo, producto del conflicto entre Irán y EE.UU., y su efecto sobre la inflación, sigue poniendo presión a los mercados financieros, y con ello a los bancos centrales y a las economías.
En septiembre, la Reserva Federal (Fed) de EE.UU. decidió subir su tipo de interés por primera vez en más de tres años, algo que era ampliamente esperado por los inversionistas. En concreto, la Fed elevó su tasa en 25 puntos básicos, a un rango de entre 3,75% y 4%.
A este escenario se suma el hecho de que el mercado cada vez advierte mayores riesgos inflacionarios, exigiendo retornos más elevados a la deuda de EE.UU., y con ello, subiendo el costo de financiamiento a nivel global. El bono del Tesoro a 10 años cotizaba al cierre de esta edición en 5,293%, su mayor nivel desde 2007.
Con este telón de fondo, entre julio y septiembre el dólar en Chile se empinó $50,5, es decir el peor tercer trimestre del peso chileno desde 2023, cuando la moneda estadounidense subió $87,35.
Y comparado con cualquier trimestre, el alza del dólar del tercer cuarto de este año es la mayor desde los $93,35 que registró en el periodo octubre-diciembre de 2024.
El cierre de $973,5 de este miércoles, implicó que en el mes el dólar escaló $39,65, la mayor alza mensual desde marzo de este año, cuando trepó $53,55.
En el mundo, en lo que va de 2026, el dollar index, que mide el desempeño de la divisa frente a una canasta de seis monedas líquidas incluyendo el euro, se empina 1%, hasta los 101,25 puntos.
La subida del dólar en el país se produce a pesar del fuerte aumento del cobre durante este año. Según datos de Cochilco, este 30 de septiembre el precio del cobre en la Bolsa de Metales de Londres alcanzó los US$6,57 por libra. Con esto, el promedio del metal rojo llegó a US$6,09, un 40,6% por sobre el valor del ejercicio previo.
Agustín Vargas, analista de mercados de Capitaria, señala que lo movimientos del dólar durante el último trimestre tienen una explicación bastante clara: “El tercer trimestre cambió por completo la lectura que el mercado tenía sobre la Reserva Federal. Hace algunos meses la discusión era cuándo llegaría una pausa, y hoy el escenario es otro”.
Para el último trimestre del año indica que mantienen un sesgo alcista, “al menos mientras las tasas en EE.UU. sigan en estos niveles. Técnicamente, la zona clave está en torno a los $975, que es el máximo de las últimas 52 semanas. Si ese nivel queda atrás con fuerza, el mercado podría comenzar a mirar los $990 y luego los $1.000. Para eso tendríamos que ver una nueva alza de la Fed, un cobre más débil o una escalada geopolítica que presione aún más al petróleo. A la baja, los soportes están en $960 y luego en torno a $945″.
Por su parte, Ignacio Mieres, head of research de la app de inversiones XTB, comenta que, hacia el último trimestre del año, esperan que estos factores internacionales continúen siendo determinantes, especialmente la evolución de las tasas de interés en EE.UU., la volatilidad de los mercados de bonos y las tensiones energéticas y geopolíticas.
“Nuestro escenario contempla cierta moderación del tipo de cambio si disminuye la volatilidad externa y los rendimientos en EE.UU. logran estabilizarse, lo que podría permitir una recuperación parcial del peso chileno. Sin embargo, dado que varios de estos riesgos probablemente seguirán presentes durante el cuarto trimestre, estimamos que el dólar podría mantenerse en niveles elevados y finalizar el período en un rango aproximado de $960 a $980″, sostiene.
El Ipsa
En el mercado accionario, el 2026 ha estado marcado por los temores de valorizaciones excesivas en los valores ligados a la Inteligencia Artificial (IA), así como a las expectativas que genera.
En EE.UU., el S&P500 se empina 11,8%, mientras que el Ipsa en Chile sube 4,66%.
El principal selectivo accionario del país cerró el tercer trimestre con un alza de 1,2%, su peor cuarto desde el periodo julio-septiembre de 2024, cuando también rentó 1,2%.
En tanto, en el mes cayó 3,06%, su peor mes desde febero de este año, cuando bajó 4,75%. La disminución se produce a pesar de que las empresas reportaron buenos resultados: para el primer semestre, las compañías informaron a la Comisión para el Mercado Financiero (CMF) ganancias acumuladas por US$16.881 millones, equivalente a un alza de 21,16% respecto del mismo periodo de 2025.
En concreto, el Ipsa cerró en 10.969,49 puntos, y para el último trimestre del ejercicio tiene espacio para avanzar.
Guillermo Araya, gerente de Estudios de Renta4, plantea que “por ahora mantenemos nuestra estimación de un Ipsa cerrando 2026 en 11.750 puntos”, esto, “a pesar de los malos datos conocidos hoy respecto a la tasa de desempleo del trimestre móvil junio-agosto, que alcanzó a 9,6%”.
Su visión respecto del Ipsa se explica considerando que, ante datos negativos de la economía, “es esperable que el ministro de Hacienda deba acelerar los proyectos para la contratación, así como alguna modificación en la forma en que está operando el Mepco. Asimismo, esperamos que el Presupuesto 2027 no sea contractivo, sino que, por el contrario, ponga énfasis en áreas sensibles para generar un mayor crecimiento”.
Por su parte, Cristián Araya, gerente de Inversiones de CASA Wealth Management, manifiesta que, para el Ipsa, en los próximos tres meses se aprecia un piso de 10.906 puntos, equivalente a la media móvil de 200 días, “y el techo en 11.500 -11600 puntos. Hay factores de monitoreo que pueden transformarse en catalizadores positivos: aprobación antes de diciembre del MK4 (sin grandes modificaciones), elecciones en Brasil (hacia la derecha), fin al final del túnel en guerra Medio Oriente, y finalmente, las elecciones en EE.UU., aunque no creo que tengan gran significancia local”.
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