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Wednesday, October 7, 2026

Memoria de un día diabólico

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Hace tres años, 1200 israelíes fueron asesinados por Hamas. Esa jornada sangrienta, en la que el sadismo y la crueldad alcanzaron una nueva dimensión, es también un recordatorio de la amenaza que acecha a todo Occidente

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Una soldado israelí llora junto a un cartel que recuerda a una persona secuestrada por Hamas el 7 de octubre de 2023

Una soldado israelí llora junto a un cartel que recuerda a una persona secuestrada por Hamas el 7 de octubre de 2023 Maya Alleruzzo

Como una más de los miles de millones de personas, recuerdo esta fecha con la consternación de haber visto las imágenes de un acto criminal inigualable. El ataque sangriento contra bebés, niños, mujeres, hombres y ancianos; todos sacrificados con una maldad que no es de este mundo.

Voy a citar las recientes palabras del discurso del primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, en la ONU, sobre lo que pasó aquel día: “Los terroristas de Hamas cometieron la peor masacre de judíos desde el Holocausto. Fueron de casa en casa, disparando a civiles israelíes a quemarropa. Lo hicieron con una alegría diabólica, con un goce sádico. Transmitieron en vivo mientras asesinaban. ¿Y a quiénes asesinaron? A los mismos israelíes, sus vecinos, que les daban trabajo, que recogían a niños palestinos en la frontera de Gaza y los llevaban a hospitales israelíes para tratamientos de cáncer, y luego los traían de vuelta. ¿Puedes imaginar tal monstruosidad? Estos monstruos de Hamas masacraron a sobrevivientes del Holocausto. Quemaron bebés vivos frente a sus padres. Decapitaron a nuestros hombres. Violaron brutalmente a nuestras mujeres. Y luego las asesinaron. En total, mataron a 1200 israelíes ese día”.

Eso pasó hace tres años.

Sin embargo, desde ese día, un aparato de propaganda sin igual logró crear una niebla sobre los hechos que convirtió a las más inocentes de las víctimas en responsables y a los asesinos más sanguinarios en rebeldes.

Miren con atención el día de hoy. Miren qué dicen en sus redes sociales, o cómo callan los políticos, líderes, artistas, deportistas, intelectuales y personas que tienen responsabilidades con sus comunidades; personas que tienen el deber de recordar esta fecha en todo su horror. Miren sus cuentas para saber cuántos son los que no dicen nada, no recuerdan nada, no quieren hablar o se refugian en una retórica institucional equidistante, como hizo hace tres años Cristina Kirchner. De tanto palestinizar sus discursos, ahora se sienten incapaces de recordar con verdadero dolor a las víctimas del 7 de octubre de 2023.

Cuando pienso en el día de hoy, aunque puede parecer una anécdota, todavía me aparece el rostro de Norman Briski en la entrega de los premios Martín Fierro de 2024, cuando repitió: “Gaza, Gaza jamás será vencida”, haciendo resonar, en la palabra “jamás”, a Hamas como a héroes de una lucha, en lugar de los demoníacos autores de la masacre. Briski fue aplaudido por casi todos sus colegas presentes.

El 7 de octubre es un día para la memoria de las víctimas, pero también para entender el tamaño de la amenaza que acecha a todo Occidente. Hay, del otro lado, una fuerza dispuesta a aniquilarnos.

Recordamos con dolor a los asesinados, acompañamos a sus familias y a sus compatriotas, en cualquier parte del mundo en que estemos. No nos vinculan con ellos la nacionalidad, la cercanía o la religión. El lazo es más profundo aún. En el más cristiano de los sentidos, ellos eran nuestros hermanos. Los mataron y no los olvidaremos.

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