Julián Alvarez, una semana en el Atlético y no ha cambiado casi nada
Hace sólo siete días, Julián Alvarez se incorporaba al Atlético de Madrid tras sus vacaciones. Semanas antes, el delantero argentino había mostrado en pleno Mundial su deseo de dejar el club rojiblanco para cumplir un sueño, que no era otro que jugar en el Barcelona. Un mensaje que pronunció con la voz entrecortada, nervioso, y que en la Ciudad Condal esperaban que sirviera para ablandar al Atlético.
Pero no fue así. Más bien todo lo contrario, pues su CEO, Miguel Ángel Gil, realizó unas declaraciones en las que dejó clara la postura de la entidad colchonera de no traspasar a La Araña "ni por 150, ni por 200 millones". Además, quedó descartado que el destino de Julián pudiera ser el Barcelona.
Entonces, ese 10 de agosto estaba fijado como el día en que el atacante se reuniría con Simeone para hacerle ver si situación. No fue así. Porque como se venía diciendo desde Madrid, el Cholo no iba a estar ese día en Majadahonda. Tampoco al siguiente. Tras regresar de Corea del Sur, el equipo tuvo dos días libres. Algo que estaba previsto mucho tiempo antes.
Julián se incorporó y junto a Baena, Llorente y Musso, los mundialistas que faltaban por unirse al grupo, pasó las pertinentes pruebas médicas. El martes ya se entrenó en el terreno de juego. Y el miércoles se vio con sus compañeros y con el cuerpo técnico, incluido Simeone, con el que charló brevemente antes de que comenzara la sesión.
El técnico le explicó en persona lo que ya había dicho en rueda de prensa desde Seúl, antes de jugar ante el Manchester City. Que el club había tomado una decisión y que él sólo podía ayudarle desde lo deportivo. Siempre con un buen tono entre ambos.
Desde entonces, se informó de una posible reunión con Gil Marín que todavía no se ha producido y también que el futbolista, muy enfadado, pensaba ponerse en rebeldía. Tampoco ha ocurrido y desde ese 10 de agosto, Julián Alvarez trabaja con el Atlético de cara al estreno liguero de este próximo miércoles, frente al Málaga en el Metropolitano.
Si va convocado el argentino, se someterá al veredicto de la afición rojiblanca. Si no, será el domingo, en la segunda jornada, ante el Villarreal. La hinchada no está nada contenta con cómo ha gestionado todo este asunto el jugador, empujado por su agente, y se lo hará saber en persona.
En cualquier caso, desde ese 10 de agosto en el que Julián volvió al trabajo, no ha cambiado prácticamente nada. Si acaso, en esta semana, La Araña ha pasado de estar en un segundo plano, sin apenas interactuar con sus compañeros, a ejercitarse en un clima más normal, teniendo bromas con ellos. Algo que quedó reflejado el sábado, cuando en el entrenamiento, Pubill le abrazó, con Julián sonriendo. El club aprovechó la imagen para compartirla en redes sociales y difundir más esa normalidad.
Quedan otras dos semanas para que cierre el mercado, pero el Atlético no se ha movido ni un ápice de su hoja de ruta con Julián Alvarez, con el que Simeone cuenta, si no para el Málaga, para el domingo frente al Villarreal, ya sea de inicio o entrando en la segunda mitad al terreno de juego.
Mientras, el Barcelona sigue cerrando fichajes. A los de Adeyemi, Gordon y Cancelo debe unirse en las próximas horas Rodrigo Hernández. Y al Metropolitano no ha llegado una nueva propuesta por Julián diferente a la realizada en junio (100 millones de euros a pagar en seis plazos). Eso, aunque el Barcelona sigue insistiendo en que es objetivo número uno para reforzar el ataque, por más que Joan Laporta asegurara que a finales de julio caducaba esa oferta.
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