El SOS contra los ahogamientos de Eduardo Blasco
“Ha sido un verano infernal. Llegamos a los cuatrocientos ahogados en la primera quincena de septiembre. El año pasado llegamos el 21 de septiembre. Eso te da una idea”, alerta Eduardo Blasco. Además de un multicampeón en salvamento y socorrismo, es el único jurista especializado en ahogamientos en España y puede hablar con máximo criterio de lo que ha vivido este verano.
Eduardo Blasco siempre ha combinado su deporte con labores que van mucho más allá. Sus éxitos le han servido para dar voz a una realidad que va a más a pesar de que la atención que se le presta no suele ser la máxima. Ha tenido días en verano de entre tres y cinco intervenciones diarias, más allá de su papel como portavoz de la Campaña contra el Ahogamiento del Gobierno de Canarias.
Esta realidad, de primera necesidad, la ha combinado con su preparación para las competiciones internacionales, en segundo nivel ante la escala de la gravedad de lo que transmite. “Ha sido el peor verano de la historia de España”, deja claro, sin titubear.
Con centro de operaciones en Fuerteventura, Eduardo Blasco trata de dar visibilidad a este problema en España. Con actos varios e incluso una sección en Radio Nacional de España sobre seguridad acuática, intenta concienciar a la población sobre el peligro que entrañan los ahogamientos. “Ten en cuenta que hemos vivido el peor junio, el peor julio y el segundo peor agosto de la historia de España. Tradicionalmente, Francia tiene los peores datos, puesto que es el país con más turismo del mundo. Pero es que esta vez en España ha sido peor”, lamenta.
Ha subido el ahogamiento interior. El dato más llamativo es que Castilla y León tiene más ahogamientos que Baleares
Eduardo Blasco habla con datos. Contabiliza los ahogamientos sin tener en cuenta los migratorios, los cuales se computan aparte en criterios estadísticos. Es decir, esa cifra de cuatrocientos ahogados superados en septiembre no tiene en cuenta el flujo migratorio que se está viviendo en Ceuta y Melilla. “Es que en la ruta de Ceuta igual hay un 400% más de ahogados de lo habitual. Hablamos solo en ahogamiento nacional y ya es la peor cifra de siempre”, alerta Eduardo.
Esa cifra tampoco tiene en cuenta los ahogamientos por riadas, una realidad tristemente cada vez más común en el otoño. “Si juntamos todas las baterías, el ahogamiento es la principal causa de muerte en España, pero no hay un contador oficial”, denuncia Eduardo. “Hay datos de consejerías en los que hay desfases de entre diez y veinticinco muertes. Debemos cuidar estos datos, que nadie más recopila, y fomentar la prevención en seguridad acuática y en derecho marítimo”, afirma.
Una realidad difícil con varias causas
También hay que ser conscientes de por qué se producen cada vez más ahogamientos. Para Eduardo, las causas son principalmente tres. “La primera es el aumento del visitante, y no digo turista, porque contabilizamos los desplazamientos dentro del país”, avisa. “Por ejemplo, gente del centro que va al levante o al Cantábrico”, comenta.

Aunque, además, alerta de una realidad de la que quizá se es menos consciente. Al pensar en ahogamientos, se suele pensar en el mar. Pero nada más lejos de la realidad. “Ha subido el ahogamiento interior. El dato más llamativo es que Castilla y León tiene más ahogamientos que Baleares”, deja claro.
Hay una segunda razón obvia y puramente demográfica: cada vez la población es mayor. “La gente se baña cada vez más y hace más deporte acuáticos. Eso es positivo, pero conlleva que los ahogamientos también suben”, explica Eduardo. “Lo preocupante es cómo lo hacen. Por ejemplo, el ahogamiento infantil ha subido un 42% con respecto al año pasado”, lamenta.
El tercer motivo es una mayor estacionalidad en el baño. Es decir, no solamente hay afluencia masiva de gente bañándose en verano. “Los picos están precisamente en septiembre y en octubre”, avisa Eduardo. Hay una razón obvia para que suba esa ola: es cuando empiezan a retirarse los servicios de socorrismo. “La gente no sabe que es una problemática esta situación y la administración no la entiende como tal. No hay comunicación en seguridad. No puede ser que la gente no sepa cuándo cambian las mareas. Si el cargo no lo sabe, ¿cómo va a proteger a la sociedad?”, lanza.
Los picos de ahogamientos están precisamente en septiembre y en octubre
Además, quizá hay otro mito que deba terminarse: el mar no es el lugar en el que más ahogamientos se producen. “El río y la piscina ya superan a la playa, pero es que además cada vez hay más ahogamientos interiores en pantanos, embalses y balsas, principalmente”, cuenta Eduardo. “ Si la educación acuática es baja en lugares de costa, imagina en el interior”, explica.
La necesidad de buscar soluciones
Por este motivo es necesario que se amplíen los estudios contra los ahogamientos y que se establezcan normativas para evitar estas situaciones. Eduardo, que está preparando a la vez el 100 obstáculos y el 50 arrastre de competición, comenta en qué consiste su día a día. “Lo que hago durante el año es estudiar mucho en materia de seguridad, protocolos, intervención y derecho marítimo. Tengo que controlar perfectamente la jurisprudencia, por si hay cualquier cambio”, comenta.
Intenta transmitir esta realidad. “Hago formaciones a cuerpos de la seguridad acuática. Luego intento tener mucha comunicación con las administraciones públicas en España para tener la realidad del problema. La estructura de la seguridad acuática de un país no puede depender de un jurista. Debe ser estructural. No podemos tener datos distintos sobre ahogamientos entre administraciones”, lamenta.
Tiene claro el modelo que le gustaría que se implantara. “Copiar a la DGT”, dice sin dudarlo. “Es muchísimo más probable morir ahogado que en accidentes de tráfico, pero no hay una campaña integral contra el ahogamiento, no hay anuncios disruptivos, no hay medidas para castigar la temeridad en el baño, no hay medidas contra el alcohol en el baño. Todo es igualmente peligroso”, avisa. “Necesitamos una campaña estatal y no la ha habido nunca”, denuncia.

No se trata de que cada uno haga la guerra por su cuenta. “Hay que romper las barreras de falta de comunicación, ve el problema como es y afrontarlo. Las cifras de ahogamientos en la actualidad son similares a las de accidentes de tráfico en los años ochenta y mira ahora cómo está ese problema”, avisa. “Este año vamos en tendencia de quinientos ahogados por primera vez en la historia, sin contar riadas. Hay tantos porque son los mismos recursos los que tienen que salvar todos los problemas, a nivel de compañeros, helicópteros, logística…”, lamenta.
Las cifras de ahogamientos en la actualidad son similares a las de accidentes de tráfico en los años ochenta
Esa es su mayor preocupación, dar visibilidad a un problema real, pero del que no hay tanta consciencia como con otros. Su labor en temas de ahogamientos ha dejado en segundo plano su preparación deportiva, aunque ambos estén estrechamente relacionadas. Por ello, si hay soluciones, todo habrá valido la pena.
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