La paradoja del sector estrella de Milei: cae la producción de oro y plata, con récord de exportaciones mineras y retenciones en tiempos del RIGI

En un escenario marcado por nuevos datos negativos para la industria y la construcción, la minería, uno de los sectores estrella del Gobierno, también dejó una señal de alerta. No aparece a primera vista en el Índice de Producción Industrial Minero (IPI minero), todavía sostenido por el petróleo, el litio y otros minerales, sino en el corazón del sector que hoy genera la mayor parte de sus exportaciones: la producción de oro y plata.
La apertura de los datos muestra una minería a dos velocidades. Mientras avanzan el litio y algunos minerales no metalíferos, la extracción de los metalíferos cayó 12,4% interanual en julio. Dentro de esa categoría, la producción de plata y oro en concentrados retrocedió 9,9% y la de bullón dorado o doré se desplomó 20,7%. En conjunto, el segmento de oro, plata y doré (aleación de oro y plata) acumuló una contracción de 15,7% entre enero y julio, según el Indec.
El retroceso contrasta con el récord del comercio exterior. Las exportaciones mineras alcanzaron US$4.742 millones durante el primer semestre, 74,4% más que un año atrás. Las ventas de oro aumentaron 51,2% y las de plata, 87,9%. La explicación no está en una mayor cantidad de metal extraído, sino en el salto de los precios internacionales, que compensó ampliamente la pérdida de volumen.
Roberto Cacciola, presidente de la Cámara Argentina de Empresas Mineras (CAEM), explicó a Clarín que durante el invierno confluyeron distintos problemas. “Todos los factores jugaron en contra”, resumió. Entre ellos mencionó paradas de planta por las temperaturas extremas de julio y agosto, el descenso gradual de la calidad del mineral por tratarse de minas maduras en la mayoría de los casos y también, aunque de forma aislada, por las exigencias de contratación local en algunas provincias.
Por caso, Santa Cruz apunta a alcanzar una relación de 90% de empleo local y 10% extraprovincial y ese reemplazo también incide sobre el ritmo operativo. Las compañías respaldan el objetivo, aunque piden aplicarlo progresivamente ante la falta de algunos perfiles con experiencia minera.
Néstor Rigamonti, gerente general de Minera Santa Cruz, describió una operación que debe procesar más material para obtener un resultado menor. “El yacimiento exige más trabajo para producir menos que antes”, afirmó. La mina lleva 19 años en actividad y combina menores leyes con costos elevados y una inflación en pesos que impacta sobre una estructura cuyos ingresos se calculan en dólares.
Los valores del oro y la plata son la condición que permite sostener ese esfuerzo. “Con los precios de hace tres años cerrarían todos los yacimientos de oro y plata de la Argentina”, advirtió Rigamonti. San José produce barras y concentrado. Este último sostiene una cadena logística hasta Puerto Deseado que involucra a unas 60 personas y requiere inversiones cercanas a US$10 millones anuales para mantener la producción hasta mediados de 2029.
Allí aparece otra tensión. Mientras el Gobierno presenta al RIGI como la herramienta para atraer grandes inversiones en cobre y litio, parte de la producción que actualmente genera divisas continúa pagando derechos de exportación. “No hay racional económico que lo justifique”, cuestionó Rigamonti sobre las retenciones aplicadas a la plata de 4,55%, tanto en barras como en concentrados.
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