"Duele como puñales en la espalda": Los directores de 'No Other Land' ahondan en el horror del genocidio palestino en su nueva película documental

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El año pasado, la Mostra de Venecia se vio sacudida por la película ‘La voz de Hind’, que mezclaba escenas de ficción y la voz real de una niña palestina para denunciar el genocidio de Gaza. El film de Kaouther Ben Hania se terminó alzando con el Gran Premio del Jurado, y no sería extraño que la historia se repitiese este año con ‘Naza’, el documental con el que los periodistas y cineastas israelíes Yuval Abraham y Rachel Szor diseccionan la máquina de muerte diseñada por el ejército israelí para devastar Gaza. Aunque cabe señalar que, en su rigurosa exploración de los métodos utilizados por las Fuerzas de Defensa de Israel –propulsados por la inteligencia artificial–, ‘Naza’ logra trascender la denuncia de la barbarie cometida en Gaza, y ofrece un lúcido y terrorífico retrato de un mundo, el nuestro, que parece caminar a pasos agigantados hacia la destrucción de toda idea de empatía, democracia y pura humanidad.

Cuando pensamos en las películas que, hasta la fecha, han dado cuenta del genocidio palestino, recordamos las demandas de auxilio de Hind Rajab, la desesperación de los trabajadores humanitarios de la película de Ben Hania, y también la dramática impotencia de los habitantes de asentamientos palestinos destruidos por el ejército iraelí en ‘No Other Land’. Dos de los directores de esta última película –Abraham y Szor– alumbran ahora un nuevo testimonio del horror, pero en esta ocasión no encontramos ningún asidero emocional al que agarrarnos. Paradójicamente, en la tragedia que descubre ‘Naza’, no hay lugar para el drama. Ningún aullido de dolor, ninguna demanda desesperada de redención, ninguna catarsis que nos permita identificar un atisbo de decencia. Lo que encontramos aquí es una colección de entrevistas que, al ritmo de una apisonadora de moralidad, van retratando la miseria del gobierno y el ejército israelíes, así como el poder salvajemente deshumanizante de la maquinaria moderna de guerra. Hoy en día, los “técnicos” que manejan la “inteligencia militar” pueden asesinar a decenas de personas en un día (desde unas oficinas situadas en el centro de una gran ciudad) mientras continúan con su “civilizada” vida cotidiana.
Como hiciera Basilio Martín Patino con los brazos ejecutores del régimen franquista en la esencial ‘Queridísimos verdugos’, Abraham y Szor miran a la cara de los operarios de la barbarie. En ‘Naza’, entrevistan a 24 miembros del ejército israelí que aparecen en pantalla con el rostro ensombrecido y la voz distorsionada –el riesgo de represalia es extremo–. Sus testimonios son brutales. Al hablar de las víctimas palestinas, un joven soldado señala: “El objetivo es la cantidad, no la calidad”. También se describe con gran detalle el funcionamiento de una herramienta de IA llamada “Lavender”, con la que el ejército israelí compuso una lista de entre 60.000 y 70.000 dispositivos telefónicos supuestamente vinculados a Hamas. El más pequeño indicio localizado por la IA sirve para ordenar un ataque en el que pueden haber numerosas Nazas. ¿Pero qué es Naza? Pues una unidad de medida que contabiliza el número de bajas civiles que dejará un ataque militar. Uno de los soldados entrevistados señala que, en un momento álgido del genocidio, el ejército israelí daba por bueno cualquier ataque con un Naza menor a 20. En algunos casos, se llegaron a ordenar ataques con un Naza de 500 civiles.

Como ocurría en el documental ‘The Act of Killing’ de Joshua Oppenheimer –sobre los verdugos de la purga comunista de Indonesia en los años 60 del pasado siglo–, ‘Naza’ explora la huella del horror desde la insensibilizada perspectiva de los perpetradores. Y solo necesita 80 minutos para hacerlo de un modo tan riguroso como contundente. El grado de alienación de los soldados es estremecedor. Uno describe su participación en el genocidio como el tránsito por una “realidad invisible”, una realidad en la que los seres humanos, reducidos a factores numéricos, algo menos que unos pocos píxeles en una pantalla digital, pueden ser aniquilados apretando un botón. Luego, otro testimonio que se expresa con una sinceridad demoledora, reconoce que participar en los ataques “era demencialmente divertido”. Si ‘El oficio de las armas’ de Ermanno Olmi puede considerarse la gran película sobre las implicaciones de la aparición de las armas de fuego en un contexto bélico, ‘Naza’ podría convertirse en la primera gran obra sobre el horror de las guerras modernas, orquestadas bajo la batuta deshumanizante de la inteligencia artificial. Aunque cabe decir que ‘Naza’ no olvida al hombre detrás del genocidio palestino, el primer ministro israeli Benjamín Netanyahu, que aparece en unas imágenes de archivo afirmando que “estamos haciendo todo lo que podemos para evitar matar a civiles”.
Abraham y Szor saben muy bien lo que hacen. Además de un trabajo periodístico de un valor extraordinario. ‘Naza’ contiene grandes decisiones cinematográficas. El rodaje nocturno en los tejados de Tel Aviv encapsula a la perfección la dimensión clandestina de la película, mientras que las preguntas incisivas, pero no insidiosas, de Abraham orientan la película hacia la exposición de sus postulados. En un momento de gran clarividencia, un soldado israelí rememora un viaje escolar a Polonia, organizado para revelar las atrocidades del nazismo. Confrontando el pasado con el presente, el soldado admite que, tras sus experiencias como ejecutor impasible del genocidio palestino, puede comprender no solo la banalidad del mal que acompañó al Holocausto, sino también el pozo moral en el que se hundieron los ejecutores de aquella abyección histórica. Por su parte, Abraham y Szor evocan otra historia, la de la imagen fílmica, cuando muestran que, en la filmoteca israelí, se proyecta una retrospectiva de Claude Lanzmann, que en la monumental ‘Shoah’ demostró que la palabra puede ser el contenedor más valioso de la memoria de un pueblo, incluso cuando las palabras –en este caso, las de los soldados de ‘Naza’– duelen como puñales en la espalda.
Para descubrir la cara más terrorífica de nuestro aciago presente
Lo mejor: su rigor metodológico.
Lo peor: la realidad que refleja.

Ficha técnica
Dirección: Yuval Abraham, Rachel Szor. Reparto: (Documental). País: Reino Unido. Año: 2026. Fecha de estreno: - Género: Documental. Guion: Yuval Abraham, Rachel Szor. Duración: 80 min.
Sinopsis: rodada por la noche en los tejados de Tel Aviv, la película revela con todo detalle los mecanismos que hay detrás del asesinato en masa y deliberado de civiles palestinos en Gaza por parte de Israel.
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