Jonah Lomu: es más fácil explicar que vivir
Jonah Lomu (1975-2015) fue el All Black más joven de la historia. Debutó en el equipo con solo 19 años. Fue elegido mejor jugador del torneo en la Copa del Mundo de Rugby de Sudáfrica en 1995 y ostenta el récord de más ensayos anotados en la historia de la competición. En el año 2000, Adidas le contrató como protagonista de su campaña publicitaria. Querían que fuera, para la marca, lo mismo que Michael Jordan y Michael Johnson fueron para Nike. Ahora hay dos documentales distintos en las plataformas que explican su vida. ‘Lomu’ (en Movistar+) y ‘Lomu: The lost tapes’ (en HBO Max). En el primero, son sobre todo su familia y los que le conocieron los que relatan su historia. En el segundo, se reconstruye su historia a partir de imágenes de archivo y entrevistas, procurando que sea el propio Lomu el que se explique a sí mismo de manera póstuma. Pero ambos documentales profundizan en la parte más oscura de su vida.
‘Lomu’ (Movistar+) estructura el relato a partir de proverbios de la comunidad tongana, poniendo énfasis en sus orígenes familiares y los conflictos culturales que influyeron en su camino. A través del material de archivo se constata un elemento más sutil: la fuerza física, la potencia y la envergadura de Lomu le dieron una imagen de hombre implacable e indestructible. En cambio, a medida que avanza el relato, se hace evidente que su falta de herramientas emocionales le convirtieron en lo que el tópico suele llamar un ‘héroe de barro’. Una figura muy frágil y vulnerable, aunque no lo pareciera.
Hay aspectos que hoy en día resultan impensables, como el secreto de su grave enfermedad renal. Lomu jugó con sus riñones funcionando solo a un 10 % y haciendo constantes sesiones de diálisis sin que su entrenador lo supiera. Las imágenes del jugador de los All Blacks contrastan con su voz, que delata una enorme inestabilidad y sufrimiento. Los documentales permiten reflexionar sobre la presión social, la familiar y la económica. También sobre la explotación comercial de ciertas figuras que no están psicológicamente preparadas para gestionar ni el éxito ni el dinero. “Estamos perdidos mientras la verdad se oculta”, reza uno de los proverbios tonganos. Diez años después de su muerte, los documentales intentan arrojar luz. Pretenden poner orden a esa complejidad y encontrar las causas, pero también hacen que parezca más fácil explicar su vida de lo que debió de ser vivirla.
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