Iñaki Zaldúa: "En el Mundial hemos demostrado de lo que somos capaces"
Iñaki Zaldúa (Barcelona, 2003), jugador del Real Club de Polo e internacional con la selección española de hockey hierba, visita Mundo Deportivo tras lograr un hito histórico con el subcampeonato mundial. El jugador más joven del combinado nacional en la cita mundialista repasa con madurez el torneo, el sello del seleccionador Max Caldas y los próximos retos con su club y la absoluta, con Los Ángeles 2028 ya en el horizonte.
Han pasado ya unas semanas desde la final. ¿Cómo la recuerdas y qué sensaciones te quedan?
Para estas cosas soy muy malo, estoy tan concentrado que me cuesta recordarlo. Pero sí me acuerdo de pensar antes de jugar: "Ostras, puede ser el partido más importante de mi vida". Luego, en el campo, disfruté mucho del ambiente, del público, de los gritos... Aunque queda esa espinita clavada por el resultado final.
Se perdió 0-1 en un partido donde dominasteis y tuvisteis muchas ocasiones. ¿Duele más por haber estado tan cerca?
Sí, todo el mundo que me cruzo por el club, los compañeros o los mensajes que nos llegaban decían lo mismo: que habíamos dominado y que merecíamos ganar. Pero cuando la bola no quiere entrar, no entra. Y eso duele un poquito más, la verdad.
¿Has sido capaz de volver a ver el partido?
Todavía no. Creo que en unas semanas lo haré, pero de momento no he querido hurgar en la herida.
Llegabais al Mundial con la idea de hacer algo grande, pero ¿en qué momento os lo creéis de verdad?
Nuestro objetivo principal era ir a por el oro, no teníamos otra cosa en la cabeza. Empezamos bien contra Sudáfrica, pero luego perdimos contra Australia y entraron las dudas. En la segunda fase, cuando ganamos los dos partidos y sobre todo cuando eliminamos a Bélgica en su casa, dijimos: "Ostras, ¿y por qué no la vamos a liar a lo loco?". Después vino Países Bajos, una potencia mundial a la que no habíamos ganado en los últimos dos años. Ganarles como les ganamos, en su casa y para sacar el billete a la final, lo multiplicó todo por diez.

¿Qué faltó en la final para terminar saliendo campeones? Hablando con varios compañeros y en el cierre que hizo Max Caldas, nos faltó el bagaje de haber jugado más partidos de esta magnitud. Nos gana Alemania, que si miras atrás ha jugado las últimas cuatro finales importantes. Nosotros éramos unos 'novatillos' en este tipo de encuentros, era nuestra primera gran final. Nos faltó esa experiencia de haber jugado partidos de este calibre.
Max Caldas ha sido clave en este cambio ganador. ¿Qué destacarías de él?
Max es el cerebro detrás de todo. Es de los mejores entrenadores que he tenido, por no decir el mejor. Entiende a la perfección al grupo y sabe lo que piensa cada jugador en cada momento. Si tienes un mal día en el Mundial, se acerca, habla contigo y se interesa. A nivel personal es increíble y a nivel técnico lo controla todo a la perfección.
Eres el jugador más joven de la lista. ¿Cómo recuerdas el momento en el que te convocan?
Ese día lo recordaré toda la vida. Me llamó el seleccionador para decirme que jugaba el Mundial y sentí euforia pura, me puse a gritar por casa. Es un sueño jugar con gente a la que años atrás admiraba y veía muy lejos.
Pasaste por todas las categorías inferiores de la selección. ¿Cuándo interiorizas que estás para dar el salto a la absoluta?
Veía a compañeros que se iban adelantando y pensaba que tal vez yo no daría el paso. Pero al acabar el Europeo sub-21 hice un cambio de chip. Me dije que si eso me flipaba en categorías inferiores, quería vivirlo a nivel absoluto. A los cuatro meses llegó mi primera convocatoria y fue la razón que necesitaba para seguir trabajando.
En las inferiores coincides con un bloque de jugadores que ahora estáis en la absoluta. ¿Es una de las claves del éxito?
Llevamos toda la vida jugando juntos y dentro del campo se nota. Hay química, sabes cómo se mueve uno, cómo se desmarca el otro y al combinar es mucho más fácil. Además, en ese torneo demostramos que los jóvenes de este país venimos fuertes y que podíamos plantar cara a cualquiera.

¿Cómo se define Iñaki Zaldúa como jugador?
Soy muy intenso, con mucha energía y mucho físico: para arriba y para abajo, no paro de correr. Hablando con Max, siempre me dice que debo mejorar la toma de decisiones, porque a veces soy muy 'caliente' de mente y hago lo primero que me pasa por la cabeza sin pensarlo dos veces. Ese es mi enfoque para las próximas temporadas.
Vienes de ganar la Copa del Rey con Polo y ser MVP de la final. ¿Fue ese trofeo el impulso definitivo para creértelo?
Totalmente. Los premios individuales dan un extra de motivación. Llevaba todo el año pensando en si podría ir al Mundial y ese galardón me dio el empujón de decir: "Me lo voy a creer y voy a darlo todo para hacerme un hueco".
En el Polo compartes vestuario con jugadores que veías como referentes.
Así es. Me han ayudado a ser más 'veterano'. Yo tomaba decisiones de rookie y, por ejemplo, Marc Miralles me ha enseñado a poner cabeza y plantearme las cosas un par de veces antes de hacerlas. Se gana mucha experiencia a su lado.
Acabáis de arrancar la temporada tras un verano corto. ¿Qué objetivos os marcáis?
Los de cada año: intentar ganar la Copa del Rey y la Liga. Y este año tenemos el hándicap de competir en Europa; en dos semanas jugamos la Champions en Holanda. En el Mundial demostramos de lo que somos capaces, así que queremos trasladarlo al nivel de clubes, dar la cara contra cualquiera y luchar por otra medalla.
Con este resultado en el Mundial, ¿se piensa ya en Los Ángeles 2028?
Totalmente. De hecho, el staff empezó a trabajar en el nuevo ciclo de cuatro años con el foco en Los Ángeles tras París, donde se quedaron muy cerca de la medalla. En el equipo hay muchas ganas y el objetivo está clarísimo: no vamos a parar hasta llegar a Los Ángeles y luchar por las medallas.
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