El hombre de hierro que basó su resistencia en la virginidad
Oportunidades de caer en la tentación las hubo y muchas. Los jugadores de Los Angeles Lakers, a finales de los 80 y principios de los 90 del siglo pasado, llegaban como estrellas de rock en cada ciudad que pisaban y se iban con un elenco de admiradoras ávidas de pasar un rato con los mejores jugadores de la NBA. Magic Johnson, AC Green, Byron Scott, James Worthy, Kareem Abdul-Jabbar y Mychal Thompson eran el grupo más deseado. Pero para el alero AC Green (4/10/1963, Portland, Oregon, EE.UU.) todas esas tentaciones eran una prueba para su fe.
Tal era su convicción religiosa de mantenerse virgen hasta el matrimonio que Magic Johnson organizó una apuesta con él: tenía dos meses para resistir la tentación y no sucumbir a los instintos más primarios. Entonces, Magic, que no quería perder la apuesta, ideó una malvada triquiñuela. En cada concentración del equipo allá donde fueran, se dedicaba a enviar señoritas a la habitación de AC Green y éste, fiel a su inquebrantable compromiso, no caía y, al cabo de varios intentos infructuosos por parte de las chicas, ni abría la puerta y empezaba a recitar versículos de la Biblia. Algunas fuentes indican que el alero se ganó más de tres mil dólares. Los jugadores de los Lakers ya se acostumbraron a que AC Green les deleitase con proclamas bíblicas. “Mis compañeros me decían que me respetaban y admiraban pero que no querían estar hablando de Dios a todas horas” admitió en una entrevista.

Sin lesiones gracias al celibato
La fe fue una gran fuerza impulsora en su vida. Durante la secundaria, se convirtió al cristianismo y participó en la Fraternidad de Atletas Cristianos. Además, AC Green nunca faltó a una clase durante su trayectoria académica, lo cual ya es un anticipo de lo que vendría en su carrera de baloncesto. Fue un gran jugador en la escuela secundaria y llamó la atención de muchas universidades, pero él quería quedarse en su localidad y asistió a la Universidad Estatal de Oregón, donde marcó un hito que se mantuvo durante 10 años seguidos: segundo en la historia de la universidad en rebotes y cuarto en anotación.
Fue drafteado en 1985 por los Lakers, que acababan de ganar un campeonato de la NBA, en primera ronda en la posición vigésimo tercera, la penúltima ya que solo habían veinticuatro equipos en el momento del draft. Pero AC Green pasará a la historia del baloncesto estadounidense por otro hito de igual calado aparte del de mantenerse virgen en un mundo con constantes tentaciones. Su enorme resistencia ante los deseos de la carne pueden igualarse a la ausencia de lesiones. Ya es complicado para cualquier jugador convencer a cada entrenador que le dirige desde el banquillo para que le ponga en cada partido por su calidad como además, no sufrir ninguna lesión importante que le aparte de los parquets. Y AC Green tiene la respuesta concisa a esa maravilla: manteniéndose virgen consiguió no lesionarse.
‘Showtime’
Todo empieza el 19 de noviembre de 1986. Ese día comenzó su racha de partidos sin faltar durante 1.192 cuando derrotaron a los San Antonio Spurs. De la nada se convirtió en un jugador que contribuía con sus rebotes y apoyos a ese equipo de ensueño. Era la pieza básica del engranaje de Pat Riley, que dirigía al equipo desde 1981 y que acabó consolidando la famosa etapa del ‘Showtime’ (Espectáculo). El técnico lo acabó poniendo de titular. Y él siguió sumando minutos jornada tras jornada hasta alcanzar las finales de la NBA y coronarse campeón en 1987 y 1988.
No solo el sexo estaba prohibido en la vida de AC Green. También se oponía firmemente a fumar y beber alcohol (por no hablar de otras drogas) y ni siquiera rociaba champán ni fumaba un puro después de que ganaran esos campeonatos. No era un jugador que anotara muchos puntos, pero reboteaba como loco y era un gran defensor, y ayudó a llevar a los Lakers a las finales de la NBA de 1989 y 1990.
Suns, Mavericks, Lakers y Heat
En 1993 se mudó a los Phoenix Suns, donde tuvo su mejor temporada promediando catorce puntos. En la temporada 1994-95 estuvo a punto de romper su espectacular racha cuando fue golpeado intencionalmente con el codo por J. R. Reid en la cara.
Perdió dos dientes y sufrió una lesión en la cabeza, pero usó una máscara protectora y, a pesar de jugar solo unos minutos durante las siguientes semanas, siguió sumando partidos. Estuvo hasta 1996 y luego fichó por los Dallas Mavericks. Su momento cumbre de la temporada 1997-98 llegó contra Golden State cuando jugó su partido número 907 consecutivo (el récord de la NBA) y el partido 1000 contra Vancouver.
Después de 14 temporadas, solo se había perdido tres partidos (en el curso 1986-87). Volvió a los Lakers para una temporada y alzó el título de la NBA en el 2000. Antes de enrolarse en los Miami Heat para una temporada donde se reencontró con Pat Riley, creó una fundación para impulsar la abstinencia sexual entre los jóvenes cristianos y, con 37 años, el 18 de abril de 2001, contra Orlando Magic, jugó su último partido. Total: 1.192 encuentros consecutivos. Solo se perdió 8 en toda su carrera de los 1.278 que disputó.
Gracias a la ausencia de lesiones, le apodaron ‘Iron Man’ (Hombre de Hierro). Acto seguido, tras dejar el baloncesto, contrajo matrimonio con Veronique en 2002 y pudo al fin satisfacer sus deseos carnales.
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