Hallan el fantasma de un campamento romano oculto en los Pirineos: podría ser el escenario de una emboscada narrada por Dion Casio
Unos proyectiles de plomo hallados en los Pirineos apuntan a la existencia de un posible campamento romano de época republicana. Descubre qué revela este hallazgo sobre las campañas militares del año 39 a. C. en la península.
Creado: Actualizado:
A veces, son los grandes campamentos militares, como el de Vindolanda, los que nos permiten reconstruir la vida del ejército romano. Y otras basta un puñado de proyectiles de plomo dispersos para mapear la ubicación de un posible cuartel militar romano que podría remontarse al año 39 a. C. Este ha sido el caso de un conjunto de proyectiles, de los cuales algunos aún conservaban nombres grabados, descubierto en un collado boscoso del Pirineo oriental.
El hallazgo, difundido por un equipo de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) en julio de 2026, se ha reconstruido a través de la posición, la concentración y las marcas de unas balas de honda. A partir de esa evidencia mínima, los arqueólogos plantean, con la prudencia que impone un registro hecho en superficie, dónde pudo haberse situado un enclave romano y por qué aquel rincón de la Cerdanya resultaba estratégico.
Un conjunto de proyectiles de plomo hallados en los Pirineos podría ser la clave para identificar una probable zona de acuartelamiento romano.
Un posible campamento en un collado pirenaico
El escenario se emplaza en el Collet de Jovell, cerca de Urús, en la comarca del Pirineo oriental catalán de la Cerdanya. Se trata de una posición elevada y dominante sobre las rutas naturales que conectan la montaña con la llanura ceretana, el territorio del pueblo de los ceretanos. Quien controlaba ese collado, por tanto, controlaba el paso.
A primera vista, no hay nada especialmente llamativo en el entorno: el bosque, la pendiente y el silencio. Sin embargo, según el equipo de la UAB, coordinado por Oriol Olesti, Joan Oller y Jordi Morera, la prospección sistemática realizada en abril de 2024 recuperó material militar romano concentrado en un enclave que, por su topografía, sería compatible con una posición de vigilancia o un campamento en un corredor de tránsito. Por el momento, la interpretación se apoya en indicios, no en restos de fortificaciones visibles.

Quien controlaba ese collado, controlaba las rutas naturales que conectaban la montaña con la llanura ceretana.
La evidencia mínima: ¿qué son los glandes?
Entre los materiales recuperados, destacan las balas de honda de plomo, conocidas en arqueología como glandes (singular glans). Son proyectiles fusiformes, alargados y con los extremos afilados, fabricados en plomo y diseñados para lanzarse con honda. Al ser de metal y resistir bien el paso del tiempo, dejan una huella arqueológica duradera allí donde cayeron.
La distribución de los glandes sobre el terreno funciona como una especie de mapa negativo del enfrentamiento. Allí donde se acumulan, es probable que se hubiera producido actividad bélica. En los lugares en los que se encuentran dispersos, pudo haber movimiento de tropas o pérdidas fortuitas. Conviene recordar que la honda antigua no fue un arma menor. Los proyectiles lanzados por honderos experimentados alcanzaban velocidades notables y podían resultar letales a distancia. Esto explica por qué estas piezas aparecen de forma recurrente en los escenarios de conflicto de la época republicana.
Los glandes son proyectiles fusiformes, alargados y con los extremos afilados, fabricados en plomo y diseñados para lanzarse con honda.

El método: prospección, geolocalización y lectura del relieve
El equipo de investigación registró cada hallazgo, con su respectiva posición, y lo integró en una base cartográfica mediante herramientas de geolocalización y SIG (sistemas de información geográfica), que permiten cruzar cada proyectil con las pendientes, la visibilidad y las rutas de paso. La reconstrucción siguió una secuencia bien pautada.
En primer lugar, se prospectó la zona. Los arqueólogos recorrieron el terreno de forma sistemática y registraron cada pieza con su ubicación exacta. A continuación, se procedió a la geolocalización. Las coordenadas se volcaron en un mapa digital junto con las pendientes, la visibilidad y las posibles zonas de refugio. Se analizaron las concentraciones de materiales, ya que las agrupaciones de proyectiles pueden hacer que se identifiquen áreas de lanzamiento, almacenamiento, tránsito o contacto.
Los investigadores también realizaron una lectura del relieve: una posición elevada con control visual sobre un corredor resulta compatible con un campamento, un puesto de vigilancia o una zona de ataque. Por último, se procedió a la comparación histórica. En esta fase, la evidencia material se contrasta con las fuentes antiguas, en este caso el relato de Dion Casio sobre la revuelta ceretana.
La cronología propuesta encaja con la revuelta de los ceretanos contra Roma y con un episodio de emboscada que menciona el historiador Dion Casio.
La firma en el plomo: Domicio Calvino y el año 39 a. C.
El elemento más llamativo del conjunto son dos proyectiles inscritos, cuyas marcas la UAB ha interpretado como una referencia a Cn. Domitius Calvinus (Cneo Domicio Calvino), gobernador de la Hispania Citerior en el contexto de las operaciones del 39 a. C. De confirmarse la lectura, esa firma añadiría una dimensión administrativa y política a la evidencia balística.
La cronología propuesta encaja con la revuelta de los ceretanos contra Roma y con un episodio de emboscada que menciona el historiador Dion Casio. Según el equipo, la convergencia de tres factores (la datación transmitida por las fuentes, la localización pirenaica y la presencia de material militar romano en un paso) sostendría la atribución.
Ahora bien, un nombre grabado en un proyectil no equivale a una presencia física. Los glandes podían fabricarse, almacenarse y distribuirse dentro de una cadena logística militar. La inscripción reforzaría la filiación romana del conjunto, pero no demostraría por sí sola que el general dirigiera el episodio en persona.
En Collet de Jovell, la posición de la zona de paso habría dejado a las tropas potencialmente expuestas a un ataque desde las pendientes arboladas.

Reconstrucción: densidad, dispersión y dirección de tiro
Cuando los patrones de concentración de glandes se superponen a la geografía (los collados, las laderas boscosas, las líneas de visibilidad), empieza a dibujarse un relato plausible. En Collet de Jovell, la posición de la zona de paso habría dejado a las tropas potencialmente expuestas a un ataque desde las pendientes arboladas. Es la clase de escenario que favorece una emboscada. Podemos imaginar, pues, a un contingente avanzando por un corredor pirenaico, cargado con munición metálica. En ese terreno, habría resultado especialmente vulnerable a un ataque desde arriba.
La inferencia más sólida que proponen los investigadores es que hubo actividad militar en la zona, vinculada, con alta probabilidad, con las tropas romanas. Todo lo demás (el trazado del campamento, los corredores de repliegue, el punto de contacto) entra en el terreno de la hipótesis razonada.
Referencias
- 2026. "Encuentran en La Cerdanya evidencias de las tropas romanas que reprimieron la sublevación cerretana". Universitat Autònoma de Barcelona (UAB). URL: https://www.uab.cat/web/sala-de-prensa/detalle-noticia/encuentran-en-la-cerdanya-evidencias-de-las-tropas-romanas-que-reprimieron-la-sublevacion-cerretana-1345830290069.html
KioskNews shows a cleaned-up reading view extracted from the publisher’s page — the original always lives on their site, not ours.