Descubren junto a unas tumbas reales en China un edificio de 5.000 años de antigüedad que pudo albergar rituales funerarios
Un conjunto de 120 agujeros excavados en el terreno ha permitido reconstruir tres edificios prehistóricos que podrían haber servido para honrar a los gobernantes de la cultura de Liangzhu.
Publicado por Christian Pérez
Redactor especializado en divulgación científica e histórica
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Hace unos 5.000 años, mucho antes de que surgieran las grandes dinastías imperiales de China, una sociedad del valle del Yangtsé levantó ciudades, construyó complejos sistemas hidráulicos y desarrolló una sofisticada tradición funeraria. Ahora, una nueva investigación arqueológica en la provincia de Zhejiang ha sacado a la luz un conjunto de edificios que podría ayudar a comprender cómo aquella civilización rendía homenaje a sus gobernantes fallecidos.
El descubrimiento se ha producido en Fanshan, uno de los cementerios prehistóricos más importantes de China, perteneciente a la cultura de Liangzhu. Allí, los investigadores han identificado los restos de tres construcciones de madera situadas junto a las sepulturas de mayor rango. Una de ellas pudo alcanzar los 15 metros de altura, unas dimensiones extraordinarias para una estructura de hace cinco milenios.
Los resultados se dieron a conocer el pasado 20 de octubre durante el IV Foro de Liangzhu, celebrado con motivo del 90.º aniversario del descubrimiento de este conjunto arqueológico. Según informó la agencia estatal china Xinhua, los especialistas consideran que el edificio principal pudo funcionar como un espacio ceremonial dedicado a los difuntos, aunque todavía no se ha confirmado su utilización.
Un cementerio reservado a los personajes más poderosos
La historia de Fanshan comenzó a cambiar en 1986, cuando los arqueólogos del Instituto Provincial de Reliquias Culturales y Arqueología de Zhejiang descubrieron varias sepulturas que destacaban por la riqueza de sus ajuares. Entre los objetos recuperados había magníficas piezas de jade, un material estrechamente relacionado con el poder político y las creencias religiosas de Liangzhu.
Una de las tumbas más importantes es la denominada M12, de la que proceden dos objetos especialmente conocidos: un cong de jade, una pieza ritual de forma exterior cuadrangular con una abertura circular, y una gran hacha ceremonial elaborada con el mismo material. Su excepcional calidad hizo que recibieran denominaciones asociadas a la realeza.
La importancia de estos enterramientos llevó a que Fanshan fuera conocido como el cementerio real de Liangzhu. Sin embargo, durante décadas quedaba una cuestión por resolver: ¿existían también edificios destinados a las ceremonias funerarias de aquella élite?

Las excavaciones retomadas en 2024 comenzaron a ofrecer algunas pistas. Los arqueólogos identificaron los restos de un recinto rectangular que rodeaba el área funeraria. Los análisis mediante carbono 14 realizados en sus sectores oriental y meridional situaron su construcción hace aproximadamente 5.000 años, en una época contemporánea a la tumba M12.
Las 120 huellas que han permitido reconstruir tres edificios desaparecidos
El siguiente avance llegó en 2025. Al este de las tumbas, los investigadores encontraron numerosos agujeros excavados en el terreno. Eran las marcas dejadas por los postes que habían sostenido antiguas construcciones de madera, desaparecidas con el paso de los siglos.
En total se documentaron 120 hoyos. Su disposición permitió reconocer tres edificios diferentes, cuya reconstrucción arquitectónica se presentó en octubre de 2026.
«A partir del diámetro, la profundidad y la distribución de los agujeros de los postes, y utilizando conocimientos arquitectónicos para realizar el estudio de reconstrucción, consideramos que estos 120 agujeros corresponden a tres edificios de madera», explicó Li Songyang, investigador especializado en arquitectura antigua del instituto arqueológico de Zhejiang, en declaraciones recogidas por Xinhua.

El edificio principal, denominado F1, tenía una planta ovalada de aproximadamente 25 metros de longitud y 16 de anchura. A su lado oriental se encontraban otras dos construcciones más pequeñas, una prácticamente circular y otra de forma cuadrada.
La reconstrucción propone que F1 era una construcción elevada sobre soportes de madera, con tres anillos de postes y una cubierta distribuida en dos niveles. Su altura total podría haber alcanzado unos 15 metros, mientras que el suelo interior se situaría aproximadamente a la altura de la cintura de una persona adulta para adaptarse a las irregularidades del terreno.

¿Un santuario funerario de hace cinco milenios?
Para conocer el aspecto de los edificios, los investigadores recurrieron también a otros yacimientos de Liangzhu. En Zhongjiagang, dentro de la antigua ciudad, habían aparecido grandes componentes de madera pertenecientes a construcciones prehistóricas. Además, determinadas piezas cerámicas conservaban grabados que representaban edificios.
Estas referencias ayudaron a elaborar una propuesta arquitectónica, aunque los especialistas reconocen que no existe una única reconstrucción posible. Las otras dos construcciones, bastante más sencillas, pudieron tener cubiertas de paja.
Lo que más interesa a los arqueólogos, sin embargo, no es únicamente su tamaño. Su proximidad a los enterramientos más prestigiosos plantea la posibilidad de que formaran parte de un complejo funerario organizado, en el que las tumbas y los espacios ceremoniales desempeñaran funciones complementarias.
Wang Ningyuan, responsable de las investigaciones arqueológicas de Liangzhu, considera que las estructuras podrían corresponder a un xiangdian, un edificio destinado a celebrar ceremonias en honor de los fallecidos. De confirmarse, estaríamos ante una muestra de que aquella sociedad ya había desarrollado un sistema formal de recintos funerarios hace unos 5.000 años.

Una nueva pista sobre el poder en la civilización de Liangzhu
La cultura de Liangzhu, desarrollada en el delta del Yangtsé durante el Neolítico, destaca por su capacidad para organizar grandes proyectos constructivos. Sus habitantes levantaron una ciudad monumental y una extensa infraestructura hidráulica, trabajos que exigieron una considerable coordinación de recursos y trabajadores.
Los hallazgos de Fanshan permiten examinar otra faceta de aquella organización: la relación entre los gobernantes, la muerte y los rituales colectivos. Las extraordinarias piezas de jade encontradas en las sepulturas ya apuntaban a una sociedad profundamente jerarquizada, donde determinados individuos disfrutaban de un prestigio excepcional.
Si los edificios recientemente reconstruidos se utilizaron efectivamente para ceremonias funerarias, el cementerio habría sido mucho más que un lugar para depositar cadáveres y objetos valiosos. También pudo constituir un espacio donde se recordaba a los dirigentes fallecidos y se reafirmaba la autoridad de sus sucesores.
Por ahora, esa interpretación sigue siendo una hipótesis. Los agujeros de los postes permiten estudiar la disposición de las construcciones, pero no demuestran por sí mismos qué actividades tuvieron lugar en su interior. Nuevas investigaciones deberán aclararlo.
Aun así, los descubrimientos están modificando la imagen de Fanshan. Lo que hasta hace poco se conocía principalmente por sus valiosas tumbas podría haber formado parte de un recinto mucho más complejo, construido por una civilización que ya dominaba la arquitectura monumental y desarrollaba elaboradas tradiciones rituales milenios antes de la China imperial.
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