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Wednesday, October 21, 2026

¡Maracanazo de Boca Juniors en una noche histórica!

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Boca escribió una de esas historias coperas memorables. De nuevo en Brasil. Esta vez en el imponente Maracaná, donde no ganaba desde 1998, y contra el Vasco da Gama. Le puso de todo. Decisión, corazón, juego, contundencia, reacción. Y también un héroe especial, el más deseado por todos los fanáticos xeneizes, su líder, Leandro Paredes. Mejor, imposible.

El capitán se había desgarrado hace apenas once días y había faltado por esa lesión a la noche negra en la Bombonera, cuando Boca cayó en la ida 0-1 ante el equipo brasileño. El campeón del mundo, que volvió a casa para vivir estas sensaciones, aceleró la recuperación para jugar esta semifinal revancha. Llegó con lo justo como para ir al banco de suplentes. Y terminó abrazado al técnico Rodolfo Arruabarrena.

“Lo abracé al Vasco porque estos días fueron muy difíciles. Los dos queríamos que yo juegue este partido, pero también sabíamos que era arriesgar demasiado. Por eso decidimos arrancar desde el banco. Y por suerte todo salió muy bien”, contó emocionado Paredes.

El capitán ingresó en el segundo tiempo, cuando Boca ganaba por dos goles de diferencia y aseguraba el pasaje a la final. Sin embargo, los brasileños descontaron a través del uruguayo José Luis Rodríguez. Así la serie viajaba a una definición por penales. Parecía inexorable. Hasta que en el minuto 88 surgió Leandro Paredes, el líder, la bandera de Boca, con un disparo desde afuera del área que viboreó, encontró una floja respuesta del arquero Léo Jardim y se transformó en el 3-1 definitivo, en el gol de la clasificación a la final del sábado 21 de noviembre en Barranquilla, contra Atlético Mineiro o Montevideo City Torque. Hoy se conocerá el rival.

No se trató de una circunstancia fortuita, de las que el fútbol tanto sabe. Lo más valioso es que Boca justificó su hazaña con múltiples argumentos. Construyó un primer tiempo perfecto. Fue su mejor producción desde que asumió Rodolfo Arruabarrena. Y dibujó ese momento sin contar en campo con Leandro Paredes, quien por su desgarro más que reciente arrancó en el banco de suplentes.

A pura intensidad, personalidad y contundencia, Boca dio vuelta el 0-1 de la ida en solamente 34 minutos. Rápido pegó el primer golpe, con un gol de cabeza de Lautaro Di Lollo tras un córner. Y el segundo lo gritó Miguel Merentiel con una linda resolución en un contraataque iniciado con un pelotazo exacto de Sebastián Villa.

Ganando las pelotas divididas y explotando los espacios, Boca arrasó en esa primera mitad a un Vasco da Gama que carecía de profundidad ofensiva. Por una banda volaba Villa y por la otra el pibe Leonel Flores. Y en el mediocampo mandaban Rodrigo Battaglia, Milton Delgado y Santiago Ascacibar.

Boca ganaba 2-0 y aseguraba su clasificación. Por eso, para terminar de coronarla, entró Paredes con la intención de frenar el ímpetu con que Vasco da Gama encaró los 45 minutos finales. Los brasileños subieron su nivel de intensidad en cada pelota, rodearon a los xeneizes y descontaron con el gol del uruguayo Rodríguez. Pero estaba Paredes en cancha, listo para ser el héroe.

Boca disfruta su mejor momento desde que Juan Román Riquelme es dirigente, hoy presidente. Logró encontrar un equipo serio, equilibrado, ganador de partidos importantes, con un entrenador que toma decisiones de fondo sin reparar en el apellido del futbolista. Y en ese equipo protagonizan en roles claves muchos jugadores nacidos en el club. Paredes, por supuesto, es la bandera, pero a su lado tiene a un relojito llamado Milton Delgado, de 21 años. Después, Di Lollo, con 22, y Jagger Herrera, con 20, son los marcadores centrales. Arriba vuela Leonel Flores, con 19, puro atrevimiento. Y el armador, Tomás Aranda, de 19, no juega porque se recupera de una grave lesión.

Este Boca que Riquelme soñaba es mucho más que finalista de la Copa Sudamericana. También es semifinalista de la Copa Argentina. Es líder del Torneo Anual, junto a Argentinos Juniors. Y también es candidato a ser campeón del Torneo Clausura. Es el único equipo argentino en el cierre del año que pelea de verdad por los cuatro títulos. Lucha por todo. Quiere todo. Se ganó el derecho a soñar.

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