Portugal introdujo un nuevo sistema para controlar las botellas de plástico. Ha funcionado tan bien que Lisboa ya está pidiendo que lo suspendan

Volta es el nombre del "sistema de depósito, devolución y retorno" de envases de bebidas que implantó Portugal el 10 de abril 2026. La lógica es muy sencilla: al comprar agua, refrescos, zumos o cervezas en latas o botellas de plástico, el consumidor paga diez céntimos adicionales que le son devueltos íntegramente al devolver el envase.
En cinco meses, ha recogido 305 millones de envases. Es decir, funciona. Funciona tan bien que este miércoles el alcalde de Lisboa pidió al Gobierno que lo "cancelara de inmediato".
Dado que España está obligada a tener un sistema idéntico desde el 22 de noviembre y es algo que ya está generando polémica, merece la pena ver qué ha pasado en Lisboa.
Una ciudad patas arriba. Nadie se lo esperaba, pero a mediados de julio el ayuntamiento de Lisboa empezó a encontrarse con contenedores vaciados y basuras en las aceras por todo el Bairro Alto, el Cais do Sodré y el Chiado. La situación, durante el verano, ha ido descontrolándose: había gente sacando las bolsas de los cubos (y esturreándolas por la calle).
El problema, por ser precisos, es esto último: los gastos asociados a recoger todo lo que queda fuera del cubo son grandes y la insalubridad que provoca esto, en zonas residenciales, turísticas o fuertes en hostelería, crea externalidades negativas muy llamativas.
Lo que viene a denunciar Carlos Moedas es que, a efectos prácticos, el gobierno central está derivándole los costes ocultos del programa Volta a los ayuntamientos. El ministerio, por su lado, ha salido al paso: el día
Es interesante porque no solo pasa en Lisboa. En Budapest, el alcalde del distrito VI pidió en julio suspender el sistema hasta 2027: su distrito ha pasado de uno o dos contenedores dañados al año a unos diez al mes.
Es muy sonado también el caso de Dublín y quizás se trata del más interesante. Durante 2025, a la capital de Irlanda la "rebusca" le costó medio millón de euros solo en personal y cerraduras (de cubos de basura). Pero lo interesante es que cuando Dublín analizó si se rebuscaba más que antes, no encontró evidencias de ello.
Algunos analistas hablan de 'relocalización' de la rebusca, eso sí. Antes estaban concentrada en zonas concretas, pero ahora se han movido a zonas más ricas (porque es donde más botellas hay).
¿Y por qué nos importa todo esto? Porque España solo recogió por separado el 41,3% de sus botellas de plástico (frente a un objetivo del 70%) y se va a ver obligada a imponer un sistema muy parecido al portugués. Las redes informales ya existen (Barcelona tiene unos 3.200 chatarreros en activo), la introducción de nuestro propio Volta puede causar muchísimos problemas.
Ya los está provocando. Los hosteleros españoles han pedido este jueves quedar fuera del próximo sistema español cuando el consumo sea en el mismo local.
Imagen | Jon Tyson
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