La otra cuenta del crecimiento

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En Enade, José Antonio Kast sostuvo que su gobierno había hecho la tarea para favorecer la inversión y preguntó a los empresarios si estaban dispuestos a hacer la suya. La promesa es conocida: mejores incentivos, más inversión, mayor crecimiento. Pero movilizar capital no equivale a transformar la estructura productiva.
Hacienda proyecta un crecimiento de 3,3% para 2027, frente al rango de 2% a 3% del Banco Central. La diferencia obliga a precisar qué parte de la recuperación provendría de las reformas, qué proyectos ya estaban comprometidos y cuánta inversión sería realmente adicional. Confundir proyecciones con resultados es anticipar el veredicto.
La estrategia de Jorge Quiroz busca reducir trabas y ampliar el financiamiento. Una bolsa más líquida puede facilitar futuras emisiones, pero la compraventa de acciones existentes no equivale a construir nuevas capacidades productivas. Una rebaja tributaria también puede adelantar proyectos sin mejorar su tecnología, empleo o redes de proveedores. La pregunta decisiva no es cuánto capital se mueve, sino qué deja instalado.
El Presupuesto 2027 permite examinar esa pregunta desde las decisiones del propio Estado. El gasto crecería 1,5% real respecto de la ejecución estimada de 2026. Obras Públicas aumenta 8,9% y Vivienda 5,8%, mientras Ciencia cae 6,4% y los gobiernos regionales 4,8%, según las bases de comparación presupuestaria respectivas. La infraestructura importa: una carretera reduce costos, pero no crea por sí sola empresas innovadoras, trabajadores especializados ni redes de proveedores.
Los recortes tampoco son, por definición, un error. Pueden corregir ineficiencias. Por eso el gobierno debe explicar qué capacidades preserva, cuáles reemplaza y qué resultados espera obtener. Reducir recursos para ciencia y coordinación territorial mientras se promete diversificación productiva plantea una contradicción que no se resuelve invocando la austeridad. La disciplina fiscal exige escoger; no exime de justificar las consecuencias de esa elección.
Además, el ajuste no termina en 2027. El Consejo Fiscal Autónomo ha advertido que la consolidación posterior requerirá medidas adicionales. Si las restricciones futuras recaen sobre investigación, formación y capacidades institucionales, Chile podría conseguir un impulso transitorio de inversión sin alterar los límites de su productividad. Crecer no sería todavía desarrollarse.
Kast pidió a los empresarios que hicieran su parte. El presupuesto devuelve la pregunta al Gobierno: ¿qué está dispuesto a financiar para que esa inversión se convierta en desarrollo? Porque la otra cuenta del crecimiento no registra solo el capital que llega. Registra también las capacidades que se construyen, las que se abandonan y el futuro que se compromete.
Por Jessica Cuadros, economista
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